Desde hace ya algunos años que el país trasandino seconsolida como destino de compras para los argentinos de clase media y mediaalta, especialmente en materia de electrodomésticos y artículos de tecnologíaque en algunos casos no se comercializan directamente en nuestro país cómo eliPhone-, o en aquellos que sí, con precios mucho menores. Sin embargo, esteúltimo año sobre todo, el relativo boom de consumo se extendió a todos losrubros, hasta consolidar a Chile como una suerte de "Miami sudamericana.
En materia de indumentaria, la llegada al país vecino demarcas norteamericanas "low-cost cómo H&M y Forever21- atrajo a turistasargentinos, que según los comerciantes chilenos ya superan en cantidad yvolumen de compras a los brasileños, que años atrás copaban los shoppings deSantiago. En muchas tiendas, ya se publican los precios en pesos argentinos, ylos vendedores están familiarizados con las tasas que aduaneras que rigen paracruzar la cordillera. Hay que considerar que los mayores de 18 años que cruzanla frontera en un auto tienen una franquicia de compra sin impuestos de u$s150,mientras que por cada hijo se suman u$s75. Cuando se viaja en avión, esa cifrase duplica. De excederse, se debe abonarun gravamen del 50%.
Los datos de consumo con tarjeta en el exterior, relevadospor el diario La Nación, reflejan el creciente interés. Para las emisoras deplásticos, por cada US$ 300 que un argentino gasta en Estados Unidos invierte100 en Chile, 60 en Brasil y 50 en España. Históricamente, tanto Brasil comoEspaña, sobre todo Brasil, estaban inmediatamente por debajo de Estados Unidosen cuanto a los destinos de mayor consumo argentino en tarjetas de crédito.
Lo que llevó a Chile a desplazarlos y a ubicarse en el segundolugar no fue un aumento en el consumo por cada visitante que según aseguranlas compañías de crédito, se mantuvo en un promedio de 750 dólares-, sino lacantidad de visitantes, que creció un 60% respecto al 2015.
En rigor, coinciden en los bancos, el total consumido contarjeta en el exterior no varió demasiado con respecto a 2015. En septiembrepasado, último dato disponible, se mantuvo en torno de los US$ 360 millones,según datos del Balance Cambiario del Banco Central. Lo que sí crece es la participaciónrelativa de Chile con respecto a otros países.
A los precios significativamente más bajos y la presencia demarcas norteamericanas, a las que el público que viaja está acostumbrada aacceder en Miami, se suman el menor precio del pasaje aéreo y la posibilidadde, inclusive, llegar manejando. En la competencia directa con Brasil, elencarecimiento del real brasileño, que de poco más de 4 unidades por dólar acomienzos de año pasó a 3,1 en estos días, es un factor que contribuyó areposicionar al país trasandino. La industria del turismo acompaña también latendencia, con agencias de viajes que ofrecen "Shopping Tours con combos deaéreo, hospedaje y traslado a centros comerciales en Santiago. Recientemente,Aerolineas Argentinas reemplazó todos los aviones Embraer que usaba para estaruta, por Boeing, para poder así incrementar en un 30% su capacidad deasientos.






