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Un científico nazi exiliado en Monte Grande

La historia de Ronald Richter, el físico que "le vendió humo" a Perón. El científico encabezó un rotundo fracaso luego de la Segunda Guerra Mundial.

La historia del científico austríaco Ronald Richter previo a su llegada a Argentina es difusa. Trabajó para el régimen de Adolf Hitler y con la caída del Tercer Reich emigró a nuestro país con un nombre falso. Le prometió al Gral. Juan Domingo Perón la generación de energía a partir de fusiones nucleares, algo que nunca se había logrado, pero fracasó y pasó el resto de sus días en una casa de Monte Grande junto a su familia.

Corría el año 1948 y, ya finalizada la Segunda Guerra Mundial, el presidente Perón buscaba atraer al país profesionales extranjeros para el desarrollo de nuevas tecnologías a nivel nacional. Así, en agosto de ese año, Richter desembarcó en el país con una idea prometedora que conquistó al General.

La bautizaron “Proyecto Huemul”. Richter decía que, a partir de una reacción controlada de fusiones nucleares, podría producir energía. Ningún científico en el mundo había alcanzado semejante hazaña, que implicaría tener una fuente propia y cuasi inagotable de este recurso, además de permitir su comercialización “en botellas”, como si se tratara de agua.

Según rescató la página local “Historias echeverrianas” en sus redes, la inversión de Perón al proyecto fue de 6.000 millones de pesos. Incluso se le otorgó a Richter la totalidad de la isla Huemul, ubicada en el lago Nahuel Huapi, en Bariloche, para que instalara allí su laboratorio.

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Retrato del científico nazi. La historia de Richter, de la cual hubo libros y obras, fue desempolvada por la página local “Historias Echeverrianas”.

Retrato del científico nazi. La historia de Richter, de la cual hubo libros y obras, fue desempolvada por la página local “Historias Echeverrianas”.

Finalizaron las obras a fines de 1950, y el “Proyecto Huemul” estaba listo para iniciar la etapa de pruebas. Perón había puesto todas las fichas en el desarrollo que prometía dejar al país en la vanguardia mundial.

“En marzo de 1951, forzado a mostrar los resultados que le requería Perón, (Richter) le comunicó que los experimentos habían tenido éxito”, cuentan desde Historias Echeverrianas.

Y así se difundió en todos los diarios del país. Perón adelantó que habían avanzado en la tecnología que permitía “encender un Sol en la Tierra”.

Pero a pesar del anuncio, los meses pasaban y Richter no entregaba nuevos resultados. La Comisión Nacional de Energía Atómica (que fue creada como sostén para el “Proyecto Huemul”) empezó a dudar del científico y solicitaron a Perón fiscalizar el proyecto. Cuando lo hicieron, se encontraron con que ninguno de los avances de Richter eran ciertos, y que el camino que estaba siguiendo nunca podría llegar al resultado prometido. El Sol en la Tierra de Perón, finalmente, se apagó.

A fines de 1952, el presidente de la Nación da por concluido el “Proyecto Huemul”.

El fracaso lo trajo de regreso a Buenos Aires y decidió instalarse junto a su esposa y su hija en Monte Grande, en una casa ubicada en la esquina de Almirante Brown y Berasain que compró en 1954.

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“Una vez aquí, hizo vida de jubilado y se paseaba en su Cadillac descapotable obsequiado por Perón”, destacó la cuenta Historias Echeverrianas.

La narración local indica que su personalidad casi maniática lo mantuvo con poca o nula relación con los vecinos. Quienes lo trataron se referían a él como “el loco alemán”.

Richter murió el 29 de diciembre de 1991. ¿Dónde? Versiones encontradas, al igual que con su nacimiento y sus estudios en Europa. Algunos dicen que en Monte Grande, donde envejeció, mientras que otros documentos indican que falleció en Viedma, Río Negro.

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