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Seguir adelante sin Mingo: las anécdotas que ayudan a los empleados a continuar con su legado

Tras el fallecimiento de Mingo, dueño del restaurante y muy querido por los vecinos, los trabajadores del lugar recuerdan sus enseñanzas y momentos que lo hacían un personaje único.

Los empleados del restaurante “Mingo” llevan adelante un difícil desafío: funcionar sin Mingo. Es que Carlos Presta -su nombre real, aunque pocos lo llamaban así- dejó una huella imborrable en este local de la calle Gorriti en el centro de Lomas de Zamora. Este bodegón al que tiene plasmada su esencia en cada rincón y es literalmente “un lugar de amigos”, como dice su carta de presentación, como decía él.

El fallecimiento de Mingo conmovió a toda la ciudad hace unos días. Mucho más a sus empleados. La primera estrategia para sobrellevar el duelo fue recordar las innumerables anécdotas graciosas que el dueño del restaurante dejó durante tantos años. En charla con El Diario Sur, dejaron sus rato sus labores para revivir esos momentos que hoy los ayudan a transitar la pérdida con una sonrisa. Todas esas historias tienen algo en común: la conexión de Mingo con la gente y su obsesión por atenderlos bien y tener todo bajo control.

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Un cliente con un brazo más corto

“Había un muchacho al que vio de atrás y lo vio como luchando con la carne. Le preguntó ‘Querido, ¿está dura la carne?’. Mingo no había visto que tenía un brazo más corto que el otro. Le dice ‘¡Uy, disculpame!’. Pobre hombre, lo miró a Mingo como diciendo ‘Me estás cargando’, ja. No era mala intención, era su manera de estar atento a todo”, comenta a este medio Cristian, uno de los mozos.

La confusión de Mingo en un cumpleaños

Otra anécdota tiene que ver con una insólita equivocación de Mingo durante un festejo en el bodegón. “Nosotros no tenemos pastelería. Una mesa había traído una torta. Hubo una confusión y Mingo llevó por error esa torta a otra mesa. Esa gente pensó que la torta se las había comprado Mingo. Les cantamos el feliz cumpleaños y se comieron toda la torta… ¡Pero era de otra mesa!”, dijo entre risas el mozo. Y aclaró: “Después se les compró otra torta. Fue gracioso y nos seguimos riendo de eso”.

A Mc Donald's no, a lo de Mingo sí

Otro de los mozos, también de nombre Cristian, recuerda un detalle que marcaba el carisma de Mingo a la hora de interactuar con los niños: “Él decía siempre ‘A Mc Donald’s no, a lo de Mingo sí’. Es algo que a los chicos los hacía reír. Con los más chiquitos, rompía el hielo con eso. Eso fue un toque de él que todo el mundo recuerda”.

Alimentó a una mujer en situación de calle

El recuerdo de Mingo también tiene un lado solidario. Hay una anécdota en particular que todavía emociona a quienes trabajan en el restaurante: el día que Carlos invitó a comer a una mujer en situación de calle. “La señora venía a buscar de la basura los desechos que había. Él la vio, la hizo entrar y la hizo que se siente a comer. Eso se viralizó, pero en realidad acá viene mucha gente a pedir comida. Tanto Mingo como Gustavo (su socio) no tienen problema en darles comida y ninguno se va sin nada”, relató Claudio, uno de los cocineros.

Probando comida de los clientes

Todos coinciden en que el vacío más grande que quedó tras la muerte de Mingo tiene que ver justamente en esa interacción con los clientes: “Vos venías por primera vez y él se sentaba con vos, te preguntaba cómo estaba la comida. Había veces que agarraba un cubierto de otra mesa y probaba la comida. Esas cosas no suceden en otro lado. Esa parte se va a extrañar. Vos estabas comiendo y se lo escuchaba a Mingo que estaba diciendo algo gracioso”.

Las enseñanzas de Mingo, sus picardías y los recuerdos son la principal fortaleza de este grupo de trabajo que busca mantener la esencia de su “maestro”. La pérdida duele, claro. Pero están por llegar los clientes. Y saben que Mingo, desde donde esté, les pide que estén atentos a todo.

“Fue un golpe doloroso para Lomas de Zamora y más para nosotros”

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El fallecimiento de Mingo dejó una profunda tristeza en su restaurante y en toda Lomas de Zamora.

El fallecimiento de Mingo dejó una profunda tristeza en su restaurante y en toda Lomas de Zamora.

Los empleados contaron que Mingo “no estuvo presente en los dos años de pandemia” pero que sin embargo “aportó siempre desde su casa”. Por ese motivo les dolió tanto su pérdida, que ellos conocieron mientras estaban trabajando. La causa, según dijeron, fue un cáncer de pulmón.

“Él venía mal, después con la pandemia estuvo dos años sin venir, después empezó a venir de vuelta y nos tomó por sorpresa lo que pasó, fue de un día para el otro”, comentó Claudio, el cocinero. David, el bachero, añadió: “Fue un golpe muy doloroso para Lomas de Zamora y más para nosotros”.

Un patrón compañero

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Mingo junto a Gustavo, quien fue su socio durante muchos años.

Mingo junto a Gustavo, quien fue su socio durante muchos años.

A los empleados de Mingo sólo les salen palabras de agradecimiento por los años compartidos junto a él. “Lo recuerdo como un patrón compañero, un patrón que siempre estaba con nosotros y muy encima de las familias. Tenía frases como para romper el hielo que a nosotros nos servían para seguir conversando con la mesa”, señala Cristian, uno de los mozos.

“A una persona así, simplemente gracias por la fuente laboral que logró formar una familia gastronómica. Desde arriba nos está mirando, que nos siga dando fuerzas para seguir con mucho empeño esta base que él formó”, agregó con la voz temblorosa.

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