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La historia de la "Tía" Nora, la mujer que cambió la vida de decenas de chicos desde Temperley

La referente de Fundación Sendero repasó casi cuatro décadas de trabajo social, recordó a los chicos que crecieron con ella y habló de los desafíos actuales.

Hay historias que no pueden contarse únicamente con fechas. En la sede de la Fundación Sendero, en Temperley, las paredes guardan recuerdos de casi cuatro décadas dedicadas a acompañar a chicos y familias. Allí, Nora De Sio habla de proyectos, de necesidades, pero también de vínculos que sobrevivieron al paso del tiempo.

Mientras recuerda, la emoción aparece antes que las palabras. "Mirá, feliz... ya me empiezo a emocionar", dice, en diálogo con El Diario Sur, al preguntarle qué siente al ver que aquellos chicos que alguna vez vivieron en el hogar hoy son adultos. Hace una pausa y continúa: "Es increíble el paso del tiempo. Hay mucha gente que viene y pregunta por los chicos. Les digo que el hogar cerró en 2007, pasó mucho tiempo, pero en uno fue muy fuerte".

Cuando la charla deriva en su edad, Nora sonríe y esquiva la respuesta. No quiere decir el número. Solo admite, entre risas, que ya pasó los 70. Después de casi cuatro décadas de trabajo social, prefiere que sean las historias las que hablen por ella.

Una imagen de los años del hogar que funcionó durante dos décadas, donde cientos de chicos encontraron un espacio de contención.

Una imagen de los años del hogar que funcionó durante dos décadas, donde cientos de chicos encontraron un espacio de contención.

La historia comenzó en 1987. En ese momento, Nora y dos amigas decidieron involucrarse con una problemática que ocupaba buena parte de la agenda social de aquellos años: los chicos en situación de calle. "Éramos tres amigas de 30 años promedio y nos dedicábamos a hablar del tema. Un día dijimos: '¿Por qué no poner un hogar y ayudar a los chicos?'", recuerda.

Así nació un hogar que funcionó durante dos décadas y que recibía chicos los 365 días del año. Para Nora, la mayor satisfacción llegó muchos años después. "Hoy los vemos, nos traen a sus hijos. Queríamos romper un poco esa rueda de la que venían, que era repetir la historia de los padres, y realmente lo hemos logrado", afirma.

Dentro del hogar, los chicos la conocían simplemente como "la tía". "Nosotros les decíamos que esta era una casa muy particular porque era una casa de puertas abiertas", cuenta sobre una modalidad que, asegura, dio resultado durante los años de funcionamiento.

El nacimiento de Fundación Sendero

Cuando el hogar cerró, el trabajo social no terminó. Al contrario, tomó otro rumbo. "Fundación Sendero nació en el 2000. Empezó como una inquietud y, cuando cerramos el hogar, nos dedicamos a trabajar mucho más con las familias", explica Nora, en diálogo con este medio.

Ese vínculo ya existía gracias al contacto con distintos comedores comunitarios. Hubo momentos, recuerda, en los que pudieron sostener equipos con profesionales. "Tuvimos épocas donde pudimos mandar durante dos años un psicólogo y un pediatra", recuerda. Sin embargo, la falta de recursos obligó a modificar el trabajo cotidiano.

Actualmente, Fundación Sendero reúne donaciones, sostiene una feria americana para generar ingresos, entrega mercadería y ofrece un espacio gratuito de terapia familiar, donde trabajan situaciones de revinculación y conflictos derivados por escuelas y juzgados.

Las fotografías conservan parte de la historia del hogar y del vínculo que Nora construyó con los chicos, muchos de los cuales hoy vuelven junto a sus hijos.

Las fotografías conservan parte de la historia del hogar y del vínculo que Nora construyó con los chicos, muchos de los cuales hoy vuelven junto a sus hijos.

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Un salón convertido en recuerdo

El vínculo con quienes pasaron por el hogar nunca se perdió. Una de las historias que más recuerda Nora ocurrió después del cierre. Uno de los jóvenes que había crecido allí volvió con un pedido especial.

"Me dijo: 'Tía, ¿puedo hacer la fiesta acá?'", cuenta, visiblemente emocionada. La celebración se hizo en el mismo lugar donde había pasado parte de su infancia. "La verdad, fue una noche hermosa", recuerda.

Los desafíos de seguir

Después de tantos años, Nora reconoce que el mayor obstáculo ya no son las ideas, sino encontrar personas que puedan llevarlas adelante.

Nora De Sio, referente de Fundación Sendero, lleva casi cuatro décadas dedicada al acompañamiento de chicos y familias desde Temperley.

Nora De Sio, referente de Fundación Sendero, lleva casi cuatro décadas dedicada al acompañamiento de chicos y familias desde Temperley.

"Yo personalmente estoy en un estado físico muy distinto. Vengo de tener la energía de los 30 y ahora me siento muy frenada. Me falta gente para que todas mis ideas, porque las ganas de hacer no dejan de estar, puedan replicarse en otra gente para que las realice", expresa.

La emoción con la que habla de quienes crecieron junto a ella deja en claro que, para Nora, el trabajo nunca se trató solamente de asistir. Se trató de construir vínculos que todavía siguen volviendo a esa casa de Temperley, donde muchos todavía la llaman, simplemente, "tía".

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