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La Universidad de Lanús realizó un programa de verano para chicos

Se completó la temporada N°26 del programa de verano, donde la Universidad de Lanús reúne a chicos de entre 5 y 12 años para diversas actividades.

Centenares de chicos de una decena de instituciones barriales de Lanús participaron durante enero de una nueva edición del programa de verano denominado “Los derechos de la niñez no se toman vacaciones”, que tuvo, como desde hace 26 años, a la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) como sede, donde se les brindaron jornadas recreativas con diferentes actividades para no sólo transitar la época estival de una forma amena sino, especialmente, consolidar el vínculo de los niños con la casa de estudio de la región.

Así lo dejó entrever, por caso, Juan Loiseau, director de Deportes y Compromiso Universitario de la entidad y una pieza clave en el andamiaje para que funcione el esquema. "El balance es sumamente positivo, ya desde el hecho de poder darle continuidad a lo que hacemos de forma ininterrumpida", indicó en diálogo con El Diario Sur.

"La decisión política e institucional de las autoridades de la universidad de darle continuidad a este programa en un contexto de crisis es una definición importantísima y fundamentalmente vital para las entidades barriales con chicos y chicas de entre 5 y 12 años", señaló. Y aclaró: "Esto es clave porque se trata de tener su primer acercamiento con el programa de educación superior y nos parece trascendental".

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Así la situación, se brindaron clases de diferentes deportes, como el taekwondo o ajedrez, y talleres de oficios y actividades culturales, entre los que se destacaron las artes plásticas y la música, todo para nenes que asisten a comedores, merenderos y centros comunitarios del distrito, a partir de un trabajo de un equipo compuesto por profesores de educación física y ayudantes contratados específicamente para este programa.

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De esa manera, unos 200 niños asistieron diariamente. Así describió una jornada el propio integrante del equipo docente: "Los profesores parten de la universidad con colectivos -financiados por la propia casa de estudios- a buscar a los niños a las instituciones barriales y cuando llegan lo que hacen es tomar un refuerzo de almuerzo, que consiste en jugo y barras de cereales. Después se los divide por edades y una vez que están organizados inician una serie de actividades, entre tres o cuatro por día, para en el cierre, a la 17.30, completar con una merienda ya volver a agrupar por institución para volver a sus hogares".

Sobre esta temporada 2025, en particular, recalcó lo siguiente como eventos de mayor intensidad: "Hicimos una barrileteada dentro del campus, que es ya una tradición de tantos años; se dieron clases de bandoneón con referentes, como Julio Coviello; espacios de cine en el aula magna y armamos una carrera de aventuras, recorriendo las instalaciones y viendo todos los edificios de la universidad".

Parte de la Universidad

"De esta manera, los chicos sienten a la universidad como propia y están muy cercanos a nuestra institución en el momento que tienen que decidir su formación académica para un futuro. A esta altura, después de 26 años, por caso, ya tenemos varios estudiantes de la UNLa que habían tenido su primer acercamiento participando de este programa de verano, concurriendo primero como un niño más de instituciones barriales", comentó Loiseau.

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Justamente, haciendo referencia a esa cuestión, puntualizó en un ejemplo. "Ezequiel Lamboglia es un chico que venía desde el Comedor Eva Perón. Detectamos que tenía mucha facilidad para el ajedrez a partir del programa. Lo invitamos entonces a que venga durante el año a que participe a nivel universitario. Su tía se ocupaba de traerlo e incluso en la escuela a la que asistía le permitían salir un rato antes para llegar a la UNLa. Así es como jugó federado siendo un niño para la universidad y cuando cumplió más de 12, venía a colaborar con los profesores de ajedrez", indicó. Y siguió: "El año pasado lo contratamos como profe de ajedrez integrando el equipo docente y una vez que finalizó el programa 2024, como él había terminado la escuela, le contamos cuál era la oferta académica de la universidad e hizo el curso y hoy estudia acá".

Vinculo consolidado

Ese vínculo es el que resaltan en la casa de estudios y que se consolida año a año entre los chicos, devenidos en alumnos, y los profesores, que cuentan con un largo historial en el proyecto.

De hecho, Loiseau, que está bajo esta órbita hace 26 años, la misma cantidad de temporada que lleva la grilla, recalca el hecho de nunca frenó más allá de las circunstancias adversas. "Yo trabajo en la universidad hace 26 años. Estoy desde el principio y no lo suspendimos ni en la pandemia. En ese momento contratamos un equipo reducido docente y nos pudimos a producir manuales, lúdicos y educativos, que llevamos a los barrios para cada institución que lo necesitara. Y además les llevamos las meriendas y los regalos para el fin del programa", señaló.

Esa última referencia es para la conclusión de un mes intenso, en el que, en esta ocasión, en su versión 2025, se realizó un evento a puro festejo en pleno campus, en el marco de una merienda a la que asistieron lo reyes magos para brindarles, entre otros elementos, útiles escolares para que los chicos puedan empezar las clases.

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