Argentina participó del Mundial de handball de veteranos que se desarrolló en Croacia y allí estuvo presente Carlos Köcritz, vecino de Temperley e histórico representante de SAG Almirante Brown, que a los 62 años fue parte del plantel que se llevó el cuarto puesto en la categoría para mayores de 55 años.
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Carlos Köcritz representó a Argentina en el Mundial. De histórica familia de SAG Almirante Brown, desde Europa resaltó la oportunidad de volver al handball.
Y se trató de una oportunidad estelar para el protagonista porque le posibilitó jugar en el máximo nivel después de muchos años, algo que valoró en diálogo con El Diario Sur, todavía desde Europa. "Para mi fue un sueño volver a competir después de tantos años, no por la edad que tengo, sino porque necesitaba poder tener una chance así", comentó.
En ese sentido, más allá de los resultados, entre los que hubo derrotas con Rumania y Hungría, dos potencias de la especialidad, la satisfacción radica en tener acción contra rivales de prestigio, que llevan varias temporadas con este tipo de desafíos.
"Este evento es muy importante y se viene haciendo hace muchos años. Por ejemplo, es de interés nacional en Croacia, que hizo de anfitrión. Para dar una idea, la organización recibe cada 4 años 1 millón de euros para organizarlo, y en la apertura estuvo un invitado especial, Lino Evar, entrenador histórico croata, que la llevó a ser campeona en el Mundial de 2003 y medalla de oro en los Juegos Olímpicos en 2004", indicó, poniendo en consideración la relevancia del certamen.
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Sobre el torneo en si aclaró que cualquier país puede inscribirse. "Hay selecciones que cuentan en una misma categoría con más de un plantel", señaló. Y añadió: "En nuestro caso el que arrancó con esta iniciativa fue un grupo que normalmente jugaban juntos en la Liga Baires, me invitaron a formar parte de su equipo y acepté, obviamente".
En torno al desempeño, aclaró que, si bien no hubo "demasiada preparación y con el diario del lunes se ve que es necesario tener una buena coordinación como equipo con la pelota". "Los otros equipos tienen ligas en sus países que les permite estar jugando permanentemente, y un diferencial que tienen es que muchos de ellos, por más edad que tengan, jugaron en ligas profesionales europeas. Eso genera un diferencial enorme. Vos podés ser un gran jugador de fútbol intercountries, hasta que enfrentás a un jugador que jugó toda su vida fútbol profesional y te das cuenta que juega distinto", especificó.
Vínculo familiar con SAG
Carlos tuvo un recorrido en el handball en SAG Almirante Brown, cuando todavía era Lomas. "Yo jugué desde muy chico en el club, comenzando desde infantiles, aunque no lo era como tal, porque en ese entonces no había la divisional Minis", señaló, sobre su recorrido allá por la década del 70', siguiendo los pasos de su padre, Rolf, uno de los fundadores de la disciplina en la institución.
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"Siendo juvenil debuté en lo que hoy es la máxima categoría Liga del Honor, antes Primera División, a los 17 años. Jugábamos en pasto, y marcábamos la cancha con cal antes de los partidos. Luego vino el primer playón de cemento que para nosotros era un estadio increíble", señaló. Y sumó: "Esa cancha de cemento la hicimos nosotros los jugadores con nuestros padres, haciendo el pastón y tirando las carretillas llenas con cemento para el contrapiso".
La referencia a su padre lo lleva a unos años antes. "Él jugaba antes de la 20x40 en lo que se llamaba FeldHandball. Era en la cancha de fútbol. Luego terminó jugando unas temporadas ya en la cancha conocida como 20x40", puntualizó, sobre los primeros pasos del handball en el club, que hoy, por caso, cuanta con un renovado estadio, el Arena SAGAB, que el propio Carlos considera "un lujo total", al rememorar todo el recorrido.
En esos espacios ya renovados en los que no pudo competir él y tampoco su padre, sí lo hizo Matías, el último eslabón de la familia ligado a la disciplina. "Mi hijo llegó a jugar varias temporadas en Liga de Honor, con un rendimiento muy destacado, y se retiró en el 2023, que jugó su último partido", indicó.
Una vida en el handball
Carlos apenas compitió dos años en el equipo principal de SAG. Las circunstancias lo obligaron a cambiar de rumbo. Fue cuando se incorporó al servicio militar en un año complicado. Fue en 1982 y estuvo ligado a la Guerra de Malvinas, aunque no participó en combate. "Hubo mucho sufrimiento, angustia y miedos. No tuve que ir a las Islas, por eso no me considero un ex combatiente pero sí estuve afectado porque estaba en un batallón del ejército que reabastecía los helicópteros de combate en el continente. Ibamos a distintos lugares de la Patagonia donde llegaban heridos, y a los que se podían trasladar los traíamos hasta Buenos Aires para llevarlos a los distintos hospitales militares", señaló.
Tras el conflicto bélico su ligazón con el handball se trastocó y siguió por otros caminos, pero ya más grande volvió a lo que hoy es el Maxi Handball. "Son muchos jugadores grandes que nos juntamos una vez por mes en la cancha que se consiga cuando hay fecha libre, y sirve como un lugar para encontrarnos, compartir y despuntar el vicio del deporte. Y, obvio, luego un asado de camaradería para recordar historias", completó
Ahora, a esas historias, Carlos agrega un capítulo más, la de su primera participación en un Mundial. De veteranos, sí, pero que vivió como si volviese a tener 17 en sus primeros años en SAG.

