El 3 de enero de 2021 iniciará una nueva edición del Dakar, la carrera de rally más exigente del mundo que se supo disfrutar en terreno argentino pero que ahora se realiza en los desiertos de Arabia Saudita, en Medio Oriente. Entre los competidores hay un vecino: Tobías “Toto” Carrizo, quien es la joven promesa del torneo con apenas 18 años.
Nacido en Monte Grande y actualmente viviendo en Ezeiza, Carrizo tomó por herencia su amor por los cuatriciclos. Sus padres, Juan y Marcela, forman parte del equipo de carreras Misión Ezeiza Dakar (MED), donde Tobías tuvo sus primeros roces con la competencia. Pero a los motores los sigue de cerca desde que tiene memoria.
“A los tres años tuve mi primer cuatriciclo, que iba a andar con mi papá a un campo de General Belgrano el fin de semana. Lo andaba todo el tiempo, me bajaba a cargarle nafta y seguía”, cuenta Tobías.
Nunca se despegó del ambiente de los “Quads”, y a los 13 años tuvo su primer gran salto. Como talento y ganas no faltaban, corrió –con autorizaciones especiales por su corta edad– el Enduro Rally Bonaerense 2016. Siendo el más joven, por mucho, logró salir campeón para la sorpresa de todos.
A pesar de ser un adolescente Carrizo se puso a la par de pilotos experimentados, y no siempre le resultó fácil a la hora de competir: “Desde que arranqué a correr siempre fui el más chico. No sé si por la presión o el miedo, antes de largar vomitaba y me sangraba la nariz, siempre. Una vez que largaba se me pasaba todo pero unos minutos antes era así. Ahora con el Dakar me anticipé a eso y lo estoy manejando con un psicólogo deportivo, que me ayuda a trabajar la presión”, contó a El Diario Sur.
Después del inmejorable debut en 2016 pasó por competencias nacionales e internacionales en las que también tuvo grandes resultados. Y ya con la experiencia recolectada durante los últimos cinco años, eligió dar el salto hacia el Rally Dakar.
Carrizo sabe que la vara está más alta que nunca: “Uno capaz larga a las 7 de la mañana con 800 kilómetros para hacer, y en todo el tramo estás vos con el cuatriciclo. Uno se lleva unas pocas herramientas para arreglar cosas si hace falta pero nada más. Me doy mañana, ya sé lo que me puede llegar a pasar. En todos estos años aprendí, pero siempre espero que no pase nada raro”, dijo.
El Dakar no es una simple carrera. Es un desafío para los pilotos, que deben poner a prueba sus aptitudes físicas y mentales por las dificultades de los terrenos, las distancias y las temperaturas a las que se exponen. El recorrido que deberán afrontar los pilotos es de 7.646 kilómetros.
Entusiasmado por el viaje –que se hará con protocolos sanitarios, al igual que toda la competencia–, “Toto” Carrizo ya tiene la mente puesta en el desierto, pero no le pierde foco a su carrera profesional: “Estoy seguro que lo voy a querer correr de vuelta, no sé si en 2022 o en 2023, depende de cómo me vaya en esta carrera”, aseguró.



