Los dueños de la perra asesinada en Llavallol expresaron toda su tristeza y afirman que viven con miedo a represalias de su vecino.
Todo es dolor en la casa de Lola. Su cruel asesinato en manos de un hombre que vivía en la casa de al lado, dejó sin consuelo y con mucho temor a esta familia de la calle Cabo Fariña al 400. Su vecino la había apuñalado el miércoles pasado con un cuchillo atado a un palo, que la hizo desangrarse frente a una menor de 12 años. El acusado fue detenido, pero por orden del fiscal a cargo de la causa, lo liberaron a las pocas horas.
Cuánta falta me hacés, Lolita. No hay nada que calme mi dolor. ¿Quién va a venir a robarme las galletitas de la mesa cuando esté tomando mates, quién va a recibirme a los besos cuando llegue de trabajar, quién va a dormir conmigo cuando esté mal? El vacío que siento es inmenso, publicó Pablo, uno de los dueños, en sus redes sociales, y pidió que se haga justicia para encontrar un poco de paz entre tanto dolor.
Su madre, Silvia, le dijo a El Diario Sur que fue la fuerza de una bestia contra una bebé, que era una santa, el alma de la casa. La mujer fue quien vio morir a Lola y también la que sufrió agresiones de su vecino, quien la empujó y la tiró al suelo cuando ella fue a recriminarle el asesinato de la perra. No lo dejen suelto, se lo pido a la Policía y al fiscal, tenemos miedo de que haya venganza. ¿Qué están esperando, que nos apuñale a nosotros?, remarcó.
Romina, hermana de Pablo, también mostró su indignación y preocupación el día que este medio se acercó a la casa donde ocurrió este triste hecho. Ya nos venía amenazando de que iba a matar a la perra. Hace tres años que venimos teniendo problemas por un incendio que él provocó y tiene varios antecedentes, porque ya mató perros de unos vecinos y a sus propios gatos. Tiene la casa llena de gatos, que ni los cuida. Hay toda una historia anterior. Es una persona que está mal de la cabeza y es capaz de hacer cualquier cosa, no lo pueden dejar libre, expresó.
La familia le contó a El Diario Sur que el vecino todavía no volvió a su casa y que sólo se acercaron allegados a él para retirar ropa, cuando los medios de comunicación se fueron del lugar. Sin embargo, gente del barrio vio al agresor manejando su camioneta por la zona y por eso crece el temor a una venganza.






