Corría el año 1982, Juan Carlos Peralta, vecino de Lomas de Zamora, tenía 18 años y cumplía con el servicio militar obligatorio siendo soldado clase 63. Con muchos proyectos y sueños, jamás hubiera imaginado que tan solo unos meses atravesaría una de las tragedias más dolorosas de la historia argentina que lo marcaron de por vida: la Guerra de Malvinas.
Veterano de Lomas: vio morir a su amigo en Malvinas y se reencontró con otro que lo creía muerto
Juan Carlos Peralta es un vecino de Lomas de Zamora que estuvo en la Guerra de Malvinas que lleva en su retina dos hechos que lo marcaron de por vida.
El 2 de abril de 1982 inició el conflicto bélico por las Islas Malvinas y con él se creó la Compañía de Ingenieros 601, cuyo nombre era simbólico, ya que, ninguno ejercía dicha profesión por ser chicos recién salidos del secundario.
“Llegamos a Malvinas el 12 de abril y ahí nos separaron a todos. Al principio era lindo estar allá hasta que el 1° de mayo a las 5:45 de la madrugada empezó el verdadero conflicto”, contó Juan Carlos en diálogo con El Diario Sur.
Durante su estadía en las islas, el vecino de Lomas formó amistades de trincheras y “hermanos de la guerra”, así como también adaptarse al frío, a que las raciones de comida fueran reduciéndose cada vez más y que lo más cercano a una ducha fuera el agua helada del océano que cada tanto les brindaban para bañarse.
Asimismo, Juan Carlos tuvo que aprender sobre la marcha a endurecer su temperamento y personalidad frente a las atrocidades que le tocó presenciar. “Vi muchos heridos, mutilados y muertos que los traían al hospital y el último día fue muy duro y muy cruento”, aseguró con un cambio claro en el tono de su voz.
Ese mismo día, el 14 de junio de 1982, mientras se daban los últimos combates en Malvinas, Juan Carlos vivió un momento que sostiene que “jamás podrá borrar de su mente”. “Tuve la desgracia de perder a un amigo, Daniel Ugalde. Un morterazo le pegó en el pecho y lo vi a tan solo 20 metros como la bomba lo despedazó”, contó crudamente y continúo: “Nos pusimos a llorar y nos persignamos, pero tuvimos que salir corriendo porque si no nos mataban a nosotros también”.
La guerra terminó con la rendición total del ejercito argentino y los soldados permanecieron prisioneros algunos días más en Malvinas hasta que regresaron al continente, para luego ser trasladados hasta Buenos Aires. “Recién el 29 de junio nos reencontramos con la familia y fue muy duro, lindo pero duro porque estábamos en Malvinas y muchos pensábamos que no íbamos a volver”, admitió Juan Carlos.
Luego de 40 años del conflicto bélico, Juan Carlos todavía sigue conmovido por el reencuentro con su familia y con una anécdota especial relacionada a un amigo suyo de toda la vida. “Llegar, ver a tu madre, padre, hermano y sobre todo a un amigo que fue soldado sobreviviente del Crucero General Belgrano que yo pensé que había muerto y ese día me fue a esperar a Campo de Mayo, fue una doble alegría”, expresó con una sonrisa.
Hoy, a 41 años de Malvinas, Juan Carlos, quién además es actual presidente de la Comisión de Enlace de Veteranos de Guerra de Lomas de Zamora, pondera la importancia de seguir hablando de lo que fue este cruente episodio oscuro en la historia argentina.
“Doy charlas para contar lo que pasó realmente porque el día de mañana cualquiera va a escribir un libro y contar cosas que no fueron. Nosotros, los veteranos, en honor a los verdaderos héroes que son los que cayeron en las islas o están en el fondo del océano contamos nada más que la verdad para que se sepa lo que ocurrió”, concluyó con firmeza.

