El vecino de Monte Grande Lorenzo Maidana cumplió 100 años y este fin de semana tuvo el festejo que más disfruta: estar rodeado de su familia. Sus seis hijos, alrededor de 40 nietos, cerca de un centenar de bisnietos y siete tataranietos se reunieron para celebrar la vida de un hombre que hizo de Monte Grande su hogar durante los últimos 50 años.
Un vecino de Monte Grande cumplió 100 años y lo festejó rodeado de cuatro generaciones de su familia
Lorenzo Maidana llegó a Monte Grande hace 50 años para estar cerca de su hija y desde entonces hizo de la localidad su hogar. Su historia.
Lorenzo nació el 5 de septiembre de 1926. Pasó parte de su vida en Formosa, donde vivía junto a su familia, hasta que decidió mudarse con sus seis hijos a Buenos Aires. A los 37 años quedó viudo y continuó adelante junto a ellos.
Cinco décadas atrás, una de sus hijas, María, se había comprado una casa en Monte Grande. Lorenzo quiso estar cerca de ella y tomó una decisión que marcaría su historia: compró también su propia casa en la localidad y se instaló allí. Desde entonces, Monte Grande se convirtió en el lugar donde construyó una nueva etapa de su vida.
“Se sintió muy bien recibido por Monte Grande”, cuentan sus familiares, y aseguran que es un vecino profundamente arraigado a la ciudad y a su barrio, Monte Chico.
Leé también: Cresta Roja: Provincia dictó conciliación obligatoria por los despidos
Lorenzo y su familia
A lo largo de estos 100 años, Lorenzo fue construyendo una familia cada vez más grande. Sus seis hijos son Zenón, de 74 años; Bernardino, de 72; María Esther, de 70; María Concepción, de 68; Irene, de 66; y Mariano, de 63.
Pero si hay algo que Lorenzo disfruta especialmente son los encuentros familiares. Su mejor recuerdo es ver a todos reunidos en cada cumpleaños y comprobar que, con el paso del tiempo, la familia no para de crecer.
Este sábado, el festejo por sus 100 años volvió a reunirlos. Hijos, nietos, bisnietos y tataranietos compartieron una jornada especial para homenajearlo y, sobre todo, disfrutar de verlo feliz.
Hoy Lorenzo mantiene algunas de sus costumbres intactas. Le gusta levantarse muy temprano, pasar tiempo en su casa y disfrutar de la compañía de su familia.
Para sus nietos, además, cada encuentro es una oportunidad para volver a escuchar alguna de sus “millones de historias”. Relatos de otros tiempos, de su vida en Formosa, de la llegada a Buenos Aires, de la familia y de todos los caminos recorridos durante un siglo.
“Y mientras la familia sigue creciendo, Lorenzo sigue siendo el punto de encuentro de una familia que, generación tras generación, mantiene viva la costumbre de reunirse.




