Oscar Alfredo Gálvez nació en Parque de los Patricios,el 17 de agostode1913. Fue un piloto deautomovilismoargentino, uno de los más grandes, junto a su hermano menorJuan. Oscar Gálvez y su hermano Juan, quienes dedicaron casi toda su vida al Turismo Carretera, junto a Juan Manuel Fangio, son íconos de esta pasión argentina.
Oscar y Juan Gálvez, los hermanos del pueblo
Oscar el bullicioso, Juan el callado. Oscar el extrovertido y gritón, Juan el pensativo y sonriente. Los dos, máximos ídolos del automovilismo nacional, símbolos de una época romántica del deporte.
El padre de los hermanos Gálvez, poseía un taller en la esquina de Garro y Urquiza, en el barrio de Parque Patricios, de donde posteriormente se mudarían al barrio de Caballito en 1916. Marcelino Gálvez y Matilde, inmigrantes españoles, en busca de la hija mujer, recibieron a su tercer hijo varón, Oscar Alfredo, quien nació después de Marcelino Luis y Alejandro y a él lo seguirían, Juan y Roberto.
A los 10 años, Oscar ayudaba a su hermano mayor Marcelino Luis. Durante la adolescencia, con quince años él y su hermano Juan con doce, deseaban comprar un auto propio. En 1934, a los 21 años compraron un Ford T que guardaban en el galpón de un amigo, a escondidas de su padre que no apoyaba la pasión por los autos.
Luego de dejar los estudios, junto a su hermano Juan, montaron un taller donde prepararon una cupé Ford 35 para correr en la carrera que unía las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Santa Fe.
En 1937, faltando un mes para cumplir 24 años, durante la carrera con la cupé Ford 35 con el número 58, obtuvo un promedio de 119,75 kilómetros por hora a Rosario, llegando sexto, adelantando a la mayoría de sus rivales en un auto precario para la época. En la segunda etapa de esa carrera y en una maniobra para evitar un badén, el auto dio un vuelco que terminó con esa primera de muchas carreras.
El 5 de agosto de 1937, debutó con el recordado Ford negro y blanco enTurismo Carretera, aunque tardaría 10 años en conseguir su primer título, la afición ya lo consideraba un ídolo, era un piloto muy audaz y carismático.
En Turismo Carretera disputó 169 carreras, siempre vinculado aFord, triunfando en 43. Ganó cinco campeonatos; 1947, 1948, 1953, 1954 y 1961, siendo el tercer piloto con más títulos ganados. Obtuvo seis subcampeonatos y en 1952 marcó un hecho importante en la categoría, ganar seis carreras a lo largo de un mismo campeonato.
El 18 de enero de 1953, participó del "Primer Gran Premio de la República Argentina de Fórmula 1, disputado en el nuevo autódromo "17 de Octubre de la Ciudad de Buenos Aires, regresando de esta manera a la categoría a bordo de una Maserati, donde arribaría en el quinto lugar de la carrera, que ganó el italiano Alberto Ascari con una Ferrari. Con el derrocamiento deJuan Domingo Perón, la dictadura autodenominada "Revolución Libertadorade 1955, lo vetó de todo evento deportivo y prohibió que corra dentro del país por haberse adherido a la campaña para la reelección de Perón. Por ello, durante el régimen de Lonardi y Aramburu se vio imposibilitado de continuar con su carrera dentro del país.
Se despidió del automovilismo a los 51 años, en la Vuelta deJunínen 1964 al comando de un Ford Falcón preparado por el ingeniero Alfredo Bascou.
Muy poco tiempo antes de su muerte, había sido designado comoCiudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Airespor el Concejo Deliberante de Buenos Aires.
Durante sus años de actividad, demostró no sólo su destreza en la conducción, sino también la habilidad de reparar el auto hasta con alambre y reemplazar una pieza en minutos. Fue una persona de gran nobleza, al punto de acaparar el afecto inclusive de sus rivales.
