El momento en que Maximiliano López fue campeón de la carrera Contrarreloj Máster A1 del Campeonato Argentino de Ciclismo significó mucho más que una consagración deportiva. La medalla de oro para este vecino de Temperley fue el broche perfecto de una historia de superación y de una promesa que le había hecho a su hija recién nacida. Atrás quedó una difícil batalla contra el sobrepeso que ahora sí, desde lo alto del podio, sabía que había ganado.
Del sobrepeso a la gloria: es de Lomas de Zamora, adelgazó por su hija y fue campeón de ciclismo
Maximiliano López pesaba 110 kilos y decidió bajar de peso cuando nació Isabella. La bicicleta fue su salvación. Se adentró en el ciclismo, se animó a correr una carrera y obtuvo la medalla de oro.
Maximiliano pesaba 110 kilos cuando se enteró que iba a ser padre de Isabella. Su peso le preocupaba mucho. No quería que su hija tuviera que convivir con un padre con sobrepeso. La bicicleta fue la llave para salir de esa enfermedad. Con metas a corto plazo, el hombre de 33 años (tenía 28 en aquel momento) fue bajando de peso y se adentró de lleno en el mundo del ciclismo.
“No me podía ver así como estaba. Tenía una bicicleta viejita y quise arrancar, sin nutricionista ni nada, era todo prueba y error. Cuando arranqué pesaba más de 100 kilos y lo más rápido que quería era dejar de ver tres cifras. No quería dejarle el día de mañana a mi hija una persona con sobrepeso, con todos los problemas que eso trae”, relató Maxi en charla con El Diario Sur.
El proceso para bajar de peso fue bastante más rápido de lo que esperaba este vecino del barrio San José de Temperley. “Cuando la nena tenía un año, yo ya pesaba 92 kilos y me sentía bien. El ciclismo era secundario, no me abocaba tanto. Cuando llegué a 85, 83, ya me hizo el click. Dije ‘¿y si empezamos a correr?’. Ahora estoy en 75 kilos”, contó.
Cuando López pudo acomodar sus tiempos, la bicicleta pasó de ser un hobby a ser un desafío, con la pequeña Isabella como fan número 1: “La nena me acompañaba a las carreras. Para mí era un incentivo, yo quería entrar en una carrera y subirme al podio con ella”. Fue así como en octubre del año pasado armó el equipo de ciclismo ‘Toro Team’. “Ahí empezamos a preparar carreras más grandes. El nombre es por un amigo que falleció el 5 de abril del año pasado, le decían El Toro y en memoria de él le puse ese nombre al equipo. Era como un hermano para mí y tenía una historia muy similar a la mía con el sobrepeso, era un pilar y había un aliento del uno al otro”, señaló Maxi emocionado.
Con mucho esfuerzo, el vecino de Temperley empezó a tocar puertas para conseguir sponsors y ropa para afrontar el Campeonato Argentino. El resto fue todo entrenamiento en Zona Sur: “Yo no era una persona reconocida en el ambiente. Con los chicos que hoy están conmigo me tengo que sacar el sombrero, confiaron y los resultados estuvieron”. En el horizonte estaba la especialidad Contrarreloj Máster A1, “una prueba en la que se sale individualmente, se corre determinada cantidad de kilómetros y el que menos tiempo hace es el que gana”. López nunca había corrido en esa especialidad, pero se animó y el esfuerzo tuvo su premio.
“La corrimos y cuando me bajé, mi viejo me dice ‘vi cómo venías y sos campeón’. Tenía razón, hubo mucha diferencia con el segundo y el tercero”, recordó López sobre el momento consagratorio. Había ganado la carrera y la batalla contra su enfermedad. “Tener la camiseta de campeón argentino, la medalla y el título, con mi hija en el podio… Ya está, de ahora en más capaz que gano diez campeonatos más pero ya está. Para mí el broche de oro era ese y se dio”, remarcó Maxi.
El oriundo de San José ve los frutos cada vez que ve su medalla colgada y cada vez que le hace upa a la pequeña Isabella: “A veces levanto a mi nena que pesa 17 kilos y yo pienso que tenía 35 arriba. ¡Tenía dos nenas como esta a cuesta!”. En sintonía, dejó un mensaje para quienes luchan para superar el sobrepeso: “No se den por vencidos nunca, siempre se puede cambiar”.
El consejo para quienes quieren bajar de peso: “Hagan algo que les guste”
La bicicleta le dio resultados muy favorables a Maximiliano. Fue literalmente la salvación de su salud, en gran parte porque a él le gustaba mucho salir a pedalear. Por eso el vecino de Temperley deja un consejo: “La bicicleta es hermosa, para mí es lo más lindo, pero lo que recomiendo es que hagan algo que les guste, porque cuando vos hacés algo que te gusta no es una molestia”.
“Yo lo disfruto arriba de la bicicleta y hay gente que lo disfruta de la misma forma saliendo a trotar o nadando. Es un deporte muy completo el ciclismo. Cuando estás cómodo no te molesta salir”, agregó, al tiempo que reconoció: “Ahora en pretemporada tengo tres veces por semanas gimnasio y tres veces por semana bici, y yo no sirvo para estar metido ahí adentro, lo padezco”.
“Tenía que luchar contra algo que hacía todos los días”
El vecino de Temperley señaló la gran complicación que tiene la lucha contra el sobrepeso: para vencerlo, hay que racionalizar un hábito que no puede abandonarse por completo. “Vos el cigarrillo lo agarrás a cierta edad por una elección, no naciste fumando, pero nosotros nacemos y morimos comiendo. Yo tengo que luchar contra algo que sigo haciendo todos los días. Todas las adicciones son complicadas, pero en esto, tenés que seguir comiendo”, explicó.





