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Un Zorzal suelto en Lomas de Zamora: la noche que Carlos Gardel le cantó gratis a los vecinos 

El mítico cantante de tango se presentó en el Teatro Español en 1933. A la salida, entonó sus éxitos para los vecinos de Lomas de Zamora que se habían quedado afuera. Fue uno de sus últimos shows antes de morir. 

El 11 de septiembre de 1933 llovía a cántaros en Lomas de Zamora. Era lunes, día que siempre cuesta para quienes trabajan o estudian. Como contraste de un día gris y triste, la noche se iluminó y se llenó de alegría. De un auto blanco salió un hombre con sobretodo para la lluvia y una sonrisa tan grande como inconfundible. Era Carlos Gardel, que visitaba la ciudad para dar dos shows inolvidables que quedaron en la historia.

La cita fue en el Teatro Español y estuvo organizada por directivos del club Los Andes. Había alrededor de 700 localidades para ver al Zorzal Criollo, que para ese año ya era toda una estrella internacional. Las plateas costaban 1,20 pesos y los palcos 6 pesos.

Los que habían podido pagar su entrada esperaban expectantes. Otros tantos que se quedaron afuera, se agruparon sobre la calle Necochea, actual avenida Hipólito Yrigoyen, para al menos verlo de cerca. Minutos antes de las 22, Carlitos llegó.

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Antigua imagen del Teatro Español de Lomas de Zamora, donde vino a cantar Carlos Gardel.

Antigua imagen del Teatro Español de Lomas de Zamora, donde vino a cantar Carlos Gardel.

Del vehículo blanco bajaron los guitarristas Guillermo Barbieri y Ángel Riverol, el bandoneonista Julio Vivas y detrás de ellos, Gardel. Los lomenses desataron su euforia en la entrada del Teatro Español, ante una cálida sonrisa del prócer del tango.

A las 10 de la noche en punto, Gardel subió al escenario y fue ovacionado por el público. Lo primero que hizo fue pedirles a las autoridades del teatro que abrieran las puertas y que dejaran pasar a todos, los que tenían entrada y los que no. Durante dos horas, la voz de Carlitos resonó ante un teatro colmado hasta que se hizo la medianoche. Una velada para el recuerdo. Y todavía faltaba lo mejor…

Después del concierto, Gardel salió a la calle y les dio una gran sorpresa a los vecinos: se apoyó en la ventana de una casona y se puso a cantarle gratis a la gente que no había podido pagar la entrada para verlo en el teatro.

En medio de una multitud y bajo una intensa lluvia, los directivos de Los Andes le propusieron trasladarse a la sede del club para cantar más cómodo. Fue así como el Zorzal y los fanáticos se dirigieron hacia el recinto ubicado en la calle Carlos Pellegrini, entre Laprida y Boedo. Otro momento histórico estaba a punto de comenzar.

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Carlos Gardel y sus guitarristas.

Carlos Gardel y sus guitarristas.

Periodistas de aquella época cuentan que Carlos Gardel cantó para los vecinos de Lomas hasta altas horas de la madrugada, con un repertorio que hasta el día de hoy se desconoce. En medio de aplausos, el emblema del tango se despidió y se marchó a su casa de Capital Federal.

El dato de color de aquella noche fue que Carlitos se olvidó su guitarra en la sede de Los Andes. Los directivos del club aprovecharon la oportunidad: se la devolvieron al otro día y le enviaron una carta con un carnet que lo convertía en socio honorario de la institución.

Con dos shows en una noche, varias horas de estribillos tangueros y un carisma que llenó los corazones de los vecinos, Gardel dejó un sello imborrable en Lomas de Zamora dos años antes de su trágico fallecimiento. La leyenda dice que no fue la única vez que estuvo en la ciudad, aunque esta noche de 1933 es la mejor documentada y, sin dudas, la más memorable.

En esa zona céntrica lomense que hoy está aturdida por el tránsito y la vida comercial, alguna vez la ciudad hizo silencio para escuchar la voz de Carlitos, poco antes de que se apagara para siempre.

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Mural que destaca a Carlos Gardel como socio honorario de Los Andes.

Mural que destaca a Carlos Gardel como socio honorario de Los Andes.

Carlos Gardel habría visitado Lomas de Zamora más de una vez

Es difícil encontrar registros exactos de aquella época, pero hubo periodistas e historiadores que aseguraron que el Zorzal criollo estuvo varias veces en Lomas de Zamora. Afirman que en 1914, cuando su carrera recién empezaba, cantó en el café de Marchetti, lugar de reunión de payadores y cantores. También afirman que estuvo en el teatro Coliseo y en el Little Palace de la calle Laprida.

Fuera del ámbito artístico, cuenta la leyenda que Gardel solía venirse hasta Banfield para atenderse con una masajita y que también frecuentaba el desaparecido Hipódromo de Temperley, ubicado en las actuales Eva Perón y Solís. Frente a ese predio de carreras de caballos había un bar -donde hoy funciona la librería Eguiar- y es muy posible que Carlitos lo haya visitado.

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