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Se cumplen 132 años del natalicio del Dr. Ángel Rotta

Fue uno de los primeros médicos del entonces pueblo de Monte Grande. Tuvo a su cargo la Casa de Primeros Auxilios "San José" y el Instituto Antirrábico.

Un 27 de octubre de 1888, hace 132 años, llegaba al mundo Ángel Camilo Rotta, quien fue uno de los primeros médicos que tuvo el pueblo de Monte Grande, a principios del siglo pasado. Nacido en San Vicente, de padres italianos y echeverriano por adopción, el Dr. Ángel Rotta dejó su huella y, por su labor, hoy una calle del centro de la ciudad lleva su nombre.

Rotta se instaló en Monte Grande apenas finalizó sus estudios en la Universidad de Buenos Aires, en 1918. Alquiló una casa y puso un humilde consultorio médico en Vicente López 128. Se convirtió así en uno de los primeros profesionales de la salud que tenía el pueblo. Lo antecedieron otros próceres locales, como Esteban Garzón, Antonio Montenegro y Emilio Cardeza.

La apertura de un consultorio era todo un acontecimiento para el pueblo en esos años. Por entonces los vecinos que necesitaban asistencia médica se trasladaban al hospital Luisa Cravenna de Gandulfo de Lomas de Zamora, sorteando en carretas las dificultades de los caminos y las calles, que todavía eran casi todas de tierra.

Con los años, el Dr. Ángel Rotta se volvió una eminencia y mudó el consultorio a su chalet, que estaba ubicado en la calle Alem. Dicha edificación fue demolida en 1997 para colocar espacios comerciales.

A fines de 1929, Sofía Terrero de Santamarina donó al Municipio de Esteban Echeverría la Casa de Primeros Auxilios "San José", que se pondría en funcionamiento al año siguiente. El Dr. Rotta fue el segundo director que tuvo este centro de salud, ubicado frente a la Plaza Mitre. También llevó las riendas del Instituto Antirrábico local, que tenía un rol central en el sistema de salud.

Rotta también se desempeñó como diputado entre 1932 y 1934, participó de la fundación del actual colegio Saavedra y de otras instituciones sociales y deportivas. Murió, repentinamente, el 10 de enero de 1960. Pocos meses después el Honorable Concejo Deliberante lo homenajeó colocando su nombre en la calle que, hasta hoy, perdura.

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