En el vigésimo aniversario del asesinato del piquetero Javier Barrionuevo, distintas organizaciones sociales realizaron hoy un acto sobre la Ruta 205, en El Jagüel. La historia se remonta a la madrugada del 7 de febrero de 2002 y tiene a un supuesto puntero político como protagonista: Javier Bogado.
Cronología del horror: a 20 años del caso Javier Barrionuevo, un repaso por la trágica noche sobre la Ruta 205
El piquetero Javier Barrionuevo fue asesinado el 7 de febrero de 2002. El supuesto puntero Jorge Bogado frenó su auto al ver una manifestación y disparó.
Esa noche, Bogado ya había esquivado con su auto dos fogatas casi apagadas que eran parte de una manifestación. En la tercera, todavía encendida, Bogado frenó su viejo Falcon blanco frente a un grupo de piqueteros. Tras bajarse del vehículo, dos disparos sonaron en la oscuridad: el segundo fue el que mató a Javier Barrionuevo.
Todavía no eran las 4 de la mañana y el piquete de la ruta estaba tranquilo. La llovizna había arrastrado a unas 20 personas que estaban ahí. Era su tercer día de protesta: reclamaban 160 planes Trabajar. Según contó en su momento el piquetero Marcelo Huerta, presente en la manifestación, Bogado habría gritado "negros hijos de puta" mientras se dirigía hacia la tercera fogata sobre la ruta 205.
Huerta persiguió el Falcon blanco de Bogado y, una vez frenado, vio desde la ventanilla del lado derecho cómo sacaba, "de una carterita del asiento”, “una pistola que brillaba". Minutos después, en medio del silencio, esa noche del 7 de febrero de 2022, Javier Barrionuevo cayó de espaldas sobre el asfalto de la ruta angosta y desgastada.
Mientras Barrionuevo se desangraba sobre el asfalto, unos piqueteros se acercaron a calmar a Bogado. El automovilista recapacitó y subió al herido a su Falcon, junto a otros dos manifestantes. Los llevó hasta el Hospital Santamarina. "En el camino no paraba de hablar. Decía que no se había dado cuenta de que eso era un piquete", contó Huerta.
Cuando llegaron al hospital, Barrionuevo ya estaba muerto cuando llegó al hospital. Los dos piqueteros que lo acompañaron en el Falcon blanco recuerdan que Bogado hablaba por el celular y que le decían que se quedara tranquilo que no iba a ir preso. En la Comisaría sólo firmó el acta y se fue.
Un año después del hecho, en mayo de 2003, el fiscal Pablo Pando, a cargo de la causa por el asesinato de Javier Barrionuevo, desestimó las pruebas en contra de Bogado y no pidió ninguna condena. Desde entonces, cada aniversario de la muerte de Barrionuevo, hay manifestaciones para recordarlo.

