Madrid se autoafirma por estas semanas calurosas de primavera en su sentimiento de capital del mundo hispanohablante, un universo que tiene 635 millones de personas. Una sucesión de eventos le otorga una centralidad que ya no es la del imperio donde nunca se ponía el sol del siglo XVI, sino una influencia pluricultural de ida y vuelta en la que la España tradicional se fusiona con la nueva España diversa en la que “todos los acentos caben”, como reivindica la para nada progresista presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso. Se vienen semanas de mareas de gente en la calle con dos protagonistas principales: el Papa León XIV y el reguetonero Bad Bunny.
Correo desde Madrid: Rezar con el Papa y perrear con Bad Bunny en la capital del mundo hispanohablante
Dos fenómenos de masas se cruzan en Madrid esta semana: la visita apostólica del Papa y los diez shows de Bad Bunny en el Estadio Metropolitano. Mucha gente hará "doblete" de Misa y perreo.
Considerado el artista más trascendente del pop mundial actual, el puertorriqueño tiene programadas 10 fechas en el estadio del Atlético de Madrid que comenzaron este sábado y se extenderán hasta el 15 de junio. Es en el marco de la misma gira en la que, tres meses atrás, llenó tres River en Buenos Aires.
Pero acá en Madrid la pasión reguetonera se vive de otra manera. A los españoles les gusta, sí. De hecho es la música mainstream que más suena en los boliches, generalmente entremezclada con sus clásicos pop para cantar a los gritos, del estilo La Oreja de Van Gogh o Estopa. Pero el gran mercado de Bad Bunny en España son los inmigrantes latinos (más de 4 millones de personas), con países como Colombia, Venezuela y Ecuador encabezando los rankings.
El show que presenta el “Conejo Malo” se llama “Debí tirar más fotos” y representa a una persona que extraña su casa, como el caso de un migrante que, cuando escucha los ritmos de su lugar de origen, se siente más cerca de los suyos. Así que ese segmento es el que va a explotar el estadio Metropolitano en estos días de temperaturas ecuatoriales: siempre arriba de 30 grados. Y todo esto no se circunscribe al show: el mes de Bad Bunny en Madrid se vive con fiestas temáticas reguetoneras y boricuas por toda la ciudad, para las previas y los post de los conciertos.
Dos ingredientes más para estos días caribeños: un macro festival evangelista para 30 mil almas y las elecciones en Colombia, que tienen acá 100 mil votantes. ¿Es esto Madrid o Miami?, se preguntan con ironía los más castizos, mientras la enorme comunidad latina del barrio popular de Vallecas se lamenta la derrota del Rayo Vallecano ante los ingleses del Crystal Palace en la final de la Conference League.
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Y toda esta fiebre boricua se va a mechar con un acontecimiento histórico: la visita apostólica de León XIV, que estará en España entre el 6 y el 12 de junio y tocará Madrid, Barcelona y las islas Canarias. Habrá misas masivas, encuentros con jóvenes, visitas de Su Santidad a centros de acogida para personas en situación de calle, a una cárcel catalana y, en modo Francisco, a la zona insular a la que llegan, de a montones, los inmigrantes africanos que viajan en balsas precarias y tienen allí su puerta de entrada a Europa.
La capital española está revolucionada a la espera del Pontífice. Se esperan millones de personas en las calles, en el contexto de un resurgir católico que se siente con fuerza entre la juventud y que tiene entre sus referentes a figuras conversas, como la cantante pop Rosalía.
Refuerzos en el sistema de transporte público, reparto de agua y protector solar por la calle e iglesias y museos abiertos durante toda la noche son algunas de las medidas que dispuso el gobierno madrileño para la visita de León. No son pocos los que van a hacer doblete: perrear con Bad Bunny en el Metropolitano un sábado a la noche y entregarse a la oración en la Misa del Santo Padre en la plaza de Cibeles. “Solo en Madrid”, se jactan los “gatos”, como se conoce a los habitantes de la ciudad.
Para el final, un poquito de sentimiento patrio. El lunes 25 de Mayo estuve en la celebración de la Embajada Argentina en España. Fue un cóctel con empanadas, Malbec y mucha carne asada. Hubo discurso del embajador de Milei, el ex banquero Wenceslao Bunge Saravia, en el que reivindicó a “Las Fuerzas del Cielo”. También, shows de tango, folklore, flamenco y una interpretación del himno que hizo emocionar a los argentinos y aplaudir a los españoles (envidiosos porque el suyo no tiene letra). Y la frutilla del postre, un Alfredo Casero histriónico comentando los audios eróticos del Presidente y declarando que su dirigente favorito del oficialismo es Lilia Lemoine. Al “Solo en Madrid” nosotros podemos contestar: “Argentina, no lo entenderías”.

