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El mundo gira, hombre por hombre

Por Ricardo Varela.

Esta semana se dio a conocer una encuesta que sostenía que, si pudiera, el 65% de los argentinos se iría a vivir al exterior. Ese porcentaje subía al 85% cuando se le preguntaba a menores de 25 años.

Ya saben que uno de mis preceptos preferidos sostiene que lo que se mide no se discute, pero los números de Taquión (empresa encargada de la medición) me despertaron la necesidad de investigar las estadísticas oficiales. No por desconfiar del trabajo, pero sí sabiendo que muchas veces el humor social puede distorsionar y marcar tendencias coyunturales que no se consolidan luego “en los papeles”.

A principios del siglo XX la Argentina era el país de los inmigrantes. Entre 1860 y 1930 habían arribado alrededor de seis millones de europeos. La mitad de ellos se establecieron de forma definitiva en el país. El gobierno de Nicolás Avellaneda sancionó la Ley Nacional de Inmigración y Colonización en 1876. Entre otras cosas, establecía que los recién llegados tenían derecho a ser alojados y mantenidos por el Estado argentino por un plazo de cinco días desde su llegada en el Hotel de Inmigrantes, (en el puerto de Buenos Aires). Además, el Estado cubría los gastos de su traslado a los lugares donde encontraran trabajo y decidieran establecerse. Aquellos inmigrantes tenían objetivos bien distintos. Unos llegaban para trabajar un tiempo, juntar dinero (gracias a los sueldos altos que se pagaban en comparación con los de Europa) y luego regresar a su país. Otros llegaban con la intención de radicarse definitivamente para iniciar una nueva vida. Estos trabajaban hasta ahorrar lo suficiente para pagar el pasaje de su familia (que aguardaba del otro lado del gran chaco).

En los últimos años la novedad es que los argentinos, muchos hijos de aquellos inmigrantes europeos, se van del país por distintos motivos. Cada tanto aparece una nueva ola de quienes buscan un lugar mejor afuera. En 2002 fue por la crisis económica, hoy el tema dominante es la falta de un futuro previsible que explica por qué, por ejemplo, en los últimos dos años más de 20 mil argentinos solicitaron su residencia permanente en Uruguay. De todas maneras, los destinos más buscados por los argentinos siguen siendo España y los Estados Unidos. En ambos países reside más de la mitad de los argentinos en el exterior: 30% en España y 23.3 en los Estados Unidos.

Desde 2013 hasta mayo de 2021 se fueron más argentinos del país de los que ingresaron o regresaron. Entre septiembre de 2020 y octubre de 2021, se registró la salida de más de un millón de argentinos y extranjeros con documentación argentina. Entre ellos, más de 50 mil señalaron que salían por “mudanza definitiva” (vale aclarar que habría que sumar a todos los que se van “a probar”, que completan su papeleo con una cruz el casillero “turismo”).

Para acceder a la ciudadanía de otros países, en algunos casos se pide que se presente el “certificado de no naturalización” (formulario 003) que emite la Cámara Nacional Electoral. Entre enero y septiembre de 2021, se presentaron más de 55 mil solicitudes. El pico más alto se había dado en 2002, con más de 39 mil. En plena pandemia en 2020 este formulario se solicitó más de 31 mil veces.

El principal país receptor de la emigración argentina es España. La información del Instituto Nacional de Estadística español registra un aumento sostenido de la inmigración de argentinos desde 2013 hasta 2023. En 2020, durante el primer año de la pandemia y cuando se fijaron mayores restricciones para viajar, se identificó una caída. Pasó de más de 31 mil a poco más de 20 mil personas. En 2021, por su parte, el indicador volvió a crecer y se ubicó por encima del registrado en 2019, con 33.639 nuevos migrantes nacidos en la Argentina que residen en España. En lo que va de 2023 ya son 19.342, una tendencia que pronostica un récord histórico en diciembre próximo. Por su parte en Italia, uno de los países que más ciudadanos aportaron a la “gran inmigración” de los siglos XIX y XX, registra una baja sostenida de argentinos que se quieren radicar allí en 2023.

La estadística oficial dice que hoy hay 1 millón 200 mil argentinos viviendo en el exterior. Y que los que salieron para instalarse afuera el ultimó año (marzo 2022/2023) son un 54.9% más que los que habían salido en 2010, por ejemplo.

Los que se fueron de la Argentina representan 2.6% de su población, lejos de los que emigraron de Venezuela 20.1, India 15.6, México 12.6, Reino Unido 4.9 o Alemania 3.8%. En tanto los extranjeros que se instalaron en la Argentina alcanzan un 4.9% del total de su población, mientras que en los EEUU los extranjeros representan el 42%, en Suiza el 30, en Canadá el 22 y en Alemania el 16%.

La vida del extranjero no fue, no es y no será fácil. Sin embargo, el avance de la tecnología de las comunicaciones y las posibilidades y frecuencias para viajar hacen que en la actualidad sea más fácil andar y desandar caminos. La nueva realidad de la globalización laboral también permite ejercer oficios y profesiones independientemente donde se esté. La generación nómade no sufre, se vuelve a su origen o busca nuevos horizontes con actitudes menos melancólicas y más pragmáticas. El que emigra piensa en futuro, quiere dejar atrás sus dolores que pueden ser de distinta índole, pero son dolores al fin. Los nietos de los que bajaron de los barcos en el Puerto porteño se suben a aviones que salen de Ezeiza unas décadas después. Aquellos y estos emigraron buscando “algo mejor”, pagando los costos personales, familiares, constitutivos e históricos que hubiera que pagar ¿Qué será de los nietos de los que se van hoy? ¿Los esperará el mismo texto que invitaba a “todos los hombres del mundo de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino”?

Buena semana (¿y buen viaje?).

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