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Historias de Country, por Edgardo Fornero: Pitón, Gorostodi y los otros

Edgardo Fornero es vecino de Canning y autor de la novela "La bahía de San Francisco". Este es el capítulo 1 del cuento por entregas "Pitón, Gorostodi y los otros"

-Nooo... Yo me tengo que matar- dijo Cachito Gorostidi arrojando el diario sobre la silla que tenía al lado.

-Antes de matarte tomá el mate que se te enfría- le recomendó la mujer mientras untaba una tostada con mermelada.

-Vos te acordás lo que nos dijo mi hermano cuando arrancó la pandemia?

-Ni la menor idea...

-Hacé memoria, Beba. Fue el día que vino a trenzar los chinchulines. Estábamos los tres al lado de la parrilla.

-Cacho, tu hermano es una máquina de decir boludeces. Mirá si me voy a acordar de lo que dijo ese día.

-Yo en cambio lo recuerdo perfectamente. "Durante la pandemia la soja va a volver a explotar", nos dijo.

-¿Y nosotros qué tenemos que ver con la soja?

-¡Cómo "qué tenemos que ver", Beba!. Yo soy un empresario. Los empresarios tenemos la obligación de ampliar nuestros horizontes. Además, mi viejo nos dejó los campos de Agustín Ferrari. En algún momento les vamos a tener que sacar provecho.

-Cacho, dejá de delirar. Lo que tu viejo les dejó a ustedes son unos terrenos que tu abuelo compró hace sesenta años en un remate de Vinelli.

-Bueno, entonces alquilaremos un campo. ¿O acaso los campos no se alquilan? ¿Vos viste a cuánto está cotizando la soja?

-Yo lo único que sé es que si descuidás la fábrica nos vamos a quedar sin el pan y sin la torta. ¿Desde cuándo te hiciste gaucho? Poné los pies sobre la tierra, Cacho. Olvidate de la soja y atendé el celular que te está vibrando.

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El cuento de Edgardo Fornero transcurre entre vecinos de countries de Canning.

El cuento de Edgardo Fornero transcurre entre vecinos de countries de Canning.

-¿Gorostidi?

-Servidor.

-Vos sos el dueño de la fábrica de espirales para mosquitos que está en Cañuelas?

-El mismo.

-Todavía tenés la Mercedez Benz blanca?

-Sí, señor.

-Decime, Gorostidi. ¿Por casualidad vos ayer estuviste de visita en un country de Sargento Cabral?

-Sssi... nooo!

-¿Si o no, Gorostidi?

-¡Noo… nooo!

-Mirá, Gorostidi. Dejá de andar picoteando el plato que no es tuyo porque te juro que te voy a agarrar del cogote y te voy a....

-¡Gracias!... ¡Gracias!... estamos muy conformes con la que tenemos

-¿Quién era, Cacho?, preguntó Beba en cuanto el marido apagó el celular.

-Un hincha bolas que me quería encajar una prepaga...

-Hablando de prepagas, me hiciste acordar que tenemos que pedir que nos pasen a la categoría SS49 VIP PREMIUM.

-Nos van a romper la cabeza, Beba. ¿Para qué necesitamos la prepaga SS49 VIP PREMIUM?

-Tema de la nena. Mejor que te lo explique ella- Beba giró la cabeza y pegó un grito dirigido a la planta alta.

-¡¡¡Uuuumaaaa!!!... ¡¡¡Umiiitaaaa..!!! ¡¡Vení a hablar con papaaaaá!!

-¿Qué pasa?- preguntó la menor de los Gorostidi desde la escalera.

-¿Podrás dignarte a venir a hablar con tu padre, ché? Explicale lo que querés para tu cumple de quince.

-¡Ahh!... ¿Eso?- Uma se refregó los ojos para quitarse las lagañas.

-Pá, lo que quiero que veas es si la obra social puede pagar la operación de busto...

-¿Quién es Bustos?- preguntó Gorostidi desorientado.

-¡El busto, papá!... ¡El buusto!... ¡¡ Las teeeetas!!

Cacho Gorostidi, padre de tres hijos, hincha de Banfield, aficionado al golf y pescador, entre tantísimas cosas más... de golpe sintió que el glaciar Perito Moreno había empezado a derretirse encima de él.

Cuando logró reaccionar lo primero que hizo fue buscar los ojos de su mujer.

-A mí no me mires- lo atacó Beba después de darle una chupada a la bombilla -Yo a los trece años usaba corpiño talle noventa y cinco. No tengo la culpa de que la nena nos haya salido lisa como tus dos hermanas.

¡Dios mío!.. ¡Mentime, Beba!- le suplicó Cacho con la voz quebrada y las manos en posición de rezo- ¡Mentime!..¡Decime que me están haciendo una joda!

-¡Ninguna joda, papá!- se metió Uma- Lo único que les estoy pidiendo es que me hagan sentir como una señorita que está cumpliendo quince años. Si no, cuando la gente me vea le va a parecer que soy una nena que está tomando la comunión… ¿Qué clase de fiesta voy a pasar?

-¿¿¿¿Fiesta????... ¿¿¿Fiesta en plena pandemia???... ¡¡¡¡Vamos a ir todos en caaaana!!!!

-Ay, Cacho. Podrías ser un poco menos dramático. La nena recién cumplió los catorce. Todavía falta un año.

-¡Señor!- la empleada doméstica entró en escena.

Indalesia tenía veinte años. Era la hija de Tiburcia. El paso de “Tibi” por el hogar de los Gorostidi duró hasta el día que la llamó un ex novio para ponerla en conocimiento que había ganado la lotería. En menos de una semana Tiburcia se volvió a Asunción.

-Si, Indalesia. ¿Qué pasa ?

-Está afuera ese señor el Pitón Nardone que es el amigo de usted. Te está buscando.

-Lo que me faltaba. Decile que pase.

Edgardo Fornero

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