Columnista | Marcus Rashford | Boris Johnson | Inglaterra

En mi equipo, Marcus Rashford y 10 +

Marcus Rashford había convertido el mejor gol de su carrera, con 22 años y una sensibilidad social producto de su pasado pero también de su presente. Hizo recular al gobierno británico. Un deportista de élite que supo pasar necesidades y que usa todo su "nuevo poder" darles respuesta a cientos de chicos.

Esta semana tuvo difusión una situación en Inglaterra que quiero compartir.

Boris Johnson volvió a ser noticia con su particular forma política de enfrentar la pandemia y sus efectos. Su poco instinto no deja de erosionar su popularidad (y muy probablemente su futuro).

El último martes el gobierno inglés confirmó que los chicos de las familias con menos recursos seguirían recibiendo cheques de ayuda, en sustitución del comedor escolar, durante las vacaciones de verano. Nada para destacar hasta aquí. Sin embargo la decisión llegó como consecuencia de una campaña que lanzó el futbolista Marcus Rashford, delantero del Manchester United y de la selección inglesa.

El joven (y ya millonario) deportista envió una carta pública a los diputados de Westminster. “No se trata de un asunto político. Es una cuestión de humanidad. De mirarnos en el espejo y sentir que hemos hecho todo lo que hemos podido para proteger a los que no pueden, por las razones o circunstancias que sean, protegerse a sí mismos. Posiciones políticas al margen, ¿no podemos ponernos de acuerdo en que ningún niño debería irse a la cama con hambre?", escribió.

Rashford tiene 22 años. Leíste bien, veintidós. Su carta era una suerte de relato de su propia trayectoria personal, con una madre trabajando tiempo completo por un salario mínimo y una familia dependiente de los llamados “clubs del desayuno” ingleses, (una suerte de comedores comunitarios nuestros) apoyados por acciones solidarias de vecinos, clubes deportivos o de los bancos de alimentos.

En Inglaterra, más de 1,3 millones de niños reciben ayuda de comedor escolar, lo que supone un 15% de los alumnos del total país. En Manchester, donde se crió Rashford, el porcentaje se duplica, hasta el 30%. Su carta, junto a un tuit reclamando apoyo a sus 2,7 millones de seguidores, funcionó como elemento de presión para los legisladores y significó que Johnson volviera atrás a las pocas horas (fundamentalmente por las presiones de sus propios diputados conservadores).

Así, el gobierno británico reculó en este asunto cuya difusión pública hacía políticamente insostenible. La decisión fue mantener los cheques de comedor escolar (unos 16 euros diarios, canjeables en supermercados) hasta que concluyera el año. “El primer ministro entiende completamente que los padres y niños se enfrentan a una situación sin precedentes durante este verano por ello decidió el ˋPlan Covid de Alimentos para el Verano´ que significarán 130 millones de euros”, declaró el vocero gubernamental.

Marcus Rashford había convertido el mejor gol de su carrera, con sólo 22 años y una sensibilidad social producto de su pasado pero también de su presente. Se trata de un deportista de élite que supo pasar necesidades (que hoy recuerda), y que usa todo su “nuevo poder” darles respuesta a cientos de chicos en los que se espeja.

Quise compartir esta noticia para plasmar todas las similitudes que se pueden vivir en países y situaciones tan disímiles como las de nuestro conurbano bonaerense y de la glamorosa Manchester inglesa. Desde la necesidad de asistencia del estado en la alimentación de miles de jóvenes hasta la solidaridad de vecinos, asociaciones civiles y clubes que sostienen comedores escolares/comunitarios.

Todo ello potenciado por una nueva estrella de fútbol que pasa de la necesidad y la pobreza a la abundancia multimillonaria en un abrir y cerrar de ojos, pero que elige mirar de dónde vino y se compromete para torcer destinos.

No se trata de una historia con final feliz, nadie puede celebrar así la falta de alimento de miles de chicos. Sin embargo, hacer visible lo invisible y lograr que los poderosos cambien de parecer (aún a sabiendas que lo hacen por conveniencia y a regañadientes) lo asemeja bastante a una quijotada. De esas que me gusta celebrar. Y destacar. Y difundir. Una especie de “vitamina” para que todos los que (a veces) dudamos, volvamos a creer que hacer un futuro mejor también depende de cada uno de nosotros.

Buena semana.

Dejá tu comentario