Esteban Echeverría |

El mural de Monte Grande que se anticipó a la cuarentena

Daniela y Romina pintaron hace más de un año esta obra, plasmada en la calle Fernando de Toro, que hoy se convirtió en un fiel retrato de la dificultad de demostrarle cariño al otro por los límites que impone el Covid-19.

En Fernando de Toro al 580, Monte Grande, se encuentra un curioso mural que fue pintado hace ya un año y medio. Hoy, en plena cuarentena, toma una fuerza inesperada hasta por sus propias autoras, Daniela y Romina, que conforman el grupo artístico Faeryd.

El mural lleva un larguísimo tiempo en esa pared sin haber sido renovado ni en el más mínimo detalle, aunque conserva unos colores tan nítidos que la pintura parece fresca. A centímetros de distancia de la obra hay grafitis, garabatos, pintura en aerosol escupida caprichosamente. Pero el mural sigue intacto, impoluto; como si supiera que tenía que aguardar allí unos meses hasta cobrar ese sentido que hoy tiene, y que representa a todos y cada uno.

La obra se mete de lleno en el espacio exterior, por encima de las nubes, donde dos astronautas intentan besarse sin éxito. Sus cascos no se lo permiten. Ese límite impermeable y esférico no los deja materializar el amor que se tienen. A la vez, detalle no menor, la barrera que restringe el beso es la que les está salvando la vida. Si se quitaran el casco, probablemente no sobrevivirían en el espacio. Tal cual nos ocurre hoy, pero con los pies en la tierra y con barbijos o mascarillas.

“Antes de hacerlo lo pensamos por el lado del amor por internet. Que se está cerca pero a la vez lejos. Hoy tiene otro significado, y esto sirve para unirnos y valorar más la cercanía y el afecto”, dijo una de las autoras, Daniela, en diálogo con El Diario Sur.

Su compañera en cada obra, Romina, apunta a otras vías por las que expresarse: “Hay que estar acercados más en lo emocional cuando no se puede estarlo físicamente, y eso es lo que estamos aprendiendo ahora. Que hay que conectarse desde otro lado con la gente que queremos”.

El grupo Faeryd ya no mira a su creación con los mismos ojos. El mural, en realidad, es el que refleja algo distinto desde que el mundo cambió para todos; desde que los “no besos” son nuestros nuevos besos.

 

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