Alan Cristallini es presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) por la agrupación “Todos x Derecho”. En diálogo con El Diario Sur, el lomense contó sobre los planes a futuro de la UNLZ, los conflictos de la virtualidad y las expectativas que quedan para el resto del año.
"Se le agarró el gusto a la virtualidad y el estudiante va a exigir que se contemple como opción"
En la UNLZ vuelve la presencialidad. El presidente del centro de estudiantes de la Facultad de Derecho dice que buscarán mantener la virtualidad también.
¿Cómo será el retorno a las aulas en la UNLZ?
No se planea una vuelta a la presencialidad como era antes. Ya eso no se tiene en mente, aunque sea para este año. Sí tenemos pensado volver a la presencialidad en los exámenes y una semipresencialidad en diferentes materias de las carreras. En Derecho ya anunciamos, si la situación epidemiología lo permite, que de acá a un mes y medio los exámenes de todas las materias sean presenciales. Nosotros tenemos una materia que se llama Práctica Profesional III, que es la última de la carrera, y tenemos 10 comisiones que ya la estamos haciendo de manera presencial. A diferencia de cuatrimestres anteriores, ya se avisó que una vez que terminen los exámenes, empiecen a haber actividades presenciales, como cursada o entregas de trabajo.
¿Qué se sabe del resto de los departamentos de la UNLZ?
Estuve hablando con chicos del Centro de Estudiantes de Sociales y ellos también publicaron una metodología similar. En Económicas también. En los departamentos de Agrarias e Ingeniería desconozco cuáles son las medidas que tomarán. Son facultades que nada tienen que ver con la proporción de las otras. En Derecho somos entre 10 mil y 12 estudiantes, cuando en Ingeniería serán unos 1.500. De todas maneras, cuando la UNLZ decida algo seguramente todas las facultades vayan una de la mano de otra.
¿Fue de ustedes la propuesta de volver a la presencialidad?
No fue una propuesta nuestra, aunque sí llegamos a un consenso con las autoridades. Nosotros siempre estuvimos en contacto con ellos. El año pasado yo he tenido entre una y dos reuniones virtuales por semana con la decana de Derecho. Nos comunicamos todo el tiempo y analizamos cómo puede seguir la situación, cómo se lo tomaría el estudiante, ver la mejor forma de implementarlo, cómo serán los protocolos y la organización en las aulas. Le planteamos un retorno y después fuimos concordando en ideas.
Con respecto a cómo se lo van a tomar los estudiantes, ¿ustedes tantearon si los chicos tienen ganas de volver?
Es complicado. Hay dos visiones diferentes. Por un lado, cuando se cerró la universidad quedó gente afuera. Es una universidad del conurbano profundo y la situación económica es distinta a otras: no todas las personas tenían celular, notebook o acceso a internet. Eso es un dato que muchas personas se olvidan. Entonces nosotros tenemos la responsabilidad de pensar en ellos. Pero también, al mismo tiempo, quienes tenían las herramientas se dieron cuenta de que ya no es necesario tres horas de colectivo y es mejor cursar desde tu casa y salir a las diez de la noche en zonas peligrosas. Con esas dos posturas tenemos que mediar.
En este caso, ¿cómo se contempla el acceso a la UNLZ de personas de riesgo?
Cuando empezamos a hablar del retorno a la presencialidad pensamos en la gente que quiere volver pero es de riesgo. Hay que saber que la facultad no va a ser como era antes, porque ahora tenemos un protocolo sanitario que cumplir. Va a haber una organización. Las personas de riesgo pueden venir y realizar las actividades con seguridad.
¿Qué medidas tomaron ustedes con las personas que tuvieron dificultades en la virtualidad?
No podíamos hacer demasiado. La facultad no tiene el presupuesto del Estado nacional: no podemos entregar veinte mil computadoras a los estudiantes. Era algo que excedía a la universidad. Ahora, con el avance de la vacunación en jóvenes, tenemos que pensar en las personas que hace un año y medio no tienen acceso a la educación superior. Antes el esfuerzo fue de ellos, ahora nosotros tenemos que poner nuestro granito de arena.
Antes de la pandemia, ¿la UNLZ tenía cursos virtuales?
Solo posgrados. En nuestro caso, teníamos un área virtual que las autoridades estaban empezando a implementar, pero no tenía la importancia que tiene hoy. No se utilizaba más que para subir algún libro digital o bibliografía. Era una especie de aula virtual pero que no estaba preparada para las clases. Por suerte existió ese paso previo que no sé cuánto tiempo nos hubiese tomado si lo hacíamos en plena pandemia.
Teniendo en cuenta el reforzamiento de la virtualidad pero también la necesidad de personas que necesitan la presencialidad, ¿existe la chance de una modalidad que contemple las dos opciones?
Justamente eso hablamos hace dos días con el resto de los Centros de Estudiantes. Se planteó esto mismo. Nosotros dependemos mucho, como centro político, del cara a cara con el alumno. La virtualidad nos perjudica. Al mismo tiempo, a uno le puede importar eso pero también pasa a segundo plano porque lo más importante es que el alumno esté cómodo con la educación, que es el objetivo de todo Centro de Estudiantes. De todas formas, eso es una discusión muy profunda y que a futuro se tiene que dar. Cuando pasó lo de la pandemia, todos estaban en contra de la virtualidad pero porque no sabían utilizar las plataformas, tanto alumnos como docentes. Ahora, con tres cuatrimestres en los hombros, se le agarró un gusto a la virtualidad. Y el estudiante va a exigir que se contemple la opción.


