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Historias de Santos: flores y santidad

Reflexiones sobre la vida de Santa Teresita del Niño Jesús. Por Clara Milano.

Ya repetí en este espacio que Santa Teresita del Niño Jesús es mi santa amiga. Gracias a sus escritos pude descubrir que Dios es más cercano de lo que muchas veces creo. Esta semana se hizo especialmente presente en mi vida y es por esto que me gustaría compartir otra de sus reflexiones, que, creo yo, están llenas de riqueza. Sin embargo, antes, un pequeño resumen sobre su vida: Santa Teresita del Niño Jesús, también conocida como Teresa de Lisieux (1873–1897), fue una religiosa carmelita francesa que, pese a haber vivido solo 24 años y casi toda su vida en clausura, se convirtió en una de las santas más queridas e influyentes de la Iglesia católica.

Su espiritualidad se basó en lo que llamó la “pequeña vía”: encontrar a Dios en los gestos simples, el amor cotidiano y la confianza, más que en las grandes hazañas. Sus escritos reunidos en Historia de un alma difundieron metáforas muy especiales, como el gorrión y el jardín de flores, con las que transmitió una idea central: que cada uno de nosotros puede encontrar a Dios en su propia pequeñez.

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Acá les dejo su metáfora de las flores, la cual me parece especialmente valiosa en estos tiempos de comparaciones constantes:

“Comprendí que si todas las florecillas quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su hermosura; los campos ya no estarían adornados con pequeñas flores silvestres.Así sucede en el mundo de las almas, que es el jardín de Jesús.Él ha querido crear grandes santos que pueden compararse con lirios y rosas; pero también creó otros más pequeños, que deben contentarse con ser margaritas o violetas destinadas a alegrar sus ojos cuando baja la mirada.La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos.Cada flor tiene su belleza propia. La rosa en su esplendor no quita el perfume de la violeta ni la sencillez de la margarita.Si todas quisieran parecerse, el jardín perdería su encanto".

Ojalá, como Teresita, nos animemos a conocer a este Dios que no está lejos, en su trono de los cielos, sino que nos habla en las flores.

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