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El relojero de Llavallol que detuvo el tiempo y lleva 74 años al frente de un negocio icónico

Nicolas Angelillo tiene 92 años y acumula toda una vida al frente de la relojería más antigua de la región de Llavallol. Hoy, cuenta con orgullo que su familia alcanzó la cuarta generación en el rubro. Su historia.

La relojería Ángel lleva 74 años abierta al público sobre la calle Doyhenard 462 en la localidad de Llavallol. La modesta pyme de Nicolas Angelillo, vecino ilustre de 92 años de la ciudad, encontró la forma de sobrevivir a los vaivenes del país sosteniendo un legado familiar que ya abarca cuatro generaciones de relojeros y se mantiene más firme que nunca.

Nicolás tiene 92 años y hace más de 70 está en la relojería

El primer acercamiento de Nicolás hacia los relojes comenzó hace 74 años atrás a través de su abuelo Antonio Carricondo, un inmigrante español de Andalucía que se ganaba la vida vendiendo joyería y relojería en la calle hasta que un día decidió abrirse su propio local. Allí, Nicolás entendió que detrás de las agujas y el tic tac del artefacto de mano había un mundo mecánico por descubrir que luego lo iba a apasionar por el resto de su vida.

“Me interesé por los relojes y tuve la suerte de conocer a un tornero relojero amigo que me enseñó el oficio en un taller en Capital Federal. Luego, viajando con mi abuelo por el interior fui aprendiendo y entrenando el oficio sobre la marcha”, explicó Nicolás en diálogo con El Diario Sur.

Nicolás contó que su familia era bastante “correcaminos” por lo cual vivió un tiempo en el barrio de Barracas y posteriormente se mudó en 1945 a la ciudad de Llavallol para no marcharse nunca más. “En 1948, mi abuelo decidió tener un negocio propio para el público del barrio y me dijo que yo iba vas a ser el relojero de este local y no se equivocó”, recuerda con emoción.

Nicolás y Claudio relojeros llavallol.png

Sin embargo, en 1950, su abuelo falleció y las circunstancias de la vida lo colocaron con 20 años frente a una situación que terminó siendo determinante para las siete décadas posteriores. “Con mi familia teníamos que definir que hacíamos con el negocio y yo dije que me aminaba a quedarme y acá estoy”, sostiene con nostalgia.

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Nicolás conoció a su esposa en Llavallol y con ella formó una familia compuesta por tres hijos: uno de ellos siguió su legado. “Cuando Claudio (63) cumplió 13 años le enseñé el oficio porque me dijo que quería ser relojero y así empezó conmigo. Ahora, ya llevamos más de 50 años trabajando juntos y hoy puedo decir que soy su asistente con mucho orgullo”, agregó.

Familia de relojeros llavallol.png

La tradición relojera no se cortó con Claudio porque su hijo Lucas, de 28 años, decidió incorporarse al negocio familiar para aportar su frescura juvenil y conocimiento sobre las nuevas tecnologías necesarias para que una pyme funcione y así alcanzar la cuarta generación de relojeros.

Relojero ilustre de Llavallol y el recuerdo de sus pilares de vida

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El pasado 22 de agosto, Nicolás cumplió 92 años y recibió un reconocimiento por parte de la intendenta Marina Lesci como vecino y comerciante ilustre de Lomas de Zamora. Lejos de sacar pecho por su “fama”, el experimentado relojero no se olvida de los pilares que le marcaron el camino: su abuelo y su esposa. “Si estuvieran acá conmigo me dirían que he cumplido lo que ellos querían, que emprendiera un camino para mi vida y hoy después de todo pienso que no los defraudé”, completó.

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