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El resurgimiento de los bodegones: abren más en la región, con el eje en la comida abundante

Los restaurantes populares, que ofrecen precios accesibles y platos generosos, con estética de barrio, volvieron a ponerse de moda en épocas de bolsillos flacos. Las claves del fenómeno en Zona Sur.

Caracterizados por servir platos grandes, de calidad y baratos, los bodegones resurgieron ante una demanda que no muchos detectaron. Los que llevan años en el mismo lugar empezaron a ver un gran caudal de gente en el último tiempo y los nuevos tratan de balancear las propuestas gastronómicas contemporáneas con la experiencia tradicional de los bodegones: buen trato, precios populares y letras fileteadas.

La Esquina de Rotta, en Monte Grande, abrió sus puertas en 2019. “Los bodegones últimamente comenzaron a resurgir porque no había variedad gastronómica entre los comercios. La mayoría son bares de cerveza artesanal con hamburguesas y comidas del estilo fastfood”, explicó su dueño Alejandro Chandler. Y agregó: “La gente mayor de 40 años no encontraba un lugar para ellos. Aunque había restaurantes, el bodegón es otra cosa. Acá se viene a comer abundante, los precios son equitativos y la gente se conoce: los dueños te saludan, los camareros te esperan. Es otra idiosincrasia gastronómica, es una experiencia única”.

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Tanto Alejandro Chandler como su socio trabajaron durante 25 años de cheff. “Nos pusimos en este proyecto porque no había lugares para comer bien”, contó Chandler a El Diario Sur, quien ilustró: “Tenemos gente fija mayor de 40 años, que vienen siempre con su pareja o amigos. Entre dos y cuatro personas es lo más normal. Los fines de semana vienen muchas familias también, especialmente al mediodía. También vienen muchos jóvenes por una cuestión del boca en boca. Este último año, después de la pandemia, se empezó a ver muchos chicos entre 23 a 30 años”.

La historia de sus colegas de La Jeringa, también de Monte Grande, tiene más tiempo de recorrido. “Roberto Walerko, el padre de mi socio, empezó a trabajar acá en 1982 haciendo prácticamente las mismas comidas que hacemos ahora. Mantuvimos mucho la carta en estos años, aunque hemos reversionado algunos platos”, contó Diego Masotta, quien lleva adelante el local junto a Emiliano Walerko: “Hace 7 años nos hicimos cargo nosotros del negocio, después de que Roberto y su esposa Betty se hayan jubilado. Uno de los cambios que hicimos fue empezar a abrir de noche”.

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“Nosotros nos caracterizamos por servir porciones abundantes. La mayoría de la gente que viene acá comparte el plato de comida. Muchas veces hasta comparten las medias porciones. Quizás una mesa de cinco pide tres o dos platos de comida. Una pareja pide uno solo también”, comentó Masotta. Y agregó: “Yo defiendo la comida clásica que se hicieron todos los tiempos: la milanesa napolitana, el pastel de papas, las albóndigas con puré, el filet a la romana y las pastas caseras. Son platos que no se pierden nunca. Si bien hay otros rubros que a veces están en auge, el bodegón es el rubro que siempre se mantiene por tener la cocina clásica que les gusta a todos. Acá hay mucha variedad, que es algo que hoy en día no pasa en todos los lugares”.

Cuánto cuesta comer en un bodegón

Una de las características principales de un buen bodegón es contar con platos abundantes y baratos. En ese sentido, Diego Masotta, de La Jeringa, contó: “La mayoría de los que vienen comparten porciones. Muchos vienen a almorzar y se terminan llevando un buen paquete de sobras para la cena. Una media porción de milanesa napolitana con guarnición a elección, que alcanza para dos personas, vale $1.610”.

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Por su parte, Alejandro Chandler, de La Esquina de Rotta, dijo: “El producto estrella es el Lomo Bodegón, una invención totalmente nuestra compuesta por cinco láminas de lomo con provoleta y pancenta entre cada lámina. Es como un alfajor de carne que se sirve con papas españolas. Eso ronda los $1.100”.

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