En 1980, laFundación Konexle otorgó un Diploma al Mérito como uno de los cinco mejores automovilistas de la historia de Argentina, y en 1990 en "Deportes Premio Konex de Honor" Post Mortem.
En 1989, poco antes de morir, fue homenajeado cuando elGobierno de la Ciudad de Buenos Aires, renombró al Autódromo Municipal 17 de Octubre como "Autódromo Ciudad de Buenos Aires Oscar Alfredo Gálvez". Más tarde y hasta el día de hoy, el autódromo lleva el nombre "Autódromo Oscar y Juan Gálvez.
Falleció el 16 de diciembre de 1989, a los 76 años a consecuencia de un cáncer de páncreas en su casa en el barrio de Palermo, Buenos Aires.
Oscar Gálvez participó en 309 carreras entre 1937 y 1964 dentro del territorio argentino, conquistando 90 victorias y 6 en el exterior. Fuera del Turismo Carretera, entre sus logros más importantes está, el de ser el primer argentino en vencer a los contundentes pilotos europeos, en el Tercer Gran Premio Eva Duarte de Perón, el 6 de febrero de 1949, al volante de un Alfa Romeo 308, en el circuito de Palermo.
"Yo no entiendo cómo puede Juan trabajar solo en el taller. Sin ruido, en silencio. Yo no puedo. Pero ojito, yo también sé todo lo que le hago al auto. Yo también hablo con el auto y lo entiendo a la perfección". Todo lo contrario a su hermano menor, Oscar, el otro grande, el de las grandes anécdotas, el de los gestos ampulosos, el de la sonrisa eterna, se refería a la personalidad que lo contrastaba.
Se trataba de Juan, el Gálvezque nació en Buenos Aires, el 14 de febrero de 1916. Empezó a correr junto a su hermano Oscar enTurismo Carreterapero después compitieron en diferentes vehículos. Debutó en las Mil Millas del 13 de diciembre de 1941. En realidad, a los 22 años acompañó a Oscar en la misma competencia de 1937, con el seudónimo de "Cito". No era conveniente que los padres se enteraran del apego por la velocidad. "No pensaba en conducir. Como acompañante de Oscar estaba cómodo, pero teníamos el taller cerrado por mucho tiempo y los clientes se quejaban", comentó Juan. Los hermanos Gálvez fueron tapa de la revista El Gráfico en treinta ocasiones, de los más cotizados en la bolsa de la popularidad y de la jerarquización deportiva.
La primera victoria llegó el 22 de febrero de 1949, en la I Vuelta de Santa Fe. Ganó nueve campeonatos de Turismo Carretera: 1949, 1950, 1951, 1952, 1955, 1956, 1957, 1958 y 1960. Su última victoria fue en la IV Vuelta deLaboulaye(1962), a bordo de unFord.
Nadie logró tantos títulos como Juan Gálvez en la categoría que hoy ocupa un lugar en el Libro Guinness de los Récords por ser la más antigua del mundo entre las que están en actividad, con la imbatible marca de 56 victorias.
Ante la apasionada muchedumbre que lo seguía en cualquier punto del país con la actividad más federal, Juancito apenas levantaba la mano para agradecer ante las ovaciones. E inmediatamente su cabeza gacha, marcada por la timidez, y el gesto adusto buscaba un anonimato que era imposible de conseguir y la tranquilidad que tanto valoraba. La que creaba en su taller, el lugar donde, al igual que en las carreteras, era donde mejor se desempeñaba.
Pero todos sabían que no había un preparador como Juan. Un grupo de periodistas le hizo la pregunta que todos se hacían cuando el Turismo Carretera era propiedad de Juan. ¿Cuál es el secreto para ganar? Con la serenidad a la que estaba acostumbrado, dijo: "Corriendo a la menor velocidad posible". Ante la sorpresa, explicó: "Esa velocidad la fijan mis rivales. Nunca trato de ganar por mucha diferencia. ¿Para qué voy a malgastar mi auto si no es necesario? Soy enemigo de derrochar lo que tanto me cuesta juntar. Armar un motor significa muchas horas de trabajo para mí en el taller. Mucho sacrificio."
