Héctor Tarditi es el dueño de la Peluquería Héctor, ubicada en Alem 929 en Monte Grande, donde se desempeña desde la apertura de su local en 1982. Primero estuvo dos años en la calle Alvear, frente a la antigua fábrica textil AMAT, donde asegura que fueron sus mejores años. “Salían de trabajar y se cortaban el pelo, había gente todo el tiempo”, le contó Héctor a El Diario Sur. Sin embargo, tras el cierre de la fábrica tuvo que mudar su negocio debido a la gran reducción en el movimiento de gente.
La Peluquería Héctor de Monte Grande cumple 40 años al servicio de los echeverrianos
Instalado en Alem 929, Héctor Tarditi, de 61 años, sigue al frente del lugar que inauguró en 1982. La complicidad entre los peluqueros de la vieja escuela y el amor por la ciudad.
“Me acuerdo el primer día que abrí el local. Era bastante desierto Monte Grande. Sólo la panadería La Moderna y yo abríamos los sábados, después nadie. No había tantos locales como ahora y, en esta zona, estaba yo solo en el ’82”, recordó Héctor, quien reveló que, si tiene que elegir, le gusta mucho más el Monte Grande de hace 40 años atrás que el actual.
En aquel momento, cuando Héctor abrió su comercio, sólo había “siete u ocho” peluquerías masculinas en la ciudad. “Éramos todos colegas que teníamos una muy buena relación. Cuando llegué yo, fui con cada uno y me presenté ante ellos. Una vez por mes, nos juntábamos al mediodía del lunes a almorzar en la Sociedad Italiana. Si me preguntás ahora cuántos peluqueros hay, la verdad no lo sé, son un montón”, señaló.
“Con todo esto de la moda de las barberías, no conozco a ninguno de los pibes. Nosotros con los peluqueros viejos llegamos a formar una amistad ya, nos seguimos viendo y hablando. Teníamos la costumbre de reunirnos una vez cada tanto y acordábamos los precios, o cuándo cerrar por vacaciones, por ejemplo. Si decíamos $10, todos lo poníamos a $10. Había un respeto y caballerosidad con la competencia que hoy no se ve”, apuntó.
En este 2022, la Peluquería Héctor cumple 40 años desde su inauguración en 1982. “Lo más lindo de haber estado acá por tantos años es la relación con el cliente. Formé amistades. Les corté el pelo a nenes que crecieron y me trajeron a sus hijos, que también crecieron y se recibieron. Normalmente cuando cumplen 15 se van, pero a los 30 años vuelven a este lugar”, resaltó Tarditi.
“Tengo un montón de anécdotas con los clientes que no puedo elegir una. Todas son lindas. Disfruté mucho una época en la que con varios clientes nos reuníamos e íbamos a pescar. Aprovechábamos que los lunes yo no abro y lunes por medio salíamos a pescar. Nos reíamos muchísimo. Me gusta mucho también cuando salgo a cenar o de vacaciones, encontrarme con algún cliente que te mima con una sonrisa o un abrazo siempre”, destacó Héctor.
De lavar sábanas en el Sheraton a tener su propia peluquería
Héctor Tarditi se crio en Llavallol, dejó el colegio a los 17 años y comenzó a trabajar rápidamente. Su primer trabajo fue en el Hotel Sheraton de Retiro, donde se encargaba de lavar las sábanas y toallas utilizadas por los huéspedes para luego volver a entregárselas. Mientras tanto, aprovechando su día de franco, realizó un curso de peluquería, donde comenzó a descubrir su pasión.
Los primeros cortes de pelo los hizo en el hotel, a compañeros y amigos. “Ahí me di cuenta que esto era para mí”, expresó. En algunas ocasiones, aprovechaba para realizarles un corte a huéspedes que buscaban una peluquería en la zona: “Ahí sacaba muy buena plata, ellos pagaban en moneda extranjera a un valor que les parecía muy poco, y acá era un montón”.
Las consecuencias de la pandemia
Héctor, como a muchas personas les sucedió, tuvo su peor momento económico durante la pandemia: “Retrocedí cinco años para atrás. Me mató estar cerrado y volver a recuperar los clientes. Muchos fallecieron. Me ayudó que la dueña del local se portó bien y no me cobró el alquiler, hoy ya estoy mejor y de a poco se va levantando y recuperando el terreno que se perdió”.

