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La directora de todos: Viviana Olguín está por jubilarse y celebra el progreso de la escuela 6 de Monte Grande

Viviana Olguín, pronta a jubilarse, se despide de la comunidad educativa de Monte Grande de la que es parte hace más de una década.

Viviana Olguín lleva 30 años como docente: inició su carrera en 1991 en La Matanza y en 2001 se mudó a Monte Grande donde continúo dando clases en la Escuela Nº3 de Montana. Hace más de 10 años está al frente de la escuela N°6 de Monte Grande y en poco tiempo se jubilará. “Me estoy despidiendo de la docencia. Tengo un montón de recuerdos lindos, me voy llena de afecto y voy a extrañar muchísimo a la comunidad. Soy la dire Vivi para todos, eso me gratifica”, relató a El Diario Sur.

A lo largo de su carrera, la docente recordó que hubo muchos maestros y directivos que fueron grandes ejemplos para ella. Especialmente un director de Montana que la inspiró para ser como es hoy: “Tenía una gran presencia, muchas ganas de hacer, venía de Capital para acá y el amor que tenía por la escuela fue una referencia que tomé”, contó Viviana.

Además de forjar una buena relación con sus pares, Viviana relató que el vínculo con sus alumnos siempre fue muy cercano, incluso su hijo Lucas fue bautizado así en honor a un estudiante que, contó, tuvo una historia de vida muy especial que ella nunca pudo olvidar. Si bien reconoce que en la comunidad en la que trabaja se siente "mimada", la directora analizó que en la actualidad ser docente “es difícil pero no imposible”. “Hay que cuidarnos de lo que decimos, pero con la palabra, la escucha y la empatía con el otro se sale adelante”.

Ante estas dificultades que se presentan en la actualidad, Viviana expresó: "Mí sueño es que cada vez se reconozca más a la vocación docente, ya que somos la base de formación de futuros profesionales". Al respecto, aseguró que los docentes dejan marcas en sus alumnos, buenas y malas, por lo que deben trabajar con plena consciencia de eso. "Si vos le decís a un chico que puede ser astronauta, ese chico va a creer que puede ser astronauta", sostuvo.

En consonancia, señaló que es necesario formar docentes que no sólo tengan buen manejo de lo académico, sino también que tengan "valores para desarrollar y practicar la empatía". Cerca de su jubilación, Viviana confesó emocionada: “Me cuesta despedirme. Hoy una mira la escuela y dice: ´qué linda está´”. A su vez, agradeció a sus compañeras por el acompañamiento a lo largo de estos años y por el trabajo conjunto para construir la comunidad educativa de la que es directora. “Si volviera a nacer, volvería a elegir la docencia”, reflexionó.

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