No serán los clásicos almacenes de barrio ni los cada vez más valorados “chinos”, pero cumplen con su función y para los vecinos de Canning que tienen la suerte de contar con una proveeduría o minimercado dentro de su country pueden resultar “una salvación”. Hay barrios que los tienen desde hace varios años y otros que los sumaron hace poco, pero cada vez son más, y aseguran que el negocio resulta rentable.
Canning: se afianzan las proveedurías dentro de los countries
Tener un almacén en el country es una comodidad muy valorada por los vecinos y por eso los barrios buscan que ofrezcan un buen servicio.
“Poder tener este tipo de comercio dentro de un country es una ventaja por la seguridad que uno siente. Nosotros estamos siempre con la puerta abierta y en seis años jamás tuvimos un solo hecho de inseguridad”, contó ante El Diario Sur Valeria (43), quien es dueña y atiende la proveeduría ubicada dentro del country de Canning El Sosiego. Valeria es del barrio porteño de Palermo y viaja todos los días a Esteban Echeverría para trabajar en la proveeduría.
“Cuando trabajás a la calle, todos los días tenés un cliente nuevo. No tenés la oportunidad de conocer a la persona que te viene a comprar, interiorizarte en saber qué es lo que necesita cada uno para también saber qué traerles y qué ofrecerles. Dentro del country ya les conocés la cara a todos, sabés lo que quiere cada uno y cuándo viene a comprarlo”, diferenció Valeria. “El caudal de ventas es menor, pero uno intenta a aprovechar los fines de semana que es cuando hay más movimiento o se realizan torneos que participan vecinos de otros barrios”, agregó.
Uno de los comercios más nuevos que llegaron a los countries es De Tandil, un clásico almacén de barrio ubicado dentro del country Echeverría del Lago, que busca diferenciarse con fiambres traídos directamente desde Tandil. “Traemos productos a un costo bajo para la calidad que tienen, y en el poco tiempo que estamos acá notamos que a los vecinos les encantó”, dijo ante El Diario Sur Andrés Mathiasen (28), el tandilense dueño del comercio que se instaló hace un mes.
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Andrés, además, es dueño de almacenes ubicados en otras localidades y sabe lo que es trabajar atendiendo al público en un comercio a la calle. “La oportunidad de abrir acá me entusiasmó por la gente”, señaló el tandilense. “Es un consumidor muy distinto al que está en la calle, valora mucho la calidad de la mercadería. El traer algo que no lo pueden conseguir en un supermercado lo valoran mucho”, sostuvo. “Los jamones crudos y los salames tandilenses es lo más buscado”, resaltó.
La competencia contra los comercios de la calle
Si bien es una facilidad para los vecinos de un country tener una proveeduría, almacén o despensa a la que se pueda acceder caminando, la falta de variedad en los productos o los precios más accesibles que se pueden conseguir fuera del barrio son una competencia para los comerciantes de los countries.
“Cuando llegamos, en El Sosiego había una política de cobrar la mercadería más cara solo porque estábamos en un country. Tuvimos que romper con eso porque la gente venía y te compraba como para salir del apuro, pero después ya no volvía. Prefería ir a buscarlo afuera. Lo mismo si no encuentra un producto específico. Por ese motivo decidimos traer más variedad y armar un supermercado que compite con cualquier comercio a la calle”, contó Valeria. “He tenido propuestas para replicar este modelo en otros countries”, aseguró.

