Marcelo Tolentino tiene 54 años, es vecino de Lomas de Zamora y se recibió de abogado después de haber cursado la carrera desde la cárcel. Rindió el último examen ya en libertad desde su casa.
Lomas de Zamora: estudió mientras estuvo preso y se recibió de abogado
Invirtió gran parte de su tiempo en la cárcel en estudiar Derecho, salió en libertad y se graduó como abogado por Zoom desde su casa de Lomas de Zamora.
Durante sus primeros años de detención en la Unidad N° 30 de General Alvear, allá por 2012, decidió aprovechar su tiempo tras las rejas para iniciar una carrera universitaria. Eligió empezar a estudiar Derecho. Tras una breve experiencia en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, se anotó en la Universidad Nacional de La Plata a través del Programa de Educación en Contexto de Encierro. Con mucho esfuerzo y sorteando varios obstáculos, logró alcanzar su sueño de convertirse en abogado.
El camino no resultó nada fácil. Fueron seis años en los que debió estudiar desde el encierro, sin cursada presencial y con contratiempos para que lo dejaran salir a rendir. Desde Lomas de Zamora, Marcelo recordó esa difícil etapa en la cárcel en charla con El Diario Sur.
“Hay que saber apreciar lo bueno y lo malo que te pueda suceder. Cuando vi esa oportunidad la quise aprovechar. Podía quedarme cruzado de brazos y que pasara el tiempo hasta que llegara la libertad, pero no quería que quedara un tiempo muerto, quería ver en qué podía invertirlo y esa fue una de las cosas que me impulsó a hacer la carrera”, contó a este medio, y dio detalles de sus primeros pasos: “Me ofrecían Derecho e Ingeniería Agrónoma. Yo no soy un joven, ya no tenía posibilidad de trabajar como ingeniero, entonces me incliné por Derecho. Me anotaron en la Universidad Nacional del Centro, me dieron el material y me preparé para rendir, pero no me llevaron. Ahí un compañero me dijo que se había anotado en la Universidad Nacional de La Plata y me inscribí en 2013. En 2014 aprobé el curso de ingreso y ahí empecé”.
Estudiar y rendir fue un camino lleno de frenos y limitaciones. Marcelo no podía cursar, debía encarar todas las materias de manera libre, luchando para que lo llevaran desde la cárcel a la universidad el día del examen. “Las seis primeras materias uno las rinde en las cárceles y después había que salir a rendir a la facultad como cualquier alumno. El problema es que el juez tiene que dar la autorización para salir a rendir y después hay que esperar para ver si el Servicio Penitenciario tenía la disponibilidad. En los primeros años muchas veces no me sacaban porque no había móvil, no había gasoil… Perdía el examen y tenía que prepararme para el próximo”, rememoró.
¿Cómo era rendir una vez que llegaba la Universidad de La Plata? Marcelo guarda un buen recuerdo: “Rendía normalmente con los demás. La Policía tocaba la puerta donde estaba el profesor y me esperaban afuera. Hice amigos en la facultad y a veces me felicitaban por el rendimiento que tenía y la exposición que hacía. En ese sentido fue una muy linda experiencia, porque uno va rompiendo esa barrera”.
En el ámbito del Servicio Penitenciario Bonaerense hay 905 detenidos que están cursando una carrera universitaria gracias a convenidos con distintas universidades. Marcelo valoró el Programa de Educación en Contexto de Encierro: “En la cárcel muchas veces no tenés ningún tipo de servicio ni asistencia ni herramienta, entonces ¿qué se espera de esos muchachos? Este Programa fue fundamental porque es el nexo entre la universidad y el Servicio. Nos llevaban los libros y hacían la gestión para poder estudiar, es un medio transformador”.
Apenas fue liberado, a Marcelo le restaban dos materias y las prácticas para obtener el título de abogado. Se decidió a graduarse lo antes posible. Finalmente logró el objetivo el viernes pasado, tras aprobar Finanzas y Derecho Financiero de manera virtual desde su casa de Lomas de Zamora: “Rendí Notarial en febrero allá en la universidad y mi idea era rendir Finanzas en marzo pero vino la pandemia. Esa última materia la di por Zoom y me recibí. Las prácticas penales y civiles las rendí el año pasado”.
En todo este difícil recorrido en la cárcel, Tolentino tuvo en sus tres hijos de 13, 18 y 23 años el principal impulso para dejar atrás sus errores y completar sus estudios. “El apoyo de la familia es muy importante, me sentí muy contenido. Siempre hubo mucha confianza entre nosotros. Me decían ‘ya vas a rendir, tenés que estudiar’. El más chico siempre me decía ‘quiero verte estudiar’. Están muy contentos con todo esto y fue un acompañamiento muy lindo de todos ellos”, destacó.
Marcelo ya lleva casi un año y medio en libertad, tiempo en que llevó adelante un emprendimiento de venta de calzado junto a su hermano. Ahora, título en mano, sueña con matricularse y encarar su nueva profesión. “Pienso ejercer como abogado porque no me quemé las pestañas esos seis años para colgar el título”, remarcó.
Desde Lomas de Zamora, Marcelo espera que su historia de superación motive a otros en su misma situación puedan progresar y reinsertarse en la sociedad. “Como un exdetenido quizás estoy estigmatizado frente a muchos, pero ojalá que este ejemplo pueda servir para que sepan que las personas podemos cambiar y revertir lo que hemos hecho. La educación es la única herramienta superadora, te da todas las posibilidades para resurgir y progresar, se empieza de abajo pero con el tiempo vas a conseguir tus logros”, cerró.




