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Otro Mundo, el teatro de Temperley surgido en plena pandemia

Nano Gandara es una de las personas que se encarga de darle espacio al teatro sureño e incentiva el fuego de los artistas independientes.

A Daniel Gandara todo Temperley lo conoce como Nano. Es uno de los dueños del teatro “Otro Mundo”, una versión más renovada del histórico “Diablo Mundo”, ubicado en Almirante Brown 3589.

En diálogo con El Diario Sur, confiesa sus expectativas en torno al retorno de las actividades y cuenta cómo se las arregló durante los meses de restricciones por pandemia para mantener viva la cultura, uno de los sectores más golpeados que busca recomponerse a partir de las nuevas aperturas.

¿Hace cuánto sos parte de Otro Mundo?

Tomamos las riendas del teatro en diciembre del año pasado, en plena pandemia, y venimos gestionando actividades culturales y talleres todos los días, de lunes a lunes, más que nada varieté de humor o alguna obra de teatro, grupos que ya están programados, también metemos fechas de música, ciclos de cine y, cada tanto, pasamos partidos. Creemos que hay que apostar a lo popular y por eso, además de tener un teatro, lo abrimos como bar y hamburguesería, que es un servicio que antes no tenía.

¿Cómo se vivieron los meses de pandemia sin actividad cultural?

De hecho, la pandemia la sobrellevamos gracias a la venta de comida, que es de una marca propia llamada “Ramón”. Otro Mundo es el teatro, pero Ramón es la marca de comidas, ambas independientes entre ellas para cada proyecto que encabecemos junto a mi socio, pero por ahora se mantienen las dos unidas en el mismo espacio.

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Nano Gándara, dueño de Otro Mundo, dicta talleres de clown combativo además de gestionar el teatro.

Nano Gándara, dueño de Otro Mundo, dicta talleres de clown combativo además de gestionar el teatro.

Con las nuevas flexibilizaciones, ¿qué previsiones tienen para los meses que se vienen?

El futuro lo vemos prometedor, estamos cumpliendo con las normas y los protocolos para tener el espacio habilitado para tener gente y seguir con lo que estamos haciendo. La pandemia va a pasar. Si se sigue vacunando a este ritmo, mucho público va a empezar a asistir otra vez al teatro. Ganas hay, porque se nota, aunque también existe mucho temor a contagiarse. Nosotros hacemos lo posible para que eso no suceda con los protocolos.

¿Ya retomaron las actividades en el teatro?

Ya empezamos a dar algunos talleres y a otros todavía los estamos terminando de pulir, en estos meses vamos a estar presentando cursos nuevos y otros que retoman. También realizamos seminarios de improvisación, que son un poco más cortos que los talleres. En el teatro dictamos talleres casi todos los días: los miércoles se dan clases de ritmos urbanos, los jueves un taller de actuación con Hernán Vázquez y teatro para adolescentes con Agustín Casais, los viernes yo doy clases de clown y los sábados tenemos talleres de teatro para niños a las seis de la tarde y para adultos a las tres.

En cuanto a funciones, ¿cómo viene la preparación de los artistas en esta vuelta a los escenarios?

Ahora estamos armando muchos espectáculos de humor, donde participan importantes humoristas de la zona sur, como Ricardo Rubén, Lucrecia Vichenza, Tenaza, Pablo Micozzi, Elvira Gómez, Hernán Vázquez y muchos otros artistas que trabajan a menudo con nosotros, como Juan Schneider, Nelson Ansiporovich, Federico Patiño y los chicos de De Alguna Manera. Por suerte son varios los artistas independientes que se están sumando. Y la estrella de la casa es, sin dudas, una chica que se llama Carla Laneri, que protagoniza un personaje llamado Hilda, que cada vez que viene explota la sala.

¿Cómo es la organización de un teatro independiente?

La mayoría de los espectáculos los hacemos a la gorra. Los artistas se quedan con el 70% de lo recaudado y nosotros con el 30%. Tratamos de ser un espacio en donde se sientan cómodos y cómodas artistas de la zona.

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