Las máquinas comenzaron a avanzar sobre uno de los edificios más emblemáticos de Llavallol. La histórica cervecería Bieckert, ubicada frente a la estación ferroviaria y visible desde el ramal Ezeiza del Tren Roca, empezó a ser demolida luego de años de abandono y deterioro.
20 años, 20 historias: la cervecería Bieckert desaparece del paisaje de Llavallol tras 118 años
La antigua fábrica Bieckert, ubicada frente a la estación, comenzó a ser demolida luego de años de abandono. Vecinos e historiadores destacan su impacto.
La imagen de la estructura reducida lentamente por las excavadoras volvió a instalar en la memoria de muchos vecinos el peso histórico que tuvo la planta para la localidad y para toda la Zona Sur. Durante décadas, la fábrica fue parte inseparable del paisaje cotidiano y símbolo de una etapa de fuerte desarrollo industrial.
La planta había sido inaugurada en 1908 por el empresario alemán Emilio Bieckert. Con el tiempo se convirtió en uno de los establecimientos fabriles más importantes de la región y llegó a emplear a unos 2.000 obreros y trabajadores.
El escribano Carlos Fernández, miembro titular consulto del Instituto Histórico Municipal de Lomas de Zamora, explicó que la historia de Llavallol está estrechamente ligada a las colectividades inmigrantes que llegaron a la zona durante las primeras décadas del siglo XX.
“En ese damero industrial de principios del siglo XX nos encontramos con una de sus fundamentales, la famosa Cervecería Bieckert”, señaló en diálogo con El Diario Sur.
Según detalló Fernández, la fábrica impulsó especialmente la llegada de inmigrantes polacos, favorecidos por el entonces director de la planta, Gastón Mazurkiewicz, de ascendencia polaca. A comienzos de los años treinta ya residían en Llavallol decenas de familias y cientos de trabajadores polacos vinculados a la actividad industrial.
Leé más: Lomas de Zamora: buscan intensamente a un hombre perdido en Parque Barón
Motor de crecimiento
La cervecería fue además un motor para el crecimiento social y cultural de la ciudad. Fernández recordó que la empresa donó el terreno donde luego funcionaría el Teatro Cosmopolita, inaugurado en 1925 y convertido durante décadas en uno de los principales espacios de encuentro de los vecinos.
El desarrollo industrial de Llavallol se consolidó junto a otras grandes fábricas instaladas en la zona durante el siglo pasado, como Firestone, Colgate-Palmolive, Canale, Cerámica del Plata y VASA. Ese crecimiento atrajo a comunidades españolas, italianas, vascas, lituanas, rusas, árabes y alemanas, entre otras, que terminaron moldeando la identidad cultural de la zona.
Sin embargo, el proceso de desindustrialización que comenzó a profundizarse desde la década del setenta golpeó fuertemente a la región. Muchas fábricas cerraron o redujeron su actividad y la Bieckert terminó afectada por la concentración del mercado cervecero durante los años noventa.
“Quilmes priorizó otras marcas y dejó caer la producción de Bieckert”, sostuvo Fernández sobre el cierre definitivo de la planta, donde también trabajaban vecinos de otras localidades vecinas como Monte Grande o Adrogué, entre otras.
En marzo pasado, además, se había producido un incendio en uno de los sectores del predio. Ahora, con la demolición ya en marcha, desaparece también uno de los símbolos más reconocibles de la historia industrial de Llavallol.
El Teatro Cosmopolita, otro legado de la Bieckert
Además de su importancia industrial, la cervecería Bieckert tuvo un fuerte impacto en la vida cultural de Llavallol. Uno de los ejemplos más recordados es el Teatro Cosmopolita, inaugurado en 1925 en un terreno donado por la propia empresa para sus trabajadores.
El espacio funcionó primero como teatro y luego como el primer cine de la localidad. Durante décadas fue un centro de encuentro para vecinos de distintas colectividades que vivían en la ciudad.
Con la caída de la actividad industrial, el edificio atravesó años de deterioro y tuvo distintos usos, desde depósito hasta templo evangélico. Finalmente, un grupo de vecinos comenzó una campaña para recuperarlo, proceso que derivó en la expropiación realizada por la Provincia en 2013 y su posterior recuperación.
Para muchos habitantes de Llavallol, el Teatro Cosmopolita representa hoy uno de los últimos grandes símbolos de aquella etapa industrial que tuvo a la Bieckert como protagonista central.


