Celso Favio Morinigo, era un empleado de seguridad de la empresa Securitas que el pasado domingo regresaba a su domicilio en Guernica después de haber pasado el día en la casa de su novia en Ezeiza aprovechando su día libre, tras cumplir servicio varios durante la semana en un establecimiento de Lomas de Zamora. Sin embargo, nunca hubiera imaginado que ese sería su último viaje a bordo de su querida motocicleta Motomel rojinegra, que lo acompañó en múltiples recorridos por la Ruta 58 a lo largo de Canning.
El hombre de 48 años, que conducía en la oscuridad de la noche por el carril correspondiente al lado de Ezeiza, no habría divisado la rotonda de la intersección de las calles Dupuy y Barreiro con la Ruta 58 en Canning. Tal fue así que chocó de lleno contra la rotonda, dio por lo menos tres vueltas en el aire con la motocicleta y perdió la vida, pese a las reanimaciones que le realizaron.
“Estuvo vivo por lo menos 10 minutos porque le hicieron respiración. Lo volvieron a traer y Después pegó un grito y un suspiro muy grande y ahí falleció”, explicó Elizabeth Galindo, quien era su novia desde hace 7 años. “No se merecía morir de esta manera ni de ninguna, era una persona excelente”, agregó.La mujer de 48 años que padeció dos preinfartos en el 2019 reconoció que debido a la trágica noticia no logró dormir durante estos días desgarradores. “No pude pegar un ojo recién caí cuando lo vi adentro del cajón, no lo podía entender. Ese recorrido lo conocía de punta a punta, se ha ido en lluvia en viento con esa moto y no puedo creer que haya tenido semejante accidente. Me parece muy extraño”, aseguró.
“El jueves enterré al amor de mi vida. Es una situación terrible que no se lo deseo a nadie. Era una persona que no tenía ni pensado irse, estábamos haciendo cosas teníamos proyectos, quedó sin terminar”, expresó entre lágrimas y cerró: “Sabes que hagas lo que hagas digas lo que digas no hay vuelta atrás, todo se soluciona menos la muerte eso es real”

