En San Vicente, cada vez más trabajadores buscan sumar actividades para poder sostener el aumento del alquiler y los consumos cotidianos o afrontar gastos inesperados. Flor, Selene y Bianka cuentan qué actividades incorporaron para reforzar sus ingresos.
Radiografía del pluriempleo en San Vicente: trabajo, changa, Uber y emprendimiento para llegar a fin de mes
Los casos de tres vecinas de San Vicente que hacen dos o tres actividades para incrementar sus ingresos, pero sin llegar a "ningún lujo".
En Argentina, durante el último trimestre de 2025, el 12,2% de las personas ocupadas tenían más de un empleo, lo que equivale a 1,6 millones de trabajadores y trabajadoras. Estas últimas son la mayoría, las mujeres explican el 56,6% del total.
Bianka Gómez tiene 30 años y desde 2021 sostiene su principal fuente de ingresos a través de su emprendimiento de papelería @hassan_impresiones, que comenzó desde su casa, con una computadora y una impresora. Durante los primeros años combinó el emprendimiento con un trabajo en relación de dependencia en un restaurante. En junio de 2025 decidió renunciar para dedicarle más tiempo a su proyecto y también poder disponer de sus horarios. “Económicamente prácticamente saco lo mismo, pero me manejo mis tiempos. A veces más, a veces menos, depende, pero manejo mis tiempos”, explicó.
La cantidad de pedidos no es estable y depende en buena medida de la actividad que realice en redes sociales. Además, notó una diferencia dentro del mismo mes: “Del 1 al 15 o al 18 se mueve mucho más y los últimos días cuesta más”, señaló.
A esta actividad le sumó hace dos meses un segundo trabajo como conductora de aplicación. “Cuando me aumentaron el alquiler pensé en tocar los ahorros, entonces ahí fue que salió la posibilidad de hacer DiDi y lo elegí”, explicó. Entre las diferencias que encuentra entre ambas actividades, destaca que con DiDi puede ver el dinero de manera inmediata. En una jornada puede obtener, según ejemplificó, unos $90.000 en aproximadamente cinco horas.
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Selene sumó un tercer ingreso para afrontar los aumentos
Selene Martínez tiene 48 años y desde hace 11 trabaja como administrativa en el hospital de San Vicente. Su empleo principal le demanda seis horas diarias, y desde hace 25 años sostiene en paralelo otra actividad: hace uñas en @selenex4. Y ahora también sumó una tercera actividad.
A las uñas le dedica alrededor de 12 horas semanales, aunque algunas semanas puede llegar a las 20. Comenzó hace un cuarto de siglo con materiales y técnicas convencionales y, a medida que fueron llegando nuevas alternativas a la Argentina, se capacitó para incorporarlas. “Desde el momento en que uno tiene hijos, nunca te va a alcanzar la plata. Entonces necesitaba siempre tener algo alternativo como para sumar”, contó.
En el último tiempo decidió sumar una tercera actividad. Está comenzando a trabajar con resina y por ahora realiza productos pequeños, como accesorios, llaveros y dijes. "En algún momento eso va a hacer que me anime a hacer cosas un poquito más grandes y la idea es que sea un nuevo emprendimiento”, explicó.
Ella atribuye este nuevo emprendimiento a "la coyuntura política económica nefasta". "Las paritarias están totalmente pisadas, entonces nosotros no tenemos aumentos, pero sí las cosas aumentan. Entonces no te alcanza ni con un trabajo ni con dos. Sumamos un tercero para ver qué pasa”, dice.
Entre los gastos que más pesan mencionó el alquiler y los alimentos, los pasajes de colectivo, los gastos habituales de la casa y los impuestos. “Era o sumo algo o me fundo”, resumió.
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Flor tiene un showroom de ropa, hace Uber y suma emprendimientos
Flor tiene 33 años y trabaja con la venta de indumentaria femenina desde los 15. Desde hace seis años se dedica a esa actividad a través de su showroom @clothes.sharon, que durante mucho tiempo fue su principal fuente de ingresos. Sin embargo, “en septiembre del año pasado empezó una decaída que para mí fue terrible. Para mí y para mis amigas emprendedoras que charlamos también es como que algo se paró”, contó.
Según explicó, diciembre suele ser el mes de mayores ventas para la indumentaria, pero esta vez ocurrió lo contrario. A eso se sumó un gasto inesperado: “Se me rompió el auto. No lo podía pagar”. Fue entonces cuando comenzó a manejar con Uber. La actividad se convirtió en un ingreso complementario que hoy, según explicó, es el que le “está salvando las papas”.
Los viernes, sábados y domingos llega a manejar las 12 horas diarias que tiene permitido trabajar en la plataforma. Durante la semana, aprovecha los momentos en que su hija está en el colegio. El resto del tiempo lo utiliza para desarrollar otros emprendimientos.
Entre ellos está la producción de berenjenas al escabeche y hummus. “Yo siempre las hacía y regalaba. Y una semana que no tenía plata, estaba como bastante desesperada, así que dije voy a publicar si alguien quiere. Me encargaron, así que empecé a hacer”, explicó. Desde entonces, realiza una producción cada 15 días. Aunque aclaró que no vende grandes cantidades, ese ingreso también le permite sumar dinero a su economía cotidiana.
A la venta de alimentos se agregan las manualidades con materiales reciclados y talleres de manualidades para chicos. A esos trabajos se suman los masajes, una actividad que todavía está estudiando y por la que cobra un precio más económico mientras completa su formación.
Aunque actualmente Uber es la actividad que mejor rendimiento económico le está dando, Flor intenta que no se convierta en su trabajo principal. “Es un desgaste para el auto, es un gasto y son muchas horas las que hay que meterle para que te rinda realmente”, explicó. Además, señaló que tampoco es completamente previsible: “Puede que no te salgan viajes a veces, lo prendés y estás dos horas y no te sale nada, pero aun así es lo más seguro, por así decirlo”.
Flor asegura que logra cubrir sus necesidades: “Siempre como fijándome, bueno, tengo que hacer esto, tengo que pagar esto, pero por suerte llegando. Sin poder darme un gusto, esa es la verdad”, explicó.
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