Javier Milei no será exactamente un fan de la Constitución Nacional, pero nadie le puede negar que tiene vocación de poder y de gobernar. Asumió en medio de una crisis económica desbordante y en menos de 20 días ya metió una devaluación de la moneda del 50%, un fuerte ajuste del sector público, un DNU que modifica 300 leyes a sola firma y convocó a sesiones extraordinarias del Congreso con una ley ómnibus que propone reformas fiscales, impositivas, electorales, productivas y hasta detallitos como ponerles togas a los jueces, sin olvidarse de pedir las facultades legislativas para todo su mandato.
Un comienzo a toda velocidad
Por Manuel Nieto (@NietoManuelOk).
Este último punto es el más delicado. El Gobierno solicita al Congreso que le delegue sus funciones en virtud de la situación de emergencia que atraviesa el país. El poder legislativo quedaría de adorno. Eso solo podría hacerse en un estado de excepción, no en una república. Parece imposible que semejante intentona pase por el filtro de los diputados y senadores; no se van a pegar un tiro en el pie. ¿Por qué se expone el Presidente a hacer ese pedido, con un no casi seguro, pagando el costo de que se lo acuse de autoritarismo? Quizás sea un mal cálculo, o quizás esté enviando el mensaje de que está dispuesto a jugar fuerte para que se pueda aplicar su programa; en el mismo sentido se puede leer el gesto de su discurso de asunción de espaldas al Congreso.
En el paquete de medidas que incluyen el DNU y la autodenominada Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos hay de todo. Una de las que más revuelo generó esta semana es la de los límites a las protestas sociales. Es cierto que el caos de tránsito que genera cada marcha piquetera en el centro porteño es un problema que afecta a millones de trabajadores, y pasa casi todas las semanas. También es verdad que en muchas de esas marchas hay miles de personas vulnerables que son llevadas como rehenes bajo amenaza de perder su plan social. Una iniciativa para atacar este flagelo es saludable. ¿Pero pretender que se avise al Gobierno por cada reunión de más de tres personas no será pasarse tres pueblos? Tampoco tiene mucho que ver con las ideas de la libertad cercenar las posibilidades de protestas espontáneas.
Una modificación que viene pasando desapercibida es la derogación de la Ley de Tierras, que se hizo con el DNU de la semana anterior y que tiene muchas probabilidades de quedar en vigencia sin modificaciones. Con el nuevo esquema, se quitan los límites a la cantidad de tierras argentinas que pueden comprar los extranjeros. Hasta ahora, había un tope del 15% de las tierras rurales totales del país para que puedan estar en manos de extranjeros, y en ningún caso una misma persona o empresa podía tener más de mil hectáreas. Milei explicó que con la derogación busca fomentar las inversiones y que hay empresas estadounidenses interesadas en el litio. Está claro que la Argentina necesita esas inversiones y muchas más. Pero la explotación de los recursos naturales debería ser guiada por el Estado. ¿Cómo le caería al Presidente que su ley termine siendo aprovechada finalmente por empresas chinas?
Del otro lado, presionada por sus bases, la CGT decidió salir del sarcófago y lanzó un paro nacional para el 24 de enero, el más tempranero que se le haya hecho a un gobierno democrático. Y llega luego de cuatro años de adhesión a Alberto Fernández y Sergio Massa, que tuvieron resultados desastrosos con la inflación y el salario de los trabajadores. Ante su base, Milei se va a ver fortalecido con este ataque.
Es la última edición del diario de 2023 y, como solemos hacer, presentamos un resumen con lo más destacado del año. Pasó a toda velocidad y con una carga de intensidad tremenda. Hoy toca parar la pelota y levantar las copas junto a los seres queridos. ¡Nos leemos el año que viene!
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