A través de las preguntas, podemos tener conversaciones más ricas con nuestros hijos, con los colaboradores, fundamentales en mediación, coaching, negociación, para ayudar a un amigo a pensar una situación difícil, para que efectivizar el trabajo en equipo y en educación para que los alumnos logren planos más profundos de cognición. Utilizar preguntas brinda mayores herramientas para guiar la conversación hacia formas enriquecidas, que generen diferencias y nuevos significados. Si las sabemos utilizar se arma un entramado, una co/construcción con el interlocutor que lleva a mayores reflexiones y habilita un campo de acción más rico. Estas preguntas no tienen que ver con las tradicionales, abiertas y cerradas. Tomamos el modelo de Karl Tomm. Se llaman CIRCULARES, REFLEXIVAS, ESTRATÉGICAS. Hoy por una cuestión de espacio veremos Las CIRCULARES: si le preguntamos a nuestro hijo, ¿Cómo te fue hoy en el colegio? (pregunta abierta) probablemente nos diga, Bien.. o Mal.. pero a secas nada más. Pero si le preguntamos Que fue lo mejor que te pasó, o lo peor es una pregunta que invita a una diferencia. El objetivo en las preguntas circulares, no es obtener datos sino que salgan a la luz diferencias, comparaciones, nuevos significados y eso produce cambios, la persona piensa, reflexiona, acciona. Le recomiendo tirarlas así, son mágicas, ejemplo: ¿Cómo es su liderazgo? ¿Qué habilidades tiene y cuáles necesita desarrollar? ¿Ha logrado lo que quiere en su vida?
Columnista |
Preguntas para hacer pensar
La licenciada Mónica Dreyer nos trae su columna semanal de opinión "Preguntas para hacer pensar".
15 de octubre de 2018 - 20:03

