El mundo discute regulaciones por los casos de alquiler de vientres a partir del caso de Ana Obregón. En Esteban Echeverría, una madre le prestó el vientre a su hija, que no podía quedar embarazada, y aseguran que fue la mejor decisión de su vida.
Debate por los vientres subrogados: la conmovedora historia de una familia de Esteban Echeverría
En medio del debate por el caso de la actriz Ana Obregón, el repaso de la historia de Dante, un niño de El Jagüel que nació del vientre de su abuela.
“Yo nací de la panza de la abuela, porque la de mamá estaba rota”. Así explica su llegada al mundo Dante González Benítez, de seis años, en diálogo con El Diario Sur. Dante nació en 2016 gracias a que su abuela, Sandra Carballo, lo llevó en su vientre, dado que su madre, Daniela Benítez, perdió un embarazo en 2012 y tuvieron que sacarle una parte importante de su útero.
Daniela, quien hoy en día tiene 34 años y vive en El Jagüel (Esteban Echeverría) junto a su familia, contó: “Fue horrible, me dijeron que tuvieron que sacarme el útero porque si no me moría, y la verdad yo en ese momento prefería morirme”.
Sin embargo, dos años después ella y su pareja, Damián González, volvieron a tener la ilusión de ser padres. Por recomendación de la jefa de Sandra, Daniela fue al médico a consultarle si, con el pedazo de útero que le había quedado, estaba la posibilidad de poder quedar embarazada por inseminación artificial.
“Mi mamá me acompañó y estábamos las dos en el consultorio. El doctor nos dijo que eso no era posible, pero que estaba la posibilidad de que alguien prestara su vientre y fuese inseminada para que nosotros tengamos un bebé”, sostuvo Daniela y agregó: “A lo que a mi mamá, que en ese entonces tenía 48 años, se le ocurrió preguntar si podía llevarlo ella”.
A pesar de la sorpresa que se llevó el médico, les dijo que, si se hacían los análisis correspondientes, la oportunidad estaba antes de que Sandra cumpliera 50 años. Entre sus consideraciones, Daniela y Damián pensaron en adoptar, pero se dieron cuenta de que esa posibilidad era muy lejana y no había certezas. Se acababa el tiempo y, más allá del riesgo que implicaba y todos los miedos que tenían, tomaron la decisión en familia: Sandra fue inseminada y quedó embarazada de su nieto.
En cuanto a cómo juntaron el dinero, explicaron que fue con mucho esfuerzo y que el costo fue de alrededor de 150 mil pesos argentinos de aquel momento. “Después de perder el embarazo yo no quise trabajar más, pero cuando se presentó esta situación empecé a ser promotora de una tarjeta, a suplantar a mi mamá que limpia casas, a coser, cualquier cosa venía bien”, destacó Daniela sobre aquel entonces.
Hicieron el tratamiento y el embarazo tan esperado llegó. Pero no todo fue color de rosas. “Hasta los tres meses estuvo todo bien, pero después empecé con pérdidas y no me moví más de la cama. Ni siquiera me quería bañar porque tenía miedo de perder a mi nieto y fallarle a mi hija, no podía verla sufrir de nuevo”, remarcó Sandra.
“No me importaba arriesgar la vida, yo les dije que si me pasaba algo estando embarazada estaba bien, siempre y cuando ella se quedara con su hijo. Siempre estuve segura de que ambos iban a ser excelentes padres”, expresó Sandra y agregó: “Yo le pedía a Dios que me ayude, y le decía a Dante que se agarre fuerte de mi panza porque sus papás lo estaban esperando”.
Dante nació por cesárea, aunque dos semanas adelantado, y Daniela pudo estar presente acompañando a su mamá. “Cuando lo vi y escuché llorar, sentí el amor más grande del mundo y volví a la vida, porque desde que había perdido a mi hija respiraba porque no me quedaba otra opción”, aseguró Daniela.
