Tradición

Miles de personas se congregan hoy para honrar a San Cayetano

Desde hace días los fieles realizan largas colas en la iglesia de Liniers para ingresar a las misas y celebrar el día del santo del pan y del trabajo.
miércoles, 07 de agosto de 2019 · 07:46

Como es costumbre, llegado el 7 de agosto miles de fieles se congregan alrededor de la iglesia del barrio porteño de Liniers –en Cuzco 150- para honrar a San Cayetano, santo del pan y del trabajo. La peregrinación hacia la parroquia comenzó hace un par de días y desde ayer bien temprano ya se podían ver largas colas a la espera de ingresar a la misa central, que será oficiada por el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Mario Aurelio Poli, a las 11 de la mañana.

El rezo de la novena preparatoria empezó el lunes 29 de julio y terminó en la medianoche del martes cuando se abrieron las puertas para que pudieran ingresar todos los peregrinos bajo el lema "Querido San Cayetano, como pueblo y familia ayúdanos a ver a Cristo vivo en cada hermano".  La iglesia permanecerá abierta todo el día con una misa por hora desde las 4 hasta las 23 para que todos los fieles puedan participar.

Una hora antes del mediodía, tras la misa, el arzobispo bendecirá a todos aquellos que se acercaron a agradecer y pedir en esta ocasión, durante todo el día habrá servicio de bendiciones y confesiones permanente dentro y fuera del templo, siendo que hay dos filas para el ingreso: una es la “rápida” que ve la imagen del santo de lejos, y la otra avanza más despacio ya que los fieles pueden acercarse hasta tocar la figura de San Cayetano.

SOBRE EL SANTO

San Cayetano nació en una familia acomodada y decidió dejar todas sus comodidades para dedicarse al cuidado del prójimo, gesto que fue sumamente valorado a lo largo de la historia, en particular de Argentina, donde cada 7 de agosto –día de su fallecimiento en 1547- se lo recuerda y honra.

Hijo de Gaspar de Thiene y María di Porto, es conocido como el patrón del pan y del trabajo. Estudió derecho en la Universidad de Padua pero desde muy joven sintió una necesidad de ayudar a los demás, sobre todo a los más necesitados a través de la fe y de la iglesia católica. Ni bien terminó su formación entró a trabajar en la corte del Papa Julio II como protonotario, donde llevó adelante una vida de reflexión.

Fundó un hospital para enfermos terminales en Venecia y se desprendió de todos sus bienes y se los brindó a los más pobres. Estaba convencido, entre otras cosas, de que la iglesia debía tener como objetivo primordial renovar el espíritu y fortalecer la labor misionera de los sacerdotes.

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