Ser madre de trigemelas fue un cambio radical en la vida de Vanina Catalá Ortmann. La mamá de Victoria, Julieta y Delfina tuvo que reinventarse en todos los aspectos de su vida y hoy disfruta de esta experiencia inédita.
Las tres hermanitas que le revolucionaron la vida a Vanina Catalá
Junto a su esposo Leonel armaron una sala de juegos con un corralito, juguetes, un pelotero y un televisor para que las hermanitas se diviertan en un lugar seguro.
Las tres hermanitas idénticas cumplieron un año hace poco tiempo. En una visita a su casa, El Diario Sur pudo observar la metódica organización de su mamá y su papá para adaptarse a esta nueva exigencia. Les demandó una gran inversión de tiempo y dinero, mientras procuraban no confundirlas y atender sus problemas de salud por su condición prematura.
“Fue complicado, tuvimos altibajos. Los primeros tres meses fueron complejos porque además de cólicos tenían reflujos, pero con el pasar de los meses todo fue mejorando y ahora ellas están muy bien de salud, sanas, fuertes y vitales”, describe Vanina sobre las pruebas que le tocó atravesar, y reconoce que “pasar de ser dos a ser cinco fue bastante complejo”.
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Junto a su esposo Leonel armaron una sala de juegos con un corralito, juguetes, un pelotero y un televisor para que las hermanitas se diviertan en un lugar seguro: “La armó Leonel. La casa se organizó para que tengan un lugar para jugar tranquilas y libres”.
“Es algo que había soñado mucho. Desde chica siempre quise ser madre pero nunca pensé que iba a ser mamá de trigemelas. Fue algo inimaginable, maravilloso. Estas tres bebés nos revolucionaron la vida. Seguimos luchándola para darles lo mejor. Este es nuestro caos más hermoso, estamos felices hace un año y será así el resto de la vida”, cierra Vanina.

