Sociedad

Dolores de la Garganta

Reflexiones de un grupo de periodistas, sus luchas, sus angustias y un proyecto periodístico singular que apunta a la vida y enfrenta al sufrimiento.

Dolores de la Garganta
El Diario Sur

La Garganta Poderosa no es una de esasrevistas que se encuentran en cualquier kiosco. Tampoco es un medio que tengamuchas similitudes con el resto. Habla de la lucha de los pueblos por hacerseescuchar y cambiar el curso de las injusticias. La eterna lucha de clases, enla que las masas populares no tienen espacio, opinión ni valor. La Gargantanació como un mecanismo más para defender a los que nunca son defendidos por elsistema, la gente que viene de abajo, esos que viven alejados o tapados por unmuro. Los pobres. Cada mes, La Garganta Poderosa saca una nueva edición en laque remarca los sufrimientos de las personas que habitan los barrioscarenciados y también, muy rara vez, habla sobre sus aciertos, no porque nopueda festejarlos sino porque son más los casos negativos, esos en que la causaempieza y queda encajonada por orden de un juez o pasa al olvido por unasociedad que, a diario, elige no ver.

Desde hace más de diez años, hay quincecooperativas, asambleas, que trabajan en consonancia dentro los barrios pararealizar determinadas actividades de inclusión social focalizadas en losaspectos educativos y culturales. De esas reuniones nació la revista. La genteque forma parte de la cooperativa que hace La Garganta Poderosa no sólo tieneconciencia social desde las palabras sino que también la trasladan a su formade trabajo; ellos no utilizan cargos ni jerarquías sino que se reconocen comoun colectivo y, así también se denominan cuando dan entrevistas a la prensa.

Desde la organización explicaron, "Nosotros veníamos desde hace diez añosorganizándonos en quince asambleas en esta estructura orgánica que llamamos LaPoderosa y que consiste en una asociación asamblearia, apartidaría,reivindicativa de cuestiones populares, que nos sirvió para organizarnos encada uno de nuestros barrios en torno a la educación popular, en torno altrabajo cooperativo y en torno a una conducción de las asambleas en formacolectiva”. El trabajo era muy fructífero pero no se daba a conocer ya queno estaba incluido en la agenda mediática; no obstante, decidieron continuarrealizando el cambio, incorporándose a los medios por su cuenta. "Nosvimos obligados a hacer una revista, nosotros no nos organizamos para hacer unproducto periodístico, una editorial, una publicación de mercado, no nosinteresaba y no nos interesa posicionarnos desde ese lugar”, destacaron.

"Una de las herramientas más fuertes quenosotros encontramos es la palabra. Somos una revista como herramienta de luchapor nuestro barrio, cuando hablamos del barrio no decimos cuatro paredes y untecho, hablamos del derecho a la vida, de que las condiciones de vida seandignas, de que las viviendas sean dignas, que no se nos caiga Gastón adentro deun pozo ciego, que no maten a mi ahijado Kevin en un tiroteo de tres horasentre dos bandas, con ocho llamados al 911 que nadie contestó”, apuntaron. Gastónera un menor de trece años que vivía en el barrio Rodrigo Bueno. Por falta deurbanización, el lugar no contaba con cloacas. Un día, el gatito del joven cayóen un pozo ciego y, en el afán de ir a buscarlo para salvarlo, quedó atrapadoél también. No hubo nadie dispuesto a salvarlo: ni la policía, ni los bomberosni el SAME. Gastón murió ahogado en un pozo lleno de mierda. El caso de Kevines el de un nene de nueve años que estaba debajo de la mesa de su casa,escondiéndose, tapándose las orejas con las manos para no escuchar el tiroteoque se estaba disputando entre dos bandas en su barrio. Pero, escuchó todo. Elestruendo fue fuerte. Le sacó la vida de un tirón y no hubo marcha atrás.

La comunicación es el arma que hoy los poneen el mismo campo de batalla que los principales focos de poder a los queenfrentan. "Ellos tienen los recursoseconómicos, tienen al aparato, pero nosotros con un poco de organizaciónpopular nada más, alcanzamos a discutir algunas de esas verdades que estánnaturalizadas o instaladas. Tenemos muy claro que es un camino muy largo, queno empezó con nosotros y que necesitamos que siga después de nosotros, perotambién tenemos claro que la comunicación es una revolución que esta creciendoahora y que nos permite dar batalla”, remarcaron en torno al rol de losmedios y a la importancia que ocupa para su organización. Por esa misma causa,decidieron hacer un libro que permita darle más difusión a las notas yapublicadas, con prólogo de Eduardo Galeano y contratapa del Indio Solari.

"Hubomuchas ediciones de la Garganta que tuvieron muy pocos ejemplares en la calle.Entonces nos parecía que había un montón de historias que habíamos contadopasadas por alto y que en un libro, que ya está en la calle, podían quedarrescatadas. Hay quince notas de tapa que nosotros consideramos más relevantes,más significativas, pero también están con cada una de esas notas de tapa lahistoria de los comunicadores que lo hicieron posible. Porque cuando nosotrosnos juntamos a hacer una revista de cultura villera hicimos colgar en laredacción de mi casa, los cuadros con las caras de los comunicadores de nuestrobarrio y no los conocíamos, ni siquiera dentro de nuestro barrio, no porque hubouna crisis vocacional de doscientos años, sino porque había un sistema que impedíala posibilidad de que los poetas, los artistas, los escritores, los fotógrafosde nuestro barrio, pudieran trascender. Entonces este libro era sentar unprecedente, era que ya nunca más nadie pudiera decir que las villas no tienencomunicadores, que las villas no tienen fotógrafos, artistas, ilustradores. Ahíestán sus historias en el libro y también hay más de veinte editoriales de lo másfuerte que tenemos para decir políticamente”,comentaron para explicar cómo surgió la idea de hacer esta publicación y de quétrata.

El libro logró gran repercusión y de hechofue presentado en la Feria del Libro que se realizó el mes pasado y contó conla presencia de Eduardo Anguita, el pelado Cordera y Ricardo Mollo, entreotros. No fueron allí para incluirse dentro de un sistema al que no pertenecensino para continuar dando batalla y contarle a la gente cuál es su meta. Sinembargo, una vez más, ese sistema que los margina, trató de dejarlos afuera desu propia presentación. "Nos tuvimos quepelear con cinco tipos de seguridad que no dejaban pasar a nuestro fotógrafo,no les gustaba su cara pero no es algo que no nos haya pasado en otro lugar”,relataron sobre el enfrentamiento que tuvieron apenas pisaron La Rural. Además,lo injusto que es para ellos que ese predio enorme funcione con todas lasinstalaciones requeridas para tanta gente mientras que ellos no cuentan con losmecanismos para mejorar las condiciones de vida en los barrios de dondeprovienen. "Si vos entras a La Rural, tevas a encontrar con calles alfombradas, marquesinas luminosas, es como unaciudad que se organiza todos los años mientras que en nuestro barrio, desdehace cincuenta o sesenta o setenta años, estamos esperando unaurbanización. Si salimos de esos pasillosalfombrados, mirando para arriba vas a leer Cúspide, La Nación, Santander Río,Banco Ciudad. No vas a leer el nombre de un escritor, de un libro. Entonces,nosotros fuimos a la Feria del Libro para decir que liberen a los escritores,para que la feria sea del libro y no de los que venden libros. Fuimos paradecir que esa ciudad no es la nuestra, que venimos de una ciudad sin alfombra ysin cloaca”, subrayaron con respecto a la exposición de su libro.