Esteban Echeverría | mural | arte | Monte Grande

Cansado de los grafitis, comerciante de Monte Grande hizo un mural en su comercio y es tendencia

La obra de arte de Autopartes Coco logró ganarse el respeto de los graffiteros que anteriormente escribían en sus persianas. En la región, varios locales apuestan a pintar murales con distintos motivos.

Tener una fachada prolija, linda y atractiva es un aspecto importante para cualquier negocio. En Autopartes Coco, ubicado en Luis Guillón, encontraron un método infalible para esquivar los graffitis: pintar en su cortina metálica una obra de arte; transformarla en un mural.

“Cuando recién pusimos las persianas nos escribían de todo. Un agenciero amigo tuvo un problema con un chico que le pintó su cortina y ahí se me ocurrió que pintando algo de antemano podíamos evitarnos eso. Nos salió bien porque nunca más grafitearon nada”, contó su dueño Jorge “Coco” Cantos, quien en 2016 encargó una obra especial que incluye su rostro.

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“Es increíble la sensación que causó entre la gente. Todos me preguntaban de dónde sacaba la idea. Y yo les decía: ‘si vos pintás la cortina de un solo color, cuando llegás al otro día te lo escriben todo; de esa forma no, porque entre ellos se respetan las pintadas’”, comentó el reconocido vecino de 74 años. Y agregó: “Además de evitar los grafitis, el mural también llama la atención de quien pasa, por más que no tenga nada que ver con autopartes”.

El mural pintado en Autopartes Coco contiene un sinfín de dibujos que en su mayoría poco tiene que ver con lo que se vende en el local. “Todos los dibujos fueron ideas de los chicos que pintaron. Lo único que agregaron a pedido fue un retrato mío, que se lo encargaron mis hijos”, contó Jorge Cantos a El Diario Sur. Y dio detalles de esa situación: “Los que pintaron el mural me dieron una sorpresa junto a mis hijos y decidieron incluirme a mí. Eran unos chicos macanudos y talentosos. En aquel momento, en 2016, me cobraron $4.500 y yo les di $5.000, como para que se queden con el vuelto… ¿podés creer que quisieron devolver esos $500?”.

Autopartes Coco mural Monte Grande arte.jpg
Coco, junto su retrato.

Coco, junto su retrato.

Además de ganarse el respeto de los graffiteros, la obra de arte también sirvió para captar el ojo de todo aquel que pase por allí. “Además de evitar los grafitis, el mural también llama la atención de quien pasa, por más que no tenga nada que ver con autopartes. No pensé que iba a tener tanto éxito”, contó Coco.

Obras de arte con otros motivos

Muchos otros locales de la región decidieron pintar murales con otros objetivos. El embellecimiento de la fachada o el hecho de darle lugar a intervenciones de artistas locales son ejemplos de ello.

En el bar La Pulpería, de Monte Grande, una inmensa pared se transformó en un particular lienzo que permite exhibir el talento que hay en la región. “En un principio intentamos dar espacio a muchos artistas locales realizando un mural en una de las paredes bajo una técnica llamada paste up”, comentó Lucio Ascheri, uno de los dueños del lugar que recientemente reemplazó el aspecto de la pared por un mural: “La realidad es que el mantenimiento de ese trabajo es complicado debido a que con el paso del tiempo se debe ir retocando constantemente, por lo cual decidimos que un artista de Ezeiza se encargue de pintar la pared”.

La Pulpería - Después arte mural monte grande.jpg
La Pulpería, Monte Grande.

La Pulpería, Monte Grande.

Ese artista es Fernando Weimann, más conocido como “Aquel Simple Bobo”, quien en diálogo con El Diario Sur recordó algunos de sus trabajos con locales: “Hace poco me llamaron para pintar el famoso kiosco de la estación de Monte Grande porque querían tener un aspecto más llamativo y que haya movimiento. Ahora el kiosco se convirtió en un punto de reunión porque es ‘El kiosco que está pintado’. Le favoreció muchísimo al dueño. También pinté un mural en La Pulpería, que la idea de ellos era usar esa pared para mostrar a algún artista de la región y me eligieron a mí”.

Kiosco de la estación de Monte Grande - Fernando Weimann mural monte grande arte.jpg
El kiosco de la estación de Monte Grande, pintado por Aquel Simple Bobo.

El kiosco de la estación de Monte Grande, pintado por Aquel Simple Bobo.

Para Fernando, la iniciativa de los negocios de pintar murales es una apuesta reciente, ya que “muchos comercios no se animan por miedo a que venga el grafitero y escrache la pintura. Además de ser costosa, termina siendo una apuesta con riesgo”. Y agregó: “La idea es que exista un respeto entre los artistas, tiene que ser así; pero también hay que tener en cuenta que muchos chicos de las nuevas camadas no tienen ese respeto y quieren grafitear en cualquier lado. El grafiti tiene una cuestión vandálica pero también de códigos. Muchos chicos no lo saben a eso y creen que cualquier pared es pública”.

“Mi idea es motivar un poco la cultura de las pinturas en Monte Grande, que la gente se anime a comprar obras de arte. Igual soy consciente que hoy en día hay otras necesidades”, contó Fernando Weinmann, que cerró: “Creo que para eso faltan más eventos relacionados con pintura y arte en Monte Grande”.

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Fernando Weinmann, conocido como Aquel Simple Bobo.

Fernando Weinmann, conocido como Aquel Simple Bobo.

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