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El talento silencioso que mejora las organizaciones

Por Mónica Dreyer.

A veces el talento en las organizaciones no aparece en cargos jerárquicos ni en títulos rimbombantes. Surge en lugares más silenciosos: en personas que observan, analizan y encuentran maneras simples de mejorar el trabajo cotidiano.

Hace poco entrevisté a un colaborador administrativo que venía de otra empresa donde se destacaba por la calidad de sus respuestas a los usuarios. Durante la entrevista algo llamó mi atención: tenía un talento natural para organizar procesos.

Aquí hago un paréntesis. En los cursos de liderazgo suelo remarcar algo: es importante que los líderes ayuden a las personas a ver lo que ellas mismas no ven. Detectar y señalar talentos construye seguridad y confianza. Muchas veces estamos acostumbrados a señalar errores. Pero cuando aplicamos una mirada “apreciativa”la capacidad de reconocer lo valioso y positivo en las personas— ayudamos a que ese talento se vuelva visible. Cuando alguien descubre en qué es bueno, gana confianza y se anima a desarrollarlo más.

Volviendo a este colaborador, casi sin proponérselo había desarrollado una forma clara de ordenar su trabajo. Creó informes simples que permiten ver rápidamente qué autorizaciones están al día, cuáles están demoradas y cuáles requieren seguimiento. Esa información no solo organiza su tarea, sino que también permite a su jefa tener una “foto” clara del estado del sector para tomar decisiones.

También estructura su jornada por prioridades: primero ingresa la documentación del día, luego revisa pagos pendientes y finalmente responde consultas. Algo simple, pero que evita atrasos y confusiones.

Cuando le señalé su talento le pregunté cómo lo definiría. “Soy observador. Cuando detecto algo que no funciona bien, busco herramientas para mejorarlo”.

En tiempos donde muchas organizaciones hablan de innovación, muchas transformaciones nacen dentro de los propios equipos. Cuando las personas observan los procesos y se preguntan cómo hacerlos mejor, la organización gana orden, información clara, eficiencia y decisiones más ágiles.

Tal vez el verdadero desafío de las organizaciones sea aprender a reconocer y potenciar ese talento silencioso que ya existe dentro de sus equipos.

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