Año tras año es cada vez más habitual encontrar bares y restaurantes de comidas caribeñas en la región. Incluso estos platos ya forman parte de los menús de los comercios gastronómicos que no tienen temática étnica. Comprar tacos, nachos o tequeños dejó de ser algo exótico y la demanda se plasma en los constantes locales que abren sus puertas con banderas venezolanas, colombianas o mexicanas en sus carteles.
Cada vez hay más restaurantes de comida caribeña en la región y se adaptan al gusto local
Arepas, nachos, tacos, tequeños y burritos. Lo que antes era una comida excéntrica para la dieta de los vecinos de Zona Sur, hoy es algo normal.
“Taconganas” es un claro ejemplo de la expansión de gastronomía caribeña en la región. El restaurante ubicado en Antonio Cervetti 835 ofrece tacos, burritos, arepas, tequeños, enchiladas, nachos, ceviche, jaleas y está próximo a incluir sushi también. Su particular ubicación, por fuera de la zona céntrica de Monte Grande, refleja que ya no es necesario establecerse en grandes urbes para triunfar con comida que antes no era común.
La colombiana Elicinda Suárez Velosa es dueña del restaurante junto a su marido argentino. El esposo es cheff internacional y ella estudió cocina en Colombia. “Empezamos con la gastronomía en la Feria de las Colectividades. Luego, por la pandemia, decidimos armar un restaurante con comida nuestra. La idea era que tuvieran una nueva opción en su gastronomía. Muchos lo tomaron con gran aceptación”, recordó a El Diario Sur.
“Pensamos en armar un local cuando conocí Monte Grande, que me parece una ciudad muy bonita. Cuando participamos de la Feria de las Colectividades, en AMAT, vimos que nuestra comida tenía mucha aceptación y que la gente nos preguntaba si teníamos local”, repasó su historia Elicinda. Y detalló: “En ese momento decidimos mudarnos a Monte Grande para establecer un restaurante. Nuestro objetivo es que la gente conozca la comida caribeña bien elaborada y que vea que nuestra gastronomía se pueda incorporar a su cultura”.
Otro emprendimiento de gastronomía caribeña es “Q’ Arepas Che”, un proyecto encabezado por una pareja de venezolanos que venden sus platos a través de delivery y redes sociales. “Atendemos en un gran radio a nuestros clientes. Hemos llegado hasta Adrogué y Llavallol, pero nuestro fuerte está en Monte Grande, Luis Guillón y El Jagüel”, contó su dueña Melisa, quien hace cinco años está instalada en Argentina. Y enumeró: “Cocinamos arepas caseras de muchas variedades, tequeños y tequeyoyos, que son tequeños que además de queso incluye plátano frito. También hacemos salsas y postres tradicionales, como las marquesas y las tortas tres leches”.
“La población argentina es muy abierta a probar platos nuevos, les llama mucho la atención. Muchos de los clientes nuevos llegan por curiosidad. A veces no saben qué pedir y la premisa es ‘vengo recomendado, dime qué puedo comer, somos tanta cantidad de personas´”, dijo Melisa sobre su manera de trabajar, donde el éxito le sorprende y la atención marca la diferencia: “Diariamente tendremos cuatro clientes nuevos que se acercan a probar. Como muchos no saben de qué están hechas las arepas, nosotros tratamos de explicarles y que prueben antes de comprar”.
De los amigos al negocio
El origen de la historia de “Q’ Arepas Che” se remonta al 2017. “El 16 de agosto pisé Buenos Aires junto a mi mamá, mi hijo de 16 y mi hijo de 17. Mi esposo Daniel llegó seis meses antes”, recuerda Melisa sobre la llegada al país junto a su familia. Y repasa cómo surgió el emprendimiento gastronómico: “La idea surge a partir de nuestro círculo de amigos argentinos. Cuando llegamos y empezamos a conocer gente, invitarlos a casa para cocinarles era la manera de agasajarlos. Con el paso del tiempo, comenzaron a amar nuestra cultura y gastronomía. En broma nos decían que debíamos vender. Luego esa broma se convirtió en una motivación real”.
Adaptarse al paladar
Por motivos culturales, los proyectos gastronómicos tienen que ajustarse al paladar argentino. “Tuvimos que empezar a cocinar todo con ají moderado porque las recetas originales son muy picantes. El argentino no está muy acostumbrado al picante”, contó Elicinda de “Taconganas”. Y explicó: “Lo del picante es un asunto ancestral. Nuestros aborígenes tenían entre su comida el ají. Después, esa costumbre se fue traspasando de generación en generación. El argentino, en cambio, tiene mucha herencia europea y en su cultura no está demasiado arraigado el picante”.
En “Q’ Arepas Che” la adaptación fue similar, aunque no existió ese problema del picante. “Nosotros nos adaptamos al paladar con lo que es cortes de carne. En Venezuela son diferentes: tienen otro nombre, gusto y consistencia”, reveló Melisa.

