Este 24 de mayo se cumplen 44 años de la denominada Masacre de Monte Grande, un fusilamiento que sucedió en una casa ubicada sobre la Avenida Boulevard Buenos Aires durante la última dictadura cívico militar. La causa judicial sobre el hecho se reactivó en la última semana por el intento de venta del lote que realizaron los supuestos dueños hace pocas semanas.
A 44 años de Masacre de Monte Grande reactivaron la causa
La investigación sobre la Masacre de Monte Grande se reactivó en la última semana por el intento de venta del lote que realizaron los supuestos dueños.
En este lote, de 900 metros cuadrados, las fuerzas militares ejecutaron a 16 personas. Entre ellos, 14 militantes políticos que estuvieron secuestrados en el centro clandestino de detención “El Vesubio” y otras dos víctimas nunca pudieron ser identificadas.
Como bien se informó, en los últimos días de abril aparecieron carteles de venta en el frente del inmueble ubicado en la ex avenida Uriburu al 1151. Además, la oferta se publicó en las páginas web de dos inmobiliarias de la zona y en Mercado Libre por 350 mil dólares.
Cabe señalar que el lote nunca fue declarado sitio de memoria por el Estado. De hecho hoy está habitado y consta de tres edificaciones, entre ellas la casa original. Por este motivo, y tras la polémica que desató el intento de venta, la Mesa de DDHH de Echeverría y Ezeiza insistió a las autoridades municipales, provinciales y nacionales para que se tome la determinación.
En tanto, como producto de la manifestaciones y reclamos del último mes, los organismos lograron reactivar una investigación en la causa judicial sobre la propiedad. En este proceso interviene el Juzgado Federal Nro. 3, a cargo del juez Daniel Rafecas, como parte del juicio por los crímenes en el centro clandestino de detención "El Vesubio".
Ante el repudio de la operación, la oferta online de casas fue eliminada y los carteles de venta removidos. Debemos señalar que el inmueble donde ocurrió la masacre hoy no se ve desde la vereda. Además, hace algunos años se construyeron otros dos locales en la parte frontal del lote. Por su parte, los actuales ocupantes aseguran que su derecho sobre la propiedad les fue legado por un hombre fallecido en 2016.
La importancia de la casa de la Masacre de Monte Grande radica en que podría ser una entre otras vías para obtener nueva información sobre el crimen. En este sentido, la semana pasada se llevó adelante una inspección ocular con la presencia del juez Rafecas.
Hasta el momento se desconoce quiénes eran los dueños y/u ocupantes del lote en mayo de 1977 y esto podría contestar uno de los misterios del caso: el por qué los militares eligieron esa casa para la masacre. El juzgado avanzaría en una averiguación catastral sobre el inmueble, de cuya titularidad pasada y actual se sabe poco.
Otro dato importante es que por ahora no hay ningún autor material condenado por la Masacre de Monte Grande. Sólo hay un condenado por co-autoría mediata de los homicidios: el represor Héctor Humberto Gamen, segundo comandante de la Brigada de Infantería 10 entre 1976 y 1977 y jefe de la Central de Reunión de Información de La Tablada.
“Poner una placa no es suficiente: no se trata solamente de rescatar la casa sino de saber la verdad y buscar a los responsables. Necesitamos saber por qué esa casa, a quién pertenecía”, señala Graciela Wagner, miembro de la Comisión Vesubio y Puente 12 y viuda de Luis Fabbri, víctima de la Masacre de Monte Grande.
Luis María Gemetro, Luis Alberto Fabbri, Catalina Juliana Oviedo de Ciuffo, Daniel Jesús Ciuffo, Luis Eduardo de Cristófaro, María Cristina Bernat, Julián Bernat, Claudio Julio Giombini, Elisabeth Käsemann, Rodolfo Goldín, Mario Augusto Sgroi, Silvestre Esteban Andreani, Miguel Ángel Harasymiw, Nelo Antonio Gasparini y dos personas todavía no identificadas fueron trasladados en la noche del 23 de mayo de 1977 desde el Centro Clandestino de Detención El Vesubio hasta la casa de Boulevard Buenos Aires 1151, en Monte Grande.
Según se supo a través de los testimonios de sobrevivientes, en El Vesubio estuvieron días detenidos en condiciones inhumanas y soportando torturas, luego de haber sido secuestrados.
Luego, en esa casa serían asesinados el 24 de mayo a balazos por personal del Ejército Argentino, que luego exigió a los Bomberos Voluntarios de Esteban Echeverría que trasladaran los restos hasta el cementerio local, para enterrarlos como N.N.
Cabe mencionar que el acontecimiento fue publicado en todos los diarios en línea con la versión de la Junta Militar. Dijeron que se trató de una reunión subversiva detectada por las fuerzas, y que en el lugar se había dado un enfrentamiento. Con el tiempo se probó que nada de esto era cierto.




