El pasado sábado 9 de julio, la Plaza Aráoz Alfaro de Monte Grande fue inaugurada en el marco de la celebración por el Día de la Independencia, tras las obras de remodelación realizadas por el Municipio. Allí, mujeres obreras de Esteban Echeverría que pertenecen a SerCuPo (Servicio a la Cultura Popular) trabajaron durante meses junto a los albañiles para la finalización de la puesta en valor.
Mujeres obreras trabajaron en la remodelación de una plaza en Monte Grande: "Los oficios no tienen género"
Pertenecen a SerCuPo (Servicio a la Cultura Popular) y, junto a los albañiles, trabajaron en la puesta en valor de la plaza Aráoz Alfaro de Monte Grande.
Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría, le entregó una plaqueta a la asociación civil de SerCuPo, en reconocimiento al trabajo realizado por los obreros y las obreras que se desempeñaron en la puesta en valor de la plaza Aráoz Alfaro, ubicada junto a la estación de trenes de Monte Grande.
“Somos de distintos barrios de Esteban Echeverría que venimos trabajando hace un montón de años. Las mujeres siempre trabajamos en los centros comunitarios y venimos a reivindicar el trabajo de la mujer, a mostrar que nosotras también podemos. El trabajo que nosotros veníamos haciendo en el barrio, lo trajimos para acá. Como en esta plaza, demostramos que nosotras también podemos”, contó ante El Diario Sur Valentina Duarte, obrera que se desempeñó en la plaza Aráoz Alfaro de Monte Grande.
“Acá (en la plaza Aráoz Alfaro) no había trabajos de hombre y de mujeres. Acá hacíamos todo, todos. Ninguna mujer agarraba un alambrecito o se ponía a barrer. Aprendimos a soldar y ya estamos trabajando en otra obra donde somos oficiales de herrería. Todos hacemos todo, los trabajos no tienen género”, explicó Valentina Duarte. “Esto no queda acá, no es algo de una sola vez. Todo lo que vamos aprendiendo lo vamos trasladando a otros trabajos”, agregó.
“Al principio hubo algunos prejuicios, mismo de la familia cuando les contás y te dicen ‘uh complicado'. Todo eso tuvimos que ir superándolo día a día y demostrándoles que una puede, que es un trabajo común y corriente. Para mí, es un trabajo más. Cualquiera lo puede hacer”, manifestó.
“Nosotras somos quienes pusimos nuestros hombros para llevar las carretillas llenas de hormigón, cada mosaico, pegarlos. No sentí ninguna discriminación ni distinción de género en los roles y tareas que nos tocó trabajar”, comentó Noelia Rolón, trabajadora de SerCuPo.

