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El poder real, el poder virtual y el querer y no poder

¿Acaso piensan que Alberto Fernández debiera hacer pública su cuenta regresiva? ¿En serio alguien piensa esto? ¿Con casi dos años por delante para gobernar? Por Ricardo Varela.

La semana termina y empieza con noticias relevantes.

Después de más de 10 horas de debate en el Congreso nacional, se aprobó la ley que ratifica la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Se trata de la refinanciación de la refinanciación de los sucesivos prestamos en los que está inmerso nuestro país. Porque no se si sabés: nuestro país está endeudado hasta el cuello.

¿Quién es el dueño (culpable) de haber empezado ese espiral descendente? Quien sabe. O mejor dicho, dependerá a quién le preguntes.

Algunos recuerdan que Néstor Kirchner negoció y pagó la deuda; otros dicen que su esposa se endeudó antes de dejar el cargo en 2015; otros señalan a Macri como el responsable del mayor endeudamiento de la historia de la Argentina (con el récord de los 50 mil millones de dólares y los 100 años para pagarlo). Pocos se hacen cargo que esos tres nombres propios actuaron como presidentes de nuestro país y fueron elegidos en comicios libres. Y que en ningún caso hubieron un millón de personas en la calles pidiendo que se hiciera algo distinto a lo que se hizo.

El jueves pasado mientras se debatía adentro del recinto (y se combatía afuera) se agrandó la brecha dentro del Frente de Todos. La mayoría de los bloques opositores respaldó el acuerdo que trabajó el gobierno de Alberto Fernández con el Fondo durante los últimos 19 meses. Por su parte Máximo Kirchner y los legisladores de La Cámpora rechazaron la propuesta. La iniciativa oficialista (con modificaciones de Juntos para el cambio) obtuvo 202 votos afirmativos, 37 negativos y 13 abstenciones.

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En la plaza de los Dos Congresos el combate entre la policía y miembros de distintas organizaciones (predominantemente de izquierda) terminaron con heridos, detenidos y quemados; mientras que los piedrazos y bombas de pintura parecían dirigidas al despacho de la vicepresidente Cristina Kirchner, cuando a media tarde se reunía con su hijo y otros colaboradores. Las secuencia de fotos sobre cómo quedó el despacho de la titular del Senado habla de vidrios y mobiliario rotos y de una carta posterior en la que Cristina Fernández señala como “paradójico” que fuera su despacho el blanco de la agresión…

Cierto es que parecería que al gobierno no se le permite “disfrutar” de ninguna. Impulsó un acuerdo (producto del trabajo de sus equipos económicos y de negociadores) que logró el apoyo de los “extraños”, pero el rechazo de los “propios”. Cada vez menos propios, en honor a la verdad. Todo había comenzado con la renuncia de Máximo como presidente del bloque FDT, y de los argumentos por los cuales no habría habido acuerdo que lo satisfaga. En su entorno aseguran: “Máximo no quería ningún acuerdo con el Fondo. Estuvo especulando y ganando tiempo para que no sucediera, pero no iba a convalidar este ni ningún otro acuerdo con su voto”.

Así las cosas, vale formularse algunas preguntas. ¿Cómo nos ven afuera cuando el país lo gobierna una coalición que tiene a sus principales detractores dentro del mismo gobierno? ¿Será que la opinión personal Máximo Kirchner se impone sobre el silencio de quienes dice representar? ¿No aprobar el acuerdo era empujar al país al default? ¿Nada cambiará en el entorno presidencial a partir de este nuevo desplante? ¿Salió fortalecida la oposición luego de intervenir severamente el texto de la ley sancionada y garantizar su promulgación? ¿Será Facundo Manes el que encarne el mejor discurso opositor luego de argumentar los porqués de su no abandono del recinto durante la apertura presidencial de sesiones ordinarias? ¿Asumirá finalmente el presidente de la Nación un rol protagónico, que le permita gobernar el tiempo que le queda?

En este sentido, esta semana fue criticado por fuego amigo cuando se refirió a “mi primer mandato” en un acto en José C. Paz. Un ejercito de trolls (locales y visitantes) le saltó a la yugular, enardecidos (todos) por si el hombre se le ocurre que esa (la de reelegir) sea una posibilidad. ¿Acaso piensan que Alberto Fernández debiera hacer pública su cuenta regresiva? ¿En serio alguien piensa esto? ¿Con casi dos años por delante para gobernar?

Un amigo, viejo lobo del mar político, se ríe de los últimos días de gestión de los funcionarios (aun peor con los que tienen “más poder”). “Cuando se acerca el plazo fijo de tu salida, el portero deja de saludarte con afecto, el chofer llega tarde a buscarte, el mozo tarda 10 minutos en responder y otros 10 en traerte un café. Así vas sintiendo que tu tiempo se termina. Todo eso que habías incorporado a la diaria como rutina empieza a desaparecer”. Inexorable y real.

Nada mejor que conocer a la gente con poder, cuando pierden el poder.

Buena semana.

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