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Escenas del viejo zapping

Por Manuel Nieto (@NietoManuelOk).

Hacer zapping en la tele está quedando como algo vintage, una actividad lenta y tosca comparada con los estímulos neuronales que produce el scrolleo (desplazamiento hacia abajo) de las redes sociales, con contenidos motorizados por poderosos algoritmos. Pero si alguien andaba en esa de cambiar canales con el control remoto el martes a la noche, se iba a encontrar con una pintura algo bizarra pero muy descriptiva del estado de cosas en la Argentina. Con minutos de diferencia, Jonatan Viale entrevistaba a Javier Milei, Marcelo Tinelli conversaba con Lionel Messi y en Gran Hermano salía de la casa la participante conocida como “Furia”, que viene alimentando al periodismo de espectáculos desde que empezó esta edición del reality.

Las dos dimensiones de la personalidad de Milei como líder quedaron resumidas en unos pocos minutos, cuando Viale le preguntó al Presidente por sus incesantes viajes al exterior en estos seis meses de mandato. Lo primero que dijo Milei es que él de ningún modo disfruta de viajar en sentido turístico. Y explicó que cuando trabajaba en Corporación América (la empresa de Eduardo Eurnekian) y tenía que pasar mucho tiempo en el exterior optó por dejar de hacerlo, incluso a costas de perder dinero, porque extrañaba mucho a su perro Conan, y eso llegaba a tener un impacto en su salud física. “En ese momento tenía solo a Conan”, dijo. Y agregó que ahora extraña “por cinco” dado que tiene cuatro perros más, los que él describe como sus “hijitos de cuatro patas”. Pero –siguió Milei- tomar aviones por el mundo era ahora su responsabilidad como jefe de Estado para “poner a la Argentina en lo más alto”. “Mi viaje a Davos fue muy importante. Mirá el impacto que tuvo en Europa y cómo se dieron vuelta las elecciones y hundimos a los progresistas pobristas”, afirmó.

Primero, la vulnerabilidad y la soledad de un hombre de más de 50 años que declara que dejó de viajar porque extrañaba a su perro, al que hizo clonar. Por el otro, la megalomanía de un argentino que cree que tuvo injerencia nada menos que en las elecciones europeas. El fenómeno Milei abarca esas dos facetas, y en esa mixtura está parte de su éxito.

Si Milei es un producto y a la vez un gran intérprete de esta época, “Furia” de Gran Hermano lo replica a escala televisiva. ¿De dónde habrá salido el apodo de esa mujer? Parece surgido de un focus group: la audiencia está enojada como Furia, y conecta con ella, que anda a los gritos, sin filtro, con las emociones a flor de piel, y lo demuestra desde la heterodoxia de su cabello (como Milei). Furia tiene una legión de fanáticos que se acercó a las puertas de Telefé a protestar por su expulsión y hasta acusaron a la producción de haber amañado la votación. ¿Cómo se tomarán los fanáticos de Milei si al Presidente le toca “abandonar la Casa” por el voto de la gente? En Brasil y Estados Unidos, los seguidores de Bolsonaro y de Trump provocaron conflictos dramáticos.

Más dramas: el cabello teñido de rosa de Marcelo Tinelli y la reacción embarazosa de Messi cuando el conductor le mostró el enorme tatuaje que se acababa de hacer con la imagen del Diez levantando la Copa del Mundo. Ahí estaba la decadencia de una Argentina que terminó, la del zapping, en la que “el Cabezón de Bolívar” supo ser el monarca. Los tiempos cambiaron. Milei es el primer presidente argentino en 30 años sin ningún interés por aparecer en el programa de Marcelo. Y Messi nos volvió salvar: con la exquisita asistencia para el gol de Lautaro Martínez ante Canadá, nos sacó de la memoria el momento incómodo con Tinelli. ¡Gracias, Leo!

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