"A todos mis clientes y amigos, gracias", era el título encabezaba un triste anuncio por parte de Santiago, nieto de Lalo. El joven se ocupó de transmitir la noticia del fallecimiento a través de las redes sociales para que la gente del barrio supiera por qué ese querido comerciante dejaría de estar en la esquina de Salta y La Calandria.
"Por más de 22 años estuvo en la esquina de Calandria y Salta firme, todos los días con su puestito, saliendo adelante haga lluvia, frío o soportando los calores del verano. Hoy fuimos con mi mamá a pegar un cartelito para anoticiarles a todos ustedes que siempre me anduvieron preguntando en todo momento por él, para ver cómo andaba y me encargaban sus saludos", posteó Santiago.
Lalo había nacido el 20 de noviembre de 1938 en la provincia de Tucumán, pero vino a Buenos Aires en busca de un mejor futuro. Tras unos años trabajando en el mercado de Abasto, por necesidad instaló su puesto en Temperley a fines de la década del '90 y lo mantuvo activo hasta sus últimos años, desde primera hora del día hasta horas de la noche.
Lamentablemente, su vida se apagó a los 82 años después de una enfermedad contra la que luchaba desde hacía años. Sus restos fueron velados en la Cochería Cerrito.
Por la pandemia, los vecinos no pudieron organizarse para despedirlo, pero una multitud expresó sus condolencias a través de redes sociales. Todos coincidían en que la presencia de Lalo quedará para siempre en esa esquina.