Juan Gálvez fue y aún es el que más carreras ganó en todo el
historial de la categoría. El que más campeonatos tiene en su haber. El que
domó los más bravos caminos de entonces, cuando el Turismo Carretera era
aventura y cada triunfo sabía a gloria.
Si bien acompañó a su hermano Oscar, en las primeras carreras, luego se largó
por su cuenta. Allí no solo supo ganarse su lugar, sino que también se ganó el paso
a la historia grande del automovilismo.
De carácter introvertido, tenía como máximas cualidades el método y la cerebración. Añadió a su mente calculadora, amplios conocimientos mecánicos y toda la garra y las ganas de aquel que sólo corre para ganar. De quién pone como único objetivo para sus espectaculares dotes conductivas, al triunfo.
El largo paréntesis, ocasionado por la guerra, motivó que
cuando se reiniciarán las competencias, ya cada uno lo hiciera por su cuenta,
dando inicio a uno de los más grandes duelos de toda la historia del Turismo Carretera,
curiosamente entre hermanos.
Pasaron los años y fueron acumulando las victorias en todos los circuitos del
país. En los Grandes Premios, en el llano, en la montaña y en los autódromos.
El barro, la tierra y el asfalto lo vieron llegar vencedor.Con el paso
inexorable del tiempo, las cosas cambiaban. Los circuitos se hacen cada vez más
cortos porque el país cambió y la metodología de las carreras junto con
él.
Aparecieron nombres nuevos. Jóvenes pujantes y con mucha capacidad, como los
Emiliozzi, Marcos Ciani, Rodolfo de Alzaga, Carlos Menditeguy, Juan Carlos
Navone, Armando J Ríos y tantos otros que ponían cada vez más en apuros al
múltiple campeón.
A pesar del vuelco en Pergamino, durante la disputa del Gran Premio de 1960, el
cual lo hizo estar prácticamente inactivo durante un año, y a pesar también del
cansancio de años de batallar infatigablemente, y tras recorrer el país y el
continente con el épico derrotero a Caracas, Juan tenía una materia pendiente:
ganar en Olavarría
Con 47 años sobre sus espaldas, comenzaba la campaña del ´63 en el clásico
Olavarriense. Los pagos de su más enconado rival y el hombre a vencer en esos
tiempos: Dante Emiliozzi, quien era acompañado por su hermano Torcuato.
Debido a las lluvias del día anterior, el camino estaba como a Juan le gustaba,
complicado. Largó con el Nº 5 y en el "TOP inicial ya estaba puntero. Al
primer paso por el control, Meunier, Saigós y Ríos habían quedado atrás en el
camino, solo los "gringos (Los Emiliozzi) resistían el avance de Juan. La ruta
comenzó a secarse y la velocidad de "La Galera (Auto de los Emiliozzi) empezó
a descontar terreno. Juan, que estaba dispuesto a aguarle la fiesta a los
locales, ponía todo y lejos de aflojar, también aumentaba el ritmo.
Tercera vuelta, una "S fácil sobre el Camino de los Chilenos y el auto que se
descontrola. El vuelco se transforma en una consecuencia inevitable. Y Juan que
no se ataba por miedo al fuego, salió despedido brutalmente del auto.
Se produjo entonces el abandono eterno del más grande de todos los tiempos. Las
rutas argentinas ya no sabrían más de sus hazañas. Aunque se dice que mientras
haya un camino de tierra, un vado una loma de burro en las rutas sudamericanas,
el espíritu de Juancito, volará sobre ellos domándolos, como siempre supo hacer
con su encabritada coupé Ford en pos de la gloria.
Falleció el 3 de marzo en el que fue el único accidente de su carrera. En 13
años de automovilismo participó de 153 carreras, venciendo en 56 oportunidades.

