Desde 1991, la Organización Mundial de la Salud y la FederaciónInternacional de Diabetes establecieron el 14 de Noviembre cómo la fecha en laque se celebra el Día Mundial de la Diabetes, que año tras año se aprovechapara informar y concientizar ante la creciente epidemia que ya afecta a unos415 millones de personas en todo el planeta, y que en 2015 causó 5 millones demuertes: una cada seis segundos.
Las poblaciones más afectadas son las depaíses, como el nuestro, de una infraestructura y economía desarrolladas, perocon renta medio-baja.
Cada año, se elige una temática distinta sobre la queenfocar la campaña, y este 2016 se eligió una de las complicaciones másprevalentes, graves e invalidantes; que sin embargo es también una de lasconsecuencias menos discutidas de la diabetes.
Se estima que hasta uno de cadatres pacientes diabéticos sufrirá algún grado de pérdida de la visión, quepuede llegar hasta la ceguera. De hecho, la diabetes es la principal causa deceguera en los países desarrollados. Sin embargo, se trata de una complicaciónprevenible, cuyo desarrollo está íntimamente ligado al correcto manejo de losniveles de glucemia.
1) Todos losdiabéticos pueden sufrir daños en la vista
Antiguamente, estaba extendida la idea de que las personasque mayor riesgo tenían de sufrir complicaciones visuales eran aquellas quesufrían de diabetes tipo I (diabetes autoinmune, que se expresa desde lainfancia y no está relacionada a la obesidad y el sindróme metabólico). Eseconcepto quedó enterrado hace mucho, y está demostrado que el principal factorque interviene en el desarrollo de la retinopatía es la exposición durantelargo tiempo a niveles elevados de azúcar en sangre.
Se estima que con 10 años de glucemia mal controlada, el 50%de las personas pierden la vista. Y cómo hoy en día la diabetes tipo IIadquirida en la adultez y relacionada al estilo de vida- está muchísimo másextendida y la gente convive más años con la enfermedad, representando hasta un95% de los casos, las complicaciones visuales son más frecuentes de ver enpacientes con ese tipo de diabetes.

2) La retina es elblanco que sufre mayor daño
La retina es una extensión del sistema nervioso central, queforma parte del ojo, recubriéndolo en su parte posterior y dando origen alnervio óptico, que es el que llevará la información visual al cerebro. Por elinterior de la misma, corren diminutos vasos sanguíneos que le proveen oxígenoy nutrientes a las células que la conforman. Pero al igual que en el resto delcuerpo, los elevados niveles de azúcar en sangre dañan las paredes de losvasos, causando pequeñas hemorragias. Conforme la enfermedad avanza, la retinaempieza a formar nuevos vasos para emparchar el daño, y esta proliferacióndescontrolada de capilares es la que altera la estructura de la retina,causando la Retinopatía Diabética (RD). En el mundo desarrollado, es la primeracausa de ceguera legal en personas de entre 20 y 65 años.

3) Al principio,puede no tener ningún síntoma
Años anteriores, se le dio a la diabetes el sobrenombre de"asesino silencioso. Hoy en día, el apodo ya no tiene ningún sentido; no setrata de una enfermedad silenciosa, sino de una a la que hay que saber escuchara tiempo.
En el caso de las alteraciones visuales, el paradigma es elmismo. No suele haber manifestaciones hasta que la enfermedad se encuentra enun estadio avanzado, en el cual es muy difícil de manejar. Por eso, esimportante que todas las personas con diabetes tengan un control periódico unavez al año- con el oftalmólogo, para poder evaluar el daño. Los primerossíntomas que suelen aparecer son la visión borrosa, la mala visión nocturna ola aparición repentina de "moscas flotantes en el campo visual.
4) La prevención esel mejor tratamiento
El desarrollo de la retinopatía diabética está íntimamenteligado con el nivel de azúcar en la sangre, por eso, la mejor forma de evitarlas consecuencias es mantener un correcto control de la glucemia, del cual elpropio paciente es el principal responsable. Con un correcto respeto de susnecesidades alimenticias y la adhesión al tratamiento farmacológico, sumado alautocontrol periódico de la glucemia, es posible reducir drásticamente laincidencia de alteraciones visuales. Además, las personas con diabetes debenrealizar sin excepción un control anual del fondo de ojo, sin esperar a queaparezcan los primeros síntomas.
Una vez instalado el daño, el tratamiento más frecuente esla fotocoagulación láser, que puede detener el avance de la enfermedad y evitarque llegue hasta la ceguera.








