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La fábrica Cameriere de Monte Grande: un estandarte en la industria que cumple 94 años

Vicente Cameriere llegó de Italia en 1928 e inauguró la primera empresa de mosaicos de la región. Una tradición que hoy continúan sus hijos y nietos.

La fábrica de mosaicos Cameriere de Monte Grande, ubicada justo al lado de las vías del tren en la calle Gral. Rodríguez, llegó a los 94 años en servicio de la comunidad. Fundada en 1928 por el ítalo-argentino Vicente Cameriere, quien llegó desde Europa en 1920, hoy la industria sigue en pie, en manos de sus hijos y nietos.

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La fábrica de cerámicos Cameriere llegó a Monte Grande en 1928 y, tras 94 años, sigue vigente en la industria.

La fábrica de cerámicos Cameriere llegó a Monte Grande en 1928 y, tras 94 años, sigue vigente en la industria.

Vicente Cameriere se crio en la ciudad de Cosenza, al sur de Italia, y llegó a Argentina sólo, en barco, a sus 14 años. Su papá, que se llamaba igual que él, ya se encontraba en el país y se instalaron en Monte Grande. A los 18 años empezó a trabajar en una fábrica de mosaicos en Temperley, aprendió el oficio, se enamoró de él y abrió su propia fábrica en Monte Grande, unos años más tarde.

“La primera fábrica de mosaicos fue Cameriere, la fundó mi papá. Con lo que ganó trabajando compró el terreno junto a las vías del tren y desde 1928 que se encuentra en el mismo lugar. Él hizo la mayoría de las veredas de Monte Grande”, le contó a El Diario Sur Vicente Pedro Cameriere, el hijo de Vicente.

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Vicente y Juan Manuel Cameriere, hijo y nieto del fundador.

Vicente y Juan Manuel Cameriere, hijo y nieto del fundador.

Vicente Pedro Cameriere tiene 85 años y desde chico, por su papá, aprendió sobre mosaicos y trabajó en la fábrica durante toda su vida. Hoy, un poco más apartado del negocio familiar, visita la fábrica de vez en cuando y observa cómo sus hijos continúan con la tradición Cameriere.

“Muchos empleados que trabajaron durante muchos años acá, después se fueron y abrieron sus propias fábricas de mosaicos y así fue cómo empezó a haber gran cantidad de estos comercios. Antes sólo estaba este lugar. Mi papá empezó sólo a trabajar acá y mi mamá lo ayudaba. Iban en un camión juntos a buscar los materiales”, contó Vicente Pedro.

Juan Manuel Cameriere es el nieto del fundador Vicente, tiene 47 años y tiene el deseo de que sus hijos también continúen con la tradición: “Mi papá siguió por el mismo rubro que su papá, él nos llevó a seguir el mismo camino y hoy continuamos en el mismo lugar porque nos gusta hacer lo que hacemos, lo tenemos incorporado de chiquitos. Ojalá mis hijos también lo hagan, lo veremos en el tiempo”.

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La fábrica Cameriere, en sus primeros años de existencia.

La fábrica Cameriere, en sus primeros años de existencia.

“Es una satisfacción muy linda ir caminando por Monte Grande y ver todas las veredas que son de mi papá y mi abuelo. Saber que te cruzan por la calle y te conocen por el apellido, son cosas que te emocionan y quiere decir que algo bien se hicieron las cosas”, manifestó Juan Manuel, que está en el rubro desde los 10 años, cuando se acercaba con su papá a ayudarlo en las pequeñas tareas que podía.

“Cuando era chico venía a ayudar con mis cinco hermanos y era más una diversión que otra cosa. Nos reíamos todo el tiempo y pasamos muy lindos momentos ahí adentro (en la fábrica). Hoy en día somos tres los que trabajamos acá, Claudio, Juan Ignacio y yo. Me gusta poder compartir esto con ellos y en un futuro quizás con mis hijos”, expresó.

La fábrica Cameriere en el Museo de La Campana

Con 94 años al servicio de la comunidad, la fábrica de mosaicos que hoy continúa en Monte Grande, será recordada en uno de los museos más importantes de la ciudad, el Museo de La Campana. Allí se puede visitar la primera máquina industrial que estuvo en la fábrica. “Cameriere fue la primera fábrica del rubro en la región, no sólo en Monte Grande. La primera máquina que compró mi papá, fue un salto importantísimo para la industria local. Por eso hoy se expone en un museo”, contó Vicente Pedro Cameriere, hijo del fundador.

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