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Entender es mejor que saber

Los outsiders son usados por la política tradicional. Que los usa y los tira. Y que para romper esa inercia se deben preparar mejor. En política: entender es mejor que saber. Por Ricardo Varela

La semana pasada dediqué éste espacio a “los outsiders” de la política.

Entre los distintos comentarios y opiniones que me llegaron durante la semana (que como es habitual, leo religiosamente), hubieron varios que leyeron algo bien distinto a lo que quería compartir (y pienso).

No cuestionó el desembarco de los outsiders en la política. Mucho menos de acuerdo en que sólo sigan haciéndola aquellos “políticos” con “tradición de políticos”.

Lo que creí haber dejado claro es que la incursión en política o gestión pública de los deportistas, artistas, empresarios, etc., etc., generalmente termina mal. Y lo que es aún peor, termina con cada uno de ellos (individualmente) frustrados por escepticismo de por vida.

Aún con la información confirmada en exclusiva elegí no citar (hace una semana) al periodista económico Martín Tetaz como nuevo candidato outsider acompañando a Vidal (en su nueva versión porteña). Como tampoco listar a los “históricos” locales: Miguel Del Sel, Luis Brandoni, Héctor Baldassi, Carlos Tapia, Amalia Granata, Ivo Cutzarida, Piero, Juan Carlos Bloomberg, Pinky, Moria Casán, Nacha Guevara, Esther Goris, Juan José Aranguren, Francisco De Narvaez, Carlos Macalister, Fabián Gianola, Pedro Uliambre, Carolina Barros Schelotto; ni a los internacionales Fujimori en Perú, Trump en los Estados Unidos o el ex obispo Lugo en Paraguay.

Cada uno de ellos “tiró del carro” electoral en distintas elecciones. Fueron la cara visible de alguna boleta que sumó “abajo” docenas de “desconocidos”. Generalmente en elecciones intermedias, destinadas a nutrir las legislaturas y concejos deliberantes. Ninguno de ellos quedará en la historia del país por sus acciones de gestión pública ni por la sanción de leyes fundantes de la República.

Algunos dejaron la gestión inmersos en causas judiciales o deseando nunca haber ingresado. Otros tuvieron enormes dificultades para reinsertarse en el sector privado luego de haber sido alcanzados por “la mancha venenosa” de trabajar en el Estado (lugar de vagos o corruptos, o ambas cosas).

Lo que dije en ésta página hace una semana, fue que los outsiders son usados por la política tradicional. Que los usa y los tira. Y que para romper esa inercia se deben preparar mejor. Saber exactamente dónde se meten, qué podrán decidir y qué no, cuáles son los límites de lo posible y lo imposible.

Deben saber que no todo es tan fácil ni voluntarista, porque de ser así alguien lo,hubiese hecho antes… Un amigo suele decir que los políticos tienen 10 caramelos para 100 pibes. Es una figura simbólica, pero real. Si la proporción fuera al revés, hacer política no estaría vinculado con la vocación, el poder o el dinero y sí con un premio.

Trazando un paralelismo futbolístico, parece ocioso señalar que no todos los grandes futbolistas son grandes directores técnicos, y mucho menos dirigentes. Bochini y Maradona regaron de gloria el verde césped del lado de adentro de la cancha, pero afuera fracasaron como técnicos. Passarella debe ser uno de los mejores defensores de la historia del fútbol (no sólo argentina), sin embargo nadie olvidará que durante su presidencia River se fue a la B, ni que fue enjuiciado por malversación de fondos.

Último párrafo/ejemplo de algo que quiero dejar escrito en julio 2021.

Facundo Manes es muy probablemente nuestro próximo outsider preferido. Tiene 52 años y es un multi premiado y reconocido neurólogo y neurocientífico que lleva publicados más de 200 artículos científicos en revistas internacionales.

Hace unos meses hizo pública su intención de ser candidato a la presidencia de la Nación en 2023. Y para ello comenzó a interactuar con distintos partidos políticos donde anclar su deseo, encontrando más afinidad (o receptividad) en la centenaria Unión Cívica Radical.

Ahí “le explicaron” que antes debía jugar este año, en la elección intermedia y que como el partido integraba un frente electoral (Juntos para el Cambio) debía competir en una interna en las PASO(enfrentaría al candidato de Larreta, Diego Santilli).

Manes aceptaba a medida que entendía que se trataban (para él) de nuevas reglas de juego. En la mesa chica filtraron que su deseo era ser secundado (como número 2 de la lista) por su maestra de primer grado.

“Es un mensaje simbólico de honestidad y vocación, dedicó toda su vida a enseñar y fundamentalmente porque confío plenamente en ella”, dicen que dijo. Pacientes, los operadores políticos le dijeron que el segundo lugar en la lista sería ocupado por Margarita Stolbizer, que le aportaba cupo femenino, honestidad e imagen positiva.

Este es solo un pequeño ejemplo de cómo Manes está aprendiendo de que va eso de hacer política. Para ser un buen presidente, Manes debe saber que el primer día de gestión no solo tiene que nombrar a sus ministros , sino también nombrar o ratificar a 1200 Directores Nacionales (que son los que hacen que la cosa funcione, o no).

Es imposible que cada uno de ellos tenga las mismas condiciones favorables de su maestra de primer grado. En política: entender es mejor que saber. El tiempo dirá si su buena voluntad, honestidad y profesionalismo y esas reglas de juego son compatibles.

Buena semana.

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