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Flor de hipócritas

Nicolás Varela es periodista y conductor de radio de profesión. De lunes a viernes conduce Buenos Vecinos, un magazine de información y entretenimiento local por FM 88,7 y El Diario Sur en Vivo. También forma parte de FeFIJEE al Extremo, los sábados a las 20.

El Flor Peña/Jorge Messi/Luzu/-Gate es el tema de la semana, así que vamos a abordarlo con la humildad y frontalidad que buscamos darle a este espacio en El Diario Sur. Vamos a darle un orden cronológico a los hechos, y una breve opinión sobre cada uno. Pero mi único compromiso es intentar evitar ser hipócrita, aunque me pueda traer algún que otro dolor de cabeza.

El jueves 18 de junio a las 13 Jorge Messi estaba muerto. En El Diario Sur ya teníamos lista la nota y creada la imagen para redes sociales, y estábamos simplemente esperando la placa roja de Crónica o de TN para publicar la noticia. Por supuesto, una noticia con el alcance que tiene Leo Messi excede por mucho nuestro territorio de cobertura y no ganábamos nada con tener una primicia de ese estilo. Aunque un colega me hizo notar que si lo hubiéramos hecho, todavía estaríamos contando las regalías que nos hubiera traído. Decenas de miles de interacciones de gente criticándonos, pero interacciones que, al final del día, generan dinero. Pero no pasó. Esperamos lo que la producción del programa de Florencia Peña no esperó, que lo confirme alguien con mayor autoridad informativa en este tipo de eventos. No por eso está mal decir que, a esa hora, la información que tenían ellos era la misma que teníamos nosotros.

No me voy a detener a mencionar todas las cuentas para decir que aquellos que vivieron ese mediodía twittero en vivo saben que no miento cuando digo que al menos una docena de periodistas deportivos con cierta exposición ya daban la noticia por cierta, pero de la peor de las maneras posible. Decenas de twitts repetían una y otra vez que la noticia era cierta, que ellos lo sabían de fuente confiable, pero que por respeto no lo escribían de manera textual. Y si hay que empezar a ver problemas en lo que pasó, hay que empezar por ahí. Porque no lo decían, pero para no quedar afuera de la primicia lo insinuaban. Es una práctica mucho más común de lo que parece, dentro del periodismo deportivo, especialmente. De solo escribirlo se me crea en la cabeza la imagen de F90 y el Chavo Fucks discutiendo con Sotille y Bulos: “pero eso ya se sabía”, gritaba este último en el primer programa posterior a la salida de Gallardo de River, refiriéndose al mal clima en el vestuario, el cual no había sido mencionado hasta entonces. Amparándose, una vez más, en la falsa figura de los códigos y el buen gusto, todos insinuaban pero sin decir en voz alta algo que era cierto: Gallardo faltaba a muchas prácticas que terminaba dirigiendo Biscay. El único que se atrevió a decirlo de manera frontal y estrictamente periodística fue el periodista Pablo Carroza, que al no tener las pruebas para evitar un juicio del poderoso técnico de River Plate, tuvo que decir que lo que se decía en redes “era cierto” para confirmar lo que, insisto, ya todos sabíamos.

Pero Jorge Messi no murió (al menos no al cierre de esta edición), así que este tema es distinto. Pero cabe destacar que el periodismo está hecho para contar lo que el público quiere saber. Querer saber para no contar no es hacer periodismo, es sencillamente ser curioso (o querer extorsionar).

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Siendo que Jorge Messi evoluciona favorablemente del grave problema de salud que tiene, lo que queda por analizar es la repercusión posterior a la metida de pata. En la que no debe faltar mencionar la hipocresía de quienes insinuaban que tenían “la data” pero que no la publicaban por respeto, y que luego llenaron horas y horas de aire criticando el accionar de la conductora de Luzu. Tampoco debe faltar hablar de ella, la nueva protagonista del que hasta ese momento era el JorgeMessiGate y que se convirtió en el FlorPeñaLaPxteradeAlbertoFernándezGate. Es que en este caso no fue ni Flavio Azzaro ni el hijo de Adrián Suar el que metió la pata. Esta vez fue Flor Peña, la feminista con videos intimos filtrados y Only Fans de la que ya aparecerá algún día su video en el ascensor de la Casa Rosada, o no pero ya no importa. Por esa fake nadie se disculpa, y ahora hasta el presidente de la Nación se siente con autoridad moral para intentar darnos a todos una lección y explicar que su gobierno va de viento en popa porque el papá de Messi está bien. Si Peña se equivocó o mintió, entonces Pagni y toda la gente que dice que no llega a fin de mes también. Principio de revelación y coso.

Florencia Peña se equivocó, igual que la productora que le dijo por auricular que había muerto el padre del ídolo máximo de la Argentina mientras ella estaba sin computadora y sin celular. Queda entonces, nada más, seguir la cadena de responsabilidades. Y pido, especialmente a mis colegas y compañeros, prestar especial atención a esta parte.

La culpa es de la joven productora, que es la que da la noticia al conductor. ¿Ella repite cualquier cosa como un lorito?, me preguntaba un amigo. Sí, de eso trabajan los conductores. Pero es verdad que la cadena de responsabilidades no puede terminar ahí, porque el problema fue muy grave. Entonces hay que ir a la cuestión de cómo fue posible que una joven productora pueda tomar esa decisión. Y ahí lo más fácil sería ir a por Nicolás Occhiato. ¿Por ser el dueño? Al dueño de A24 no lo responsabilizaron porque Eduardo Feinmann dio por muerto al Papa Francisco dos semanas antes. Entonces ¿por qué Occhiato? Porque entendemos por stream a una empresa de estructura mucho más chica que un canal, y entendemos que si no fue el propio dueño el que eligió y puso ahí a la productora, fue el que puso a la persona que eligió a la productora. Entonces esta duda queda despejada con el “paso al costado” que da Flor Peña. La productora que cometió el verdadero error estaba ahí porque Peña la puso, entonces es responsabilidad de ella y no de quien le permitió que eso sea así. Flor Peña lo sabe, y por eso renuncia asumiendo su parte de la culpa, y Occhiato queda separado del problema, porque él lo único que hizo fue confiar.

La comunicación no es matemática. Si la cuenta da 5 cuando tenía que dar cuatro, no se puede solucionar reemplazando un tres por un dos en la suma y listo: dos más dos, cuatro. Por más fierros que uno tenga, la comunicación la hacen las personas. La principal responsabilidad de quienes hacen medios de comunicación (en la plataforma que sea) es elegir a las personas que están detrás del producto, y no habrá avance tecnológico ni democratización ni inteligencia artificial que pueda cambiar eso.

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