“Su crianza fue normal y hermosa, vivimos todos juntos y lo cuidamos mucho. Desde que era bebé le contamos como fue que vino a este mundo, a modo de cuentos. Él ahora se lo cuenta a sus compañeros y los deja re sorprendidos”, comentó.
“Al principio no pude ser la abuela que siempre quise ser, porque tenía miedo de que mi hija sintiera que yo le estaba quitando el lugar que era de ella y no fui una abuela cargosa, pero cuando lo charlé con ella me volví insoportable”, contó Sandra entre risas.
El mensaje de Sandra y Daniela
En el marco del caso de la actriz española Ana Obregón, quien alquiló un vientre en Miami para tener a su nieta, cuyo padre falleció en 2020, Sandra Carballo y Daniela Benítez, vecinas de El Jagüel pasaron por una situación estrechamente vinculada al tema, opinaron: “Mientras no lastime a nadie, ¿qué les importa a los demás?”.
Obregón fue duramente criticada tras darse a conocer su situación, por lo cual Daniela remarcó: “No hay que criticar, porque quedarte sin nada es horrible y cada uno busca su manera de seguir adelante”.
Daniela perdió una embarazado de 8 meses en 2012 y en 2016 su propia madre le prestó el vientre para que pudiera tener a su hijo Dante, quien hoy tiene 6 años. “A todas las mujeres que quieren ser madres o salieron de un hospital o clínica con los brazos vacíos, yo entiendo su dolor, pero no se rindan porque de alguna forma se les va a cumplir su deseo”, expresó.
El caso que desató la polémica: Ana Obregón y su nieta
Ana Obregón, actriz y presentadora española de 68 años, volvió a poner el debate por los vientres subrogados en agenda el pasado 20 de marzo, cuando fue fotografiada cuando salía con un bebé en brazos del Memorial Regional Hospital de Miami.
Después de muchas críticas y especulaciones, se dio a conocer la verdadera historia: la pequeña que llevaba era su nieta, hija de Álex Lequio, hijo de Obregón que falleció en 2020 después de luchar un largo tiempo contra el cáncer y que había decidido congelar su esperma.
La bebé se llama Ana Sandra Lequio, vino a este mundo por un vientre subrogado y Ana Obregón es legalmente su madre. Una vez conocida la verdad, las críticas no cesaron, sino que se acrecentaron y el debate se volvió internacional. Incluso el gobierno español ahora debate una ley para regular estas prácticas.
Ante esto, Obregón expresó en sus redes sociales: “Ojalá siguieras aquí con nosotras, ojalá el cáncer no te hubiera robado el derecho a vivir, ojalá perdones desde el cielo a los que niegan el derecho a vivir de tu hija”.
La crítica de una profesional a Ana Obregón: “Está centrada en ella misma y no en la criatura”
“En el caso de Ana Obregón hay una serie de transgresiones a lo que nosotros pensamos en general como familia”, explicó María Angélica Renoulin, quien tiene 49 años, vive en Monte Grande y es licenciada en Psicología (MN 29100).
En diálogo con El Diario Sur, Renoulin sostuvo que, para criar a un niño con una buena salud mental, son necesarias “ciertas figuras familiares estables”: “Una vez que la niña crezca, hay que ver como asimila la estructura de su familia, que es complejísima”.
“En esta situación la niña aparece como un objeto que se compra y se vende”, aseguró la licenciada y agregó que “Obregón manifestó varias veces a la prensa que ella no iba a estar nunca más sola, por lo cual está centrada en ella misma y no en la criatura. En lugar de aceptar el fallecimiento de su hijo, busca la vida de otra forma”.
En ese sentido, Renoulin remarcó que, debido a que la actriz ya tiene 68 años, va a ser complicado que pueda acompañar a su nieta como lo haría un adulto joven, lo cual puede llegar a perjudicarla en algún momento.